Una mala hierba, la milenrama

Se la conoce también como la hierba de los carpinteros, porque la usaban para curar sus heridas
Por mediatrader 27 de diciembre de 2004

La milenrama es una mala hierba que puede crecer en los céspedes poco cuidados, sobre todo en los que se asientan sobre sustratos arenosos muy pobres en elementos básicos para cualquier tierra, como los son el nitrógeno y el humus.

Esta planta herbácea de hoja perenne puede llegar a alcanzar hasta el metro de altura, por lo que resulta sumamente importante erradicar su aparición si no queremos que llegue a invadir todo nuestro jardín en muy poco espacio de tiempo. Posee un tallo erguido, un poco piloso y unas hojas opuestas, dentadas, divididas por los dos lados en pinnados partidos.

Las flores aparecen reunidas en pequeños racimos terminales, con un cáliz común y colores que varían según especie (blanco, amarillo o rosado). Son aromáticas y tienen propiedades curativas. Precisamente por las flores a veces suele cultivarse, pero en zonas alejadas del césped para evitar que su presencia afee el aspecto de las verdes praderas.

Esta planta, perteneciente a la especie de las compuestas, es oriunda de las regiones templadas del hemisferio norte, aunque al ser una mala hierba es muy resistente y puede llegar a adaptarse a vivir en zonas tal altas como los Alpes.

Si desea cultivarla, deberá aportarle un sustrato arenoso abonado con algún fertilizante orgánico durante el otoño y con uno mineral en primavera y verano. La mejor época para cultivarla es en primavera u otoño y siempre que la multiplicación la hagamos por división de las propias matas, si no la otra posibilidad es sembrarla al comienzo de la primavera.

Respecto a sus necesidades de riego, es conveniente suministrarle agua de manera frecuente y en pequeñas dosis, como puede ser 100 centilitros todos los días. Al ser una mala hierba se adapta casi a cualquier tipo de ubicación, por lo que tanto el pleno sol como la media sombra le son propicios.

Esta hierba se conoce también como la hierba de los carpinteros, porque la usaban para curar sus heridas. Hoy es empleada en la composición de diversos medicamentos por su alto poder anti inflamatorio, antiespasmódico y antialérgico.