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Tipos de biberones, ¿cómo elegir el más conveniente?

Los biberones pequeños y de cristal se utilizan más con los recién nacidos, mientras que los de plástico y mayor tamaño son preferibles cuando el bebé crece

Hay una enorme variedad de tipos de biberones. Los diferentes modelos varían en cuanto al material con que están fabricados, sus tamaños y formas. Cada uno tiene sus ventajas y la conveniencia de unos sobre otros a menudo depende de la edad y del propio gusto del niño. Este artículo da detalles sobre este accesorio siempre necesario durante la crianza del bebé, incluso cuando se opta por la lactancia materna: tamaños, materiales, formas y tetinas para todos los gustos y necesidades.

El biberón, siempre necesario para la crianza del bebé

Imagen: yanlev

Los biberones siempre son útiles o necesarios durante la crianza de un bebé. Aunque se opte por amamantar, pueden surgir situaciones que obliguen a utilizarlos: la ingesta de un medicamento incompatible con la lactancia materna, la necesidad de conservar la leche para dársela al niño durante una ausencia de la madre, etc.

Hace años, esta cuestión no generaba mayores planteamientos, ya que había solo un modelo de biberón. En nuestros días, el mercado presenta una oferta tan variada que madres y padres se llenan de dudas. ¿Cuál es el más conveniente para el bebé? ¿Qué ventajas y desventajas tiene cada uno? ¿Qué elementos se deben tener en cuenta?

Los biberones se pueden clasificar según el tamaño, el material con el cual están fabricados y la forma y el tipo de tetina. En función de estos aspectos, cada modelo posee características que los hacen más o menos fáciles de limpiar, seguros, resistentes, apropiados de acuerdo a la edad del niño, etc. A continuación, se explica cada uno de estos detalles.

Tamaños de biberones

En general, los más pequeños tienen unos 100 mililitros (ml), aunque también los hay incluso de 50 ml. Estos tamaños se recomiendan para los recién nacidos, que todavía consumen muy poco alimento (se estima que un bebé de 3 kilos debe ingerir medio litro de leche diario, distribuido entre cinco y diez tomas).

Los biberones más grandes suelen rondar los 350 ml de capacidad, aunque es raro que incluso los niños mayores hagan tomas tan largas. Entre las opciones de tamaños intermedios están los más apropiados para los bebés a medida que crecen y se desarrollan.

El material de los biberones

Imagen: Abigail Batchelder

El cuerpo de los biberones (es decir, el vaso, no la tetina) se fabrica en dos tipos de materiales: vidrio o cristal, por un lado, y plástico o policarbonato, por el otro. Cada uno tiene sus ventajas e inconvenientes.

Los de cristal se pueden definir como más higiénicos: más fáciles de limpiar, no absorben los sabores ni los olores de los alimentos y no desprenden ninguna de las sustancias de las que se compone.

Los beneficios de los biberones de plástico radican sobre todo en dos características: son más ligeros y resistentes. Estas ventajas hacen que sean más sencillos de transportar y que no se rompan si se caen al suelo. Por ello, muchos padres optan por ellos a partir del segundo semestre de vida, cuando los niños comienzan a sujetar el biberón por sí mismos, después de haber utilizado biberones de cristal en la primera etapa (para dar prioridad a la higiene y la limpieza).

Las formas del biberón

En este punto, la variedad es muy amplia y todos los modelos tienen algunas ventajas con respecto a los demás. Los modelos clásicos son cilíndricos, que se adaptan bien a todos los usos. También hay biberones de forma triangular, que favorecen el agarre y tienen mayor estabilidad. Otros tienen un formato más ancho, el cual, además de hacerlos más estables, facilitan tanto el proceso de verter la leche en su interior (líquida o en polvo) como la limpieza.

Existen biberones ergonómicos, diseñados de manera específica para que el bebé los sujete con mayor facilidad. Muchos de ellos incluyen asas que forman parte del cuerpo del propio biberón. El aspecto negativo de estos modelos radica en lo costosa que resulta su limpieza.

También están los biberones anticólicos y los antirreflujo que, al tener una forma curva, facilitan la tarea de los padres y procuran reducir la cantidad de aire ingerida por el pequeño durante la toma.

Tetinas para todos los gustos y necesidades

Por lo general, las tetinas están fabricadas con uno de dos materiales: caucho o silicona. Las primeras son más blandas y, por lo tanto, más cómodas al principio para los bebés; pero también se reblandecen con mayor velocidad y se deben cambiar con mayor frecuencia. Las de silicona, en cambio, son más duras, lo que genera que el niño tarde más en adaptarla a su boca; la ventaja es que se pueden usar durante más tiempo.

Las formas de las tetinas son muy variadas y, sobre este asunto, la decisión final la tiene siempre el pequeño. El modelo clásico es el de tetinas redondeadas, también llamadas «de cereza». También hay tetinas anatómicas (que intentan simular la forma del pezón), fisiológicas y con forma de gota.

Por último está la cuestión de los orificios. Para los recién nacidos, se recomiendan las tetinas de un solo orificio, para que el flujo de leche sea reducido. A medida que el niño crece, el consejo es optar por tetinas de varios agujeros, que aumentan el caudal de leche. Cuando el alimento se hace más espeso, debido a la mezcla con papillas, cereales u otros sólidos, hay que pasar a tetinas con un orificio de mayor tamaño, a menudo una ranura, con el fin de que las tomas no sean dificultosas para el bebé.

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