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Elegir el tipo de puerta de una estancia

El sistema de apertura y el material con que están fabricadas marcan la diferencia entre los distintos tipos de puerta

  • Autor: Por
  • Fecha de publicación: miércoles 1 noviembre de 2006
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Una acertada elección de las puertas interiores de una vivienda puede modificar la distribución de la misma, ganar unos centímetros o mejorar el aislamiento térmico o acústico de las distintas estancias, además de convertirse en un destacado elemento decorativo.

Tipos de puertas

La principal diferencia entre los distintos tipos de puertas que se pueden encontrar en el mercado es el sistema de apertura, según el cual, existen tres modelos básicos: abatibles, correderas y plegables.

  • Puertas abatibles. Son las puertas más comunes, las que se pueden encontrar en todos los hogares. Incorporan el cierre tradicional con manijas o pomos. En los modelos tradicionales el sistema de apertura tiene un ángulo de 90 grados, y pueden abrirse hacia afuera o hacia adentro. Los modelos actuales tienen el canto interior redondeado, lo que elimina el hueco lateral, las bisagras no están visibles y pueden girar hasta 180 grados permitiendo una apertura en los dos sentidos, lo que las hace muy apropiadas para cocinas, ya que se abren con facilidad si se tienen las manos ocupadas, y se cierran solas.

  • Puertas correderas. Las hojas de la puerta, pueden ser una o dos, se deslizan por unos rieles instalados en la parte superior de la puerta, y quedan ocultas dentro de una pared. Dependiendo de la técnica empleada pueden estar escondidas en una cámara entre la pared y un doble tabique, o empotradas en un armazón metálico que desempeña dicha función. Están indicadas para estancias pequeñas donde se necesita ganar metros, y para separar ambientes.

  • Puertas plegables. Su sistema de apertura es similar al de las puertas correderas, aunque en este caso la puerta se recoge sobre sí misma, a modo de acordeón. También son muy prácticas para espacios pequeños, donde no hay demasiado espacio libre a ambos lados.

Un estilo para cada puerta

El estilo y los materiales con que están fabricadas las puertas de una vivienda dependen tanto del tipo de decoración del conjunto de la casa como de las preferencias y el presupuesto de sus propietarios.

Por lo general, las puertas interiores se fabrican en madera, ya que dicho material otorga un ambiente cálido y acogedor al hogar. En la actualidad el uso de madera maciza se limita casi en exclusiva a las puertas principales de acceso a la vivienda. Las puertas macizas de interior están hechas con una plancha de madera entera, lo que hace que sean las más decorativas y resistentes, pero también las más caras. No obstante, la opción más habitual es el enchapado con DM o aglomerado, aunque las más ligeras y baratas son las puertas “huecas” o de tablero de celdillas, que se componen de una estructura de listones que, a modo de marco, sujetan un tablero interno de celdillas, que se oculta por dos tablas chapadas a modo de “sándwich”. El inconveniente de este tipo de puertas es su escasa resistencia, baja calidad y corta duración.

Un buen barniz hará que la puerta sea más resistente, y evitará que se deteriore con el uso

Si la puerta está barnizada es muy importante la calidad del acabado. Un buen barniz hará que la puerta sea más resistente y no se deteriore con el uso, además de permitir una limpieza mucho más efectiva.

Por lo que respecta a las puertas acristaladas, estas son idóneas para espacios que no disponen de suficiente luz natural, como recibidores y pasillos, ya que permiten aprovechar la luz que reciben los ambientes contiguos. Biselados, de colores, ahumados, decorados o traslúcidos, las opciones son muy variadas. Si lo que se necesita es aprovechar la luz al máximo conservando la intimidad lo mejor es optar por cristales translúcidos, y si la necesidad de luz no es la principal premisa, se puede optar por un cristal al ácido o con grabados de colores.

El grosor estándar de una puerta interior es de 35 cm, lo que asegura una buena resistencia. No obstante, si se encarga una puerta a medida, es posible hacerla más gruesa o más delgada, y se le puede incorporar un sistema que amortigüe el ruido, como un relleno de lana de fibra de vidrio. Si la puerta es acristalada, para insonorizar el ambiente se puede optar por un cristal grueso como los que se usan para puertas exteriores, aunque no aislará tanto el ruido como una puerta lisa de madera.

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