Capital mínimo para invertir y contratar productos financieros

En Bolsa fondos de inversión y depósitos se puede invertir desde 1 euro, mientras que en deuda pública las inversiones mínimas parten de 1.000 euros
Por Gracia Terrón 27 de julio de 2009
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La mayor cultura financiera entre los ciudadanos ha popularizado inversiones cerradas, limitadas hasta hace sólo unos años a expertos, profesionales y grandes fortunas. En la actualidad, cualquiera puede invertir en Bolsa o comprarse un fondo de inversión con la misma facilidad con la que lo hace un gestor experimentado. Las cuantías mínimas para invertir también han bajado el listón para permitir el acceso a la gran masa de pequeños inversores particulares. En depósitos, muchos bancos y cajas de ahorros permiten abrir imposiciones a plazo fijo sin cuantía mínima, es decir, desde 1 euro. En Bolsa, con 1 euro, o incluso menos, se pueden comprar acciones de empresas tan conocidas como Avanzit o Natraceutical. En fondos de inversión, muchas gestoras también permiten comprar participaciones desde importes mínimos de menos de 6 euros. Sin embargo, en deuda pública, fondos de pensiones y seguros, las inversiones mínimas son más elevadas y parten de entre 300 y 1.000 euros. En todo caso, todas las opciones de inversión son accesibles y están al alcance de la mano de casi todos los bolsillos.

Cuentas corrientes

Son uno de los productos en el que las entidades no imponen inversiones mínimas. Al ser la puerta de entrada en un banco o caja de ahorros, cada cliente puede depositar en cuenta la cuantía que desee. A través de las cuentas, los usuarios pueden realizar todas las operaciones bancarias básicas: domiciliar recibos y nóminas, realizar transferencias y contratar otros productos financieros que, por lo general, exigen tener una cuenta vinculada en la que se depositarán los correspondientes intereses. En el momento de abrir la cuenta corriente, el importe mínimo que se debe invertir no es, en principio, importante.

Cualquiera puede depositar la cuantía que desee. Sí lo son, sin embargo, otros aspectos como las comisiones que se aplique o los intereses que pueda dar la cuenta. Según datos del Banco de España, las cuentas corrientes cobran una comisión de mantenimiento media de 20,80 euros al semestre, es decir de 41,60 euros al año. Sin embargo, pese a la práctica generalizada de cobrar comisiones por mantener una cuenta abierta, hay una serie de bancos y cajas que ofrecen este servicio de forma gratuita: por lo general, todas las cuentas online que comercializan bancos por Internet están exentas del pago de comisiones. Es el caso, entre otras, de la Cuenta Open, de Openbank, la cuenta Naranja de ING Direct o la Cuenta Uno-e, de Uno-e, filial de Internet de BBVA. Conviene, por tanto, consultar las comisiones antes de abrir una cuenta para saber el saldo mínimo que conviene tener en ella. Si a la fecha del cobro de las comisiones la cuenta no tiene saldo suficiente para cubrirlas, el usuario entrará en descubierto (números rojos) y entonces sí que le aplicarán una alta comisión, que puede llegar al 10% del importe que ha quedado sin cubrir (descubierto). Las comisiones son determinantes, por tanto, para asegurarse del dinero mínimo que hay que tener en la cuenta.

En cuanto a la rentabilidad, por lo general, las cuentas son poco rentables. Sus intereses no superan el 0,5% (muchas entidades dan un interés del 0,1%). Según datos del Banco de España a cierre del primer trimestre del año, casi la mitad del ahorro de los españoles, unos 272.618 millones de euros, permanecía depositado en marzo en las denominadas cuentas a la vista, aquéllas que no ofrecen remuneración o que prácticamente no abonan intereses. Por eso, desde el punto de vista de la rentabilidad, lo más aconsejable es mantener en cuenta únicamente la liquidez necesaria y buscar otras opciones de inversión más rentables para remunerar el resto del ahorro.

Depósitos

El depósito es uno de los productos financieros más sencillos y con más adeptos en España. Según datos de la Asociación de Instituciones de Inversión Colectiva, Inverco, un 40,8% del ahorro total de las familias españolas está invertido en depósitos. Es decir de los 1,72 billones de euros que tienen ahorrados los hogares, 68.000 millones de euros están invertidos en depósitos. Por su parte, la inversión directa en acciones representa un 26,6% del total y los fondos de inversión, pensiones y seguros, un 24,3% del ahorro financiero total. Es decir, que el flujo del ahorro financiero sigue concentrado en depósitos bancarios a plazo.

El depósito es uno de los productos financieros más sencillos y con más adeptos en España

Precisamente, una de las características más apreciadas de los depósitos es que cualquiera, con poco dinero, puede suscribirlos. En Internet pueden localizarse ofertas de imposiciones a plazo que pueden contratarse desde 1 euro. Los depósitos de Uno-e, por ejemplo, pueden suscribirse desde esta cantidad; los depósitos de Citibank España, Banco Sabadell o Ibanesto no requieren inversión mínima. No obstante, por lo general, las entidades imponen importes mínimos desde 600 ó 1.000 euros: Openbank impone mínimos de 1.000 euros en sus depósitos; Activobank, Bancopopular-e o Ibercaja exigen capitales mínimos de 3.000 euros. En cualquier caso, la banca comercial exige importes asequibles. No ocurre lo mismo con la banca personal o banca privada, dirigida a grandes patrimonios. En estos casos, los importes mínimos parten de 50.000 ó 100.000 euros. Es el caso de los depósitos que ofrecen entidades como Banif, Banco Urquijo o Banco Finantia Sofinloc.

Deuda pública

La Deuda Pública (Letras del Tesoro, Bonos y Obligaciones) es uno de los instrumentos que requieren inversiones mínimas cerradas. En concreto, quien quiera suscribir uno de estos activos debe desembolsar como mínimo 1.000 euros o múltiplos de esta cantidad, el mínimo que impone el Tesoro Público para suscribirlos.

Las Letras son valores de renta fija a corto plazo representados exclusivamente mediante anotaciones en cuenta. Se crearon en junio de 1987, cuando se puso en funcionamiento el Mercado de Deuda Pública en Anotaciones. Son valores emitidos al descuento, por lo que su precio de adquisición es inferior al importe que el inversor recibirá en el momento del reembolso. La diferencia entre el valor de reembolso de la Letra (1.000 euros) y su precio de adquisición será el interés o rendimiento generado por la Letra del Tesoro. Actualmente, el Tesoro emite Letras del Tesoro a tres, seis y doce meses. Por tratarse de valores a corto plazo, las variaciones de su precio en el mercado secundario son bastante reducidas. Por tanto, suponen un menor riesgo para el inversor que prevea que pueda necesitar vender estos valores en el mercado antes de su vencimiento.

Los Bonos y Obligaciones son valores emitidos por el Tesoro a un plazo superior a dos años. Son iguales en todas sus características salvo el plazo, que en el caso de los Bonos oscila entre dos y cinco años, mientras que en las Obligaciones es superior a cinco años. Los Bonos y Obligaciones del Estado se emiten mediante subasta competitiva. Como ocurre con las Letras, el valor nominal mínimo que puede solicitarse en una subasta es de 1.000 euros, y las peticiones por importes superiores han de ser múltiplos de esa cantidad. En la actualidad el Tesoro emite Bonos a tres, cinco, 10, 15 y 30 años.

Bolsa

BolsaLa Bolsa es uno de los mercados más líquidos que existen, es decir, que las acciones que cotizan en ella se pueden comprar y vender en cualquier momento. La inversión mínima requerida para comprar títulos de empresas cotizadas depende, precisamente, del valor de cada una de esas acciones en el momento concreto de su contratación. De manera que quien quiera comprar acciones de Telefónica, Banco Santander o Iberdrola, por poner sólo algunos ejemplos, deberá consultar el último precio de cotización que reflejen y eso será lo que le costará cada uno de los títulos que adquiera. Se trata de un mercado que fluctúa mucho, por lo que las oscilaciones de precios pueden variar mucho de un día a otro. A cierre del 17 de julio, las acciones más líquidas cotizaban con los siguientes precios: una acción de Telefónica se podía comprar por 16 euros, BBVA y Santander por encima de 9 euros y Repsol en 16,4 euros.

Sin embargo, hay otras acciones más caras. Dentro del mercado continuo español, la que cotiza a un precio más alto es CAF, en torno a 297 euros por acción. La constructora Acciona cotiza a 88 euros por título. Por el contrario, también hay acciones que se pueden adquirir por menos de 1 euro: una acción de la constructora Colonial se puede adquirir por 0,19 euros, Ercros vale 0,139 euros, Dogi, 0,64, Jazztel, 0,25, Natraceutical, 0,44 euros, Reno de Médici, 0,19 euros, La Seda de Barcelona cotiza a 0,34 euros por acción, Sniace cuesta 0,79 euros por título, Urbas, 0,14 euros, Tavex Algodonero, 0,60 euros y Vértice, 0,40 euros. Todas estas acciones se consideran “chicharros”, títulos de pequeño tamaño y negociación reducida.

La inversión mínima para comprar títulos de empresas cotizadas depende del valor de cada acción en el momento de su contratación

La Bolsa cuenta con algunos mecanismos para modificar los precios de las acciones. Por ejemplo, cuando una cotizada alcanza un precio muy alto, la empresa puede decidir hacer un contrasplit o desdoblamiento de acciones para reducir su valor. Por el contrario, una empresa que cotiza a muy bajo precio puede hacer un contrasplit para elevar su precio. Además del valor de cada uno de los títulos, cuando un inversor decide acudir a la Bolsa para depositar sus ahorros debe consultar las comisiones de compra-venta e intermediación que le aplicarán. De media, cobran en torno a un 1,5% del importe solicitado.

Fondos de inversión

Los fondos de inversión son uno de los productos que más se ha popularizado entre los inversores españoles. En la actualidad, hay más de 160.000 millones de euros invertidos en estos productos. Se trata de un producto que tiene mucho éxito, por lo que hay numerosos fondos de inversión abiertos a los pequeños inversores. Pero no todos. Por lo general, los productos que distribuyen las entidades españolas requieren inversiones mínimas pequeñas, que pueden partir de los 6 ó 10 euros. Sin embargo, muchas gestoras internacionales comercializan también fondos para instituciones o profesionales -que imponen altas comisiones- en muchos casos a partir de 100.000 euros. Para distinguir unos productos de otros, las gestoras utilizan una clasificación alfabética: los fondos denominados clase A ó C están dirigidos a los particulares e imponen inversiones mínimas asequibles. Los fondos denominados clase I ó R suelen ir dirigidos a institucionales o grandes inversores.

Para saber cuánto vale un fondo, las gestoras utilizan el término “valor liquidativo”, que es el valor de una participación del fondo. En muchos casos las inversiones mínimas equivalen a comprar una participación; sería el equivalente a comprar una acción de Bolsa. En otros, las gestoras imponen cuantías mínimas de 600, 1.000 ó 3.000 euros. En el folleto de suscripción del fondo, que debe siempre quedar registrado en la Comisión Nacional del Mercado de Valores, debe figurar claramente cuál es la inversión mínima y también las comisiones que aplica.

Los fondos de pensiones están pensados para pequeños inversores y exigen hacer una inversión mínima de 300 ó 600 euros anuales

Los fondos de pensiones sí que están pensados para los pequeños inversores y, al contrario que los fondos de inversión, no hay distinción en las inversiones mínimas, según los inversores a los que van dirigidos. Por lo general, las entidades exigen hacer una inversión mínima de 300 ó 600 euros anuales, es decir, el inversor que suscribe un plan de pensiones se compromete a hacer esta aportación periódicamente. Y, aparte, puede hacer otras aportaciones extraordinarias cuando lo desee. Como límite máximo se pueden invertir 8.000 euros anuales ó 10.000 si se es mayor de 50 años.

Seguros de ahorro

Las inversiones mínimas exigidas para contratar un seguro de ahorro son también asequibles y parten de 300, 600 ó 1000 euros. Es importante diferenciar entre el tipo de producto que se suscribe. Los PPA (planes de pensiones asegurados) o PIAS (planes individuales de ahorro sistemático) imponen, al igual que los planes de pensiones, aportaciones periódicas cercanas a 600 euros anuales. En PPA, como en los PIAS, no se puede invertir más de 8.000 euros anuales si se es menor de 50 años, ó 10.000 euros si se tiene más de esta edad. En PIAS no se pueden invertir más de 8.000 euros anuales, sea cual sea la edad del suscriptor, y no más e 240.000 euros a lo largo de toda la vida del producto. Estos dos tipos de seguros se caracterizan por ser de prima periódica.

Sin embargo, las entidades de seguro comercializan también productos denominados de prima única, que no permiten hacer aportaciones periódicas sino que la inversión y la revalorización dependerá de lo invertido en el momento de la contratación. Por lo general, en estos seguros de ahorro a prima única (pueden ser seguros de jubilación, seguros dotales o “variable annuities”) la inversión mínima es más elevada y parte de los 6.000 euros.