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El narciso, un ejemplar bulboso

Para que se mantenga en óptimas condiciones, requiere un suelo húmedo, fértil y con un buen drenaje

  • Autor: Por
  • Fecha de publicación: jueves 8 septiembre de 2005

El narciso es una flor bulbosa de la familia de las amarilidáceas. Originario de Europa meridional, es una de las plantas ornamentales más cultivadas. Sus flores son blancas o amarillas y se caracterizan por una base estrecha y tubular (hypanthium), tres pétalos (el perianto) y un apéndice central denominado corona o taza. Para que se mantenga en óptimas condiciones, requiere un suelo húmedo, fértil y con un buen drenaje.

Características y cuidados

Los narcisos se cultivan a partir de bulbos. La tierra sobre la que se asientan debe mantenerse siempre húmeda, por lo que requieren un riego constante, aunque nunca excesivo. El terreno debe estar al sol, aunque también muestran un buen desarrollo en la sombra parcial. Para que las heladas no los dañen, conviene extender una capa protectora de mantillo en la superficie.

La profundidad adecuada para plantar los bulbos depende tanto del tamaño de los mismos como de los materiales que forman el terreno. No obstante, como norma general, conviene que duplique el diámetro del bulbo. La separación entre ellos debe ser de unos 10 centímetros, ya que una proximidad excesiva puede provocar una menor densidad del follaje y de las flores.

Aunque se pueden reproducir a partir de semillas, lo más habitual es dividir los bulbos, de los que crecerán ejemplares idénticos a la planta original. Si se tiene en cuenta que la época más adecuada para la floración es la primavera y que las flores brotan a los cuatro meses de su germinación, el mes más adecuado para plantarlos será septiembre. Si se colocan en macetas, se pueden plantar incluso en diciembre, pero hay que proteger los tiestos del frío extremo. Para ello se pueden colocar en el interior de la vivienda, en un lugar oscuro, fresco y seco. Cuando el tallo asome por encima de la tierra, se deben sacar a una ventana o balcón para que les dé el sol. Por la noche, se volverán a guardar si las temperaturas son muy bajas. Este proceso debe continuar hasta que se hayan desarrollado bien el tallo y las raíces.

Para que el narciso se mantenga en las mejores condiciones, conviene añadir fertilizante tras la floración. Dado que sus tallos son a menudo muy finos, conviene colocar cañas que les ayuden a mantenerse erguidos.

Plagas y enfermedades

Para garantizar la salud de esta planta es necesario prestar atención a las plagas y enfermedades que le pueden atacar. Entre las primeras destaca la mosca del narciso, que ataca al bulbo. Si el ejemplar es pequeño, puede marchitarse. Las especies mayores tienen más capacidad de defensa, pero sus hojas amarillean y la planta se debilita.

Entre los hongos destaca el fusarium, que pudre la base de la planta y amarillea las hojas

Los bulbos también son presa de un diminuto gusano denominado nematodos. En este caso, la planta atacada tiene brotes anaranjados, amarillentos y retorcidos. Los ácaros son otros enemigos del narciso. Habitan en las escamas del bulbo y pudren las hojas en la parte inferior, con la consiguiente debilidad y muerte del ejemplar. Las larvas de la galeruca de los narcisos, o escarabajo exosoma lusitanica, dañan los bulbos de la planta, mientras que los ejemplares adultos hacen lo propio con las flores.

En cuanto a los hongos, destaca el fusarium, que pudre la base de la planta y amarillea las hojas. La infección ocurre en los bulbos que han sufrido daños durante su cultivo. Las manchas alargadas de un tono gris oscuro en las hojas y pardo en las flores delatan la presencia de moho gris o botritis. Si las hojas tienen manchas amarillentas, salpicadas de pústulas alargadas de color rojo oscuro, la planta se ha infectado de roya.

La heterosporiosis, la septoriosis y la socarrina son otras enfermedades del narciso que, como las anteriores, se pueden combatir con fungicidas.

Variedades

Los narcisos de trompa, como su propio nombre indica, tienen una larga trompa, de unos 40-50 centímetros de alto, y una sola flor por tallo. Los de doble flor tienen dos periantos o corona dividida. Sus flores destacan por una gran variedad de colores: rojos, anaranjados, amarillos, verdes, blancos y rosas. El junquillo es la variedad más fragante. De color verde oscuro, sus hojas son pequeñas y sus flores, fragantes, tempranas y amarillas.

Los narcisos de flor de trompeta tienen flores con una gran variedad de rojos, amarillos, anaranjados, blancos y rosas.
Su trompeta exterior es aplastada y forma tazas que salen de su base, en un borde ancho y abierto. Entrada la primavera, se desarrollan las flores del narciso de poeta, fragantes y que representan una pequeña taza central amarilla (corona) con un borde rojo, rodeado por pétalos blancos.

Otra variedad de esta planta es el narciso acampanado o trompeta de medusa. De pequeño tamaño, tiene unas flores grandes y solitarias, de color amarillo claro.

Etiquetas:

bulbo Flores narciso

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