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Requisitos de la pintura para fachadas

La porosidad de la pared y la presencia de humedad favorecen la aparición de grietas

  • Autor: Por
  • Fecha de publicación: jueves 26 mayo de 2005

Debido a su exposición a la intemperie, las fachadas se estropean con mayor facilidad que otras superficies. La acción del sol, la lluvia, las heladas o la contaminación provoca que la pintura se desprenda o las paredes se ensucien más rápidamente. Por ello, es importante elegir productos adecuados, con propiedades impermeabilizantes que mejoren la adherencia de la pintura y la resistencia del color.

La pintura para fachadas ha de cumplir unos requisitos. Las condiciones especiales de este tipo de paredes exigen que los revestimientos respondan correctamente ante circunstancias determinadas. La lluvia, el sol, las heladas o la contaminación pueden estropear la fachada si ésta no está preparada. Por ello, es importante que la pintura con que se cubra tenga propiedades impermeabilizantes, resista la acción de los rayos ultravioleta y sea permeable al vapor de agua. Otros factores que se valoran son la adherencia a la superficie, durabilidad, resistencia al desgaste y permanencia de los colores.

La gama de tonos de estos revestimientos es amplia. Desde productos incoloros o blancos -resistentes al amarilleamiento- hasta colores más atrevidos que, en su mayoría, se pueden limpiar. Entre los acabados destacan los satinados, brillo o mate, e incluso hay productos con acabados texturizados.

El principal componente de esta pintura es la resina acrílica o vinílica. Este ingrediente aumenta la duración del producto en buen estado. Son pinturas que resisten bien los cambios de temperatura y evitan la formación de grietas o la aparición de moho y suciedad.

Superficie nueva o antigua

La variedad de materiales favorece que la pintura esté preparada para fachadas de hormigón, piedra o ladrillo. No obstante, el modo de trabajo varía según se trate de un soporte nuevo o antiguo. En el primer caso, la superficie ha de estar limpia y seca para que sobre ella se extiendan varias manos de pintura. Entre mano y mano conviene esperar un mínimo de cuatro horas o hasta que la capa anterior esté completamente seca.

En trabajos de restauración, hay que realizar tratamientos previos de reparación en las zonas deterioradas

En el resto de fachadas, hay que retirar previamente la pintura anterior o la posible suciedad acumulada. Cuando se trate de trabajos de restauración, habrá que realizar tratamientos específicos de reparación en aquellas zonas donde la pared esté estropeada. También es aconsejable aplicar un producto específico para abrir los poros y mejorar el anclaje de la pintura.

En paredes de piedra o ladrillo, hay que comprobar el buen estado de las juntas y reparar las que se encuentren estropeadas o sin mortero suficiente. En ambos casos, hay que humedecer la superficie o mezclar la pintura con agua, según las indicaciones del fabricante.

Tratamientos preventivos

La pintura protege a la vez que decora. Aporta una serie de ventajas preventivas sobre las fachadas. En concreto, algunos productos están fabricados para contrarrestar la carbonatación y la lluvia ácida, que aceleran el deterioro de la fachada, o evitan la acción del CO2 y de los hongos. Otros productos dificultan la aparición de fisuras o facilitan la retirada con disolvente de pintadas o grafitis.

En cualquier caso, el trabajo se realiza con rodillo, brocha o pistola. La brocha se reserva, principalmente, para superficies pequeñas rugosas, mientras que la pistola agiliza el pintado de grandes superficies rugosas y el rodillo es muy útil para fachadas lisas.

Problemas de humedad

En ocasiones, puede ocurrir que al pintar una fachada cuya pared sea porosa, la pintura se agriete pasado un tiempo. Esto se produce porque el producto no se ha adherido convenientemente. Cuando suceda, se debe retirar la pintura con un cepillo de púas, extender una capa de imprimación o selladora y pintar de nuevo.

Asimismo, si la pintura se desprende o agrieta debido a la presencia de humedad, será necesario descubrir su origen y resolver este problema antes de volver a pintar. Una vez detectada la causa, hay que cepillar la pared, arreglar las grietas o hendiduras existentes, extender una capa de selladora que sirva de base y pintar sobre ella.

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