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El derecho a abrir una cuenta bancaria en un país comunitario

En la actualidad no hay una norma comunitaria que fije unas mismas reglas respecto a la apertura de una simple cuenta bancaria en el ámbito de la UE

El derecho de un ciudadano comunitario a abrir una cuenta bancaria en cualquiera de los Estados miembros de la UE, y que constituye un servicio esencial para su vida cotidiana, no está amparado por una norma armonizada que atribuya unos mismos derechos y obligaciones a todos los ciudadanos frente a las entidades bancarias. Ello determina que este simple acto, que se enmarca en el ámbito de los servicios financieros al por menor en el mercado único, está sujeto a las leyes propias de cada país y, por tanto, al más amplio desconocimiento de las normas que lo regulan por parte de ciudadanos de otro Estado miembro que deciden pasar temporadas más o menos largas como estudiantes, turistas o trabajadores eventuales.

Revisión por parte de la Comisión

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La falta de una información adecuada y el desconocimiento de las leyes que regulan un simple acto jurídico -como es la apertura de una cuenta bancaria en otro país de la UE- pueden acarrear serias dificultades para el consumidor en algunos Estados miembros y, en el peor de los casos, no pocos problemas, especialmente a clientes jóvenes, poco formados o descuidados respecto a ciertas obligaciones mínimas que deben cumplir durante la vigencia de su contrato o antes de regresar a su país de origen.

No hay una norma que atribuya los mismos derechos y obligaciones a todos los ciudadanos frente a la entidades bancarias

En la actualidad los servicios financieros al por menor, entre ellos las cuentas bancarias, están sujetos a una profunda revisión por parte de la Comisión, que quiere adaptar las normas comunitarias a las nuevas necesidades de los consumidores del siglo XXI y que, además, andan muy necesitados de un eficaz sistema de resolución de conflictos entre consumidores y entidades financieras del ‘país de acogida’.

Cada Estado tiene sus normas

Las normas aplicables en la apertura de una cuenta bancaria vienen definidas por cada uno de los Estados miembros mediante disposiciones nacionales propias que, en algunos supuestos, difieren bastante de un país a otro, y cuya interpretación viene sujeta a diferencias, no sólo entre entidades, sino también entre sucursales de una misma entidad. La situación, como podemos comprobar, no está ni mucho menos armonizada, y los Estados miembros tienen modalidades de aplicación diferentes respecto al servicio financiero de apertura de una cuenta bancaria a cualquier ciudadano de la UE. De esta forma, algunos Estados miembro obligan, si el ciudadano no tiene residencia en el país de acogida ni número de identificación fiscal, a aportar la prueba de su residencia en otro Estado miembro, acreditar la identificación personal o cualquier otra circunstancia que no siempre resulta fácil de obtener al recién llegado: contrato de alquiler, alta de suministros en su residencia habitual, carné de conducir homologado por el Estado en cuestión, etc.

En el Reino Unido, como en otros países de la UE, la decisión de aceptar o no una solicitud de apertura de una cuenta bancaria es una decisión comercial que depende de la entidad financiera donde el interesado presenta su solicitud. El principio de libertad contractual implica que las entidades de crédito no están obligadas a abrir una cuenta corriente a cualquier ciudadano que lo solicite y en cualquier circunstancia, sino tan sólo en los casos en que exista acuerdo de voluntades por ambas partes.

En el Reino Unido, como en otros países de la UE, la decisión de aceptar o no una solicitud de apertura de una cuenta bancaria es una decisión comercial que depende sólo de entidad financiera

Por otro lado, en Bélgica hay un organismo financiero público que obliga a aceptar todas las solicitudes de apertura y, aunque inicialmente fue un sistema pensado para la población más desfavorecida y con pocos recursos económicos, ha extendido este derecho a cualquier ciudadano que lo solicite. Se trata de un servicio bancario mínimo al que todo ciudadano belga o comunitario tiene acceso, a fin de obtener la apertura de una cuenta bancaria con la que poder operar.

Como se puede apreciar, el derecho general a solicitar la apertura de una cuenta bancaria en un Estado miembro de la UE está sometida a diferentes normas e interpretaciones diversas. Y como derecho comunitario, no representa un derecho absoluto del consumidor, sino que puede estar sometido, según los Estados miembros de solicitud, al principio de libertad contractual y a la aceptación de determinados requisitos. Debemos tener en cuenta que algunos Estados miembros, como el Reino Unido, aunque no imponen a sus ciudadanos la obtención de un documento de identificación (el conocido como D.N.I. en España), exigen en casos como el de apertura de una cuenta bancaria la identificación personal a través de otro tipo de documentación que debe aportar el solicitante. Un hecho que, sin duda, puede llegar a dificultar este simple trámite para los recién llegados.

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