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Inger Berggren, presidenta del Banco Mundial de la Mujer en España

No podemos pagar las deudas de las mujeres pero sí evitar que se endeuden

  • Autor: Por
  • Fecha de publicación: martes 26 junio de 2007

No es fácil encontrar un banco que únicamente preste sus servicios a las mujeres y, menos aún, que lo haga de manera gratuita. Sin embargo existe y se halla aquí, en nuestro país. La delegación en España del Banco Mundial de la Mujer (BMM), creada en 1989, se dedica a facilitar la concesión de créditos a las trabajadoras y a gestionar sus inversiones, entre otros muchos trámites financieros. Inger Berggren, su presidenta, llegó de Suecia en 1986 y cambió su puesto de trabajo en el departamento de relaciones internacionales de los sindicatos suecos por la creación de una oficina de este banco para mujeres. Berggen defiende la naturaleza de una entidad de estas características porque considera que la mayor parte de los bancos están pensados para los hombres. Comenta, a modo de ejemplo, que en Suecia la mayoría de las mujeres ya trabajaban fuera de casa cuando ella llegó a España -hace ya 18 años- y que por este motivo pensó que era una buena idea promover una sede del BMM en nuestro país, donde trabajaban fuera de casa muy pocas mujeres. «Buscamos clientas para otros bancos y evitamos que la desesperación lleve a que soliciten créditos cuyo coste posterior sea demasiado alto», explica. «No podemos pagar las deudas de las mujeres pero sí evitar que se endeuden».

¿Qué tiene de especial el Banco Mundial de la Mujer respecto de otras entidades bancarias?

El Banco Mundial de la Mujer (Women’s World Banking), que nace en Nueva York en 1977 como organismo relacionado con el Banco Mundial, tiene un objetivo muy claro: favorecer y facilitar el acceso de las mujeres al mercado laboral como empresarias autónomas. Nos encargamos de informarles, asesorarles y respaldarles en diversos trámites, desde solicitar créditos y microcréditos hasta gestionar sus inversiones.

Será difícil convencer a una mujer sin avales y por tanto, sin que le concedan un préstamo bancario, de que no se deje engañar por la atracción de otros créditos más fáciles de conseguir

Sí. En estos momentos nuestra preocupación es el endeudamiento de nuestras mujeres. De hecho, en enero del próximo año esperamos habilitar un servicio de información y asesoramiento sobre el endeudamiento. No podemos pagarles las deudas pero sí queremos que reciban asesoramiento e información sobre cómo resolver esta situación mediante las distintas renegociaciones, establecimiento de prioridades, análisis de los ingresos y los gastos, etc. Queremos evitar que la desesperación les lleve a solicitar créditos inadecuados por los que acaben pagando un precio demasiado alto.
«En enero esperamos habilitar un servicio de información y asesoramiento para mujeres sobre el endeudamiento»

Siempre tuvo muy claro, desde que abrió la sede de este Banco en nuestro país, del problema que suponían los avales para el desarrollo de las mujeres como trabajadoras autónomas.

Sí, por eso cuando empezamos a trabajar, en 1989, lo hicimos con dos programas. El primero estaba destinado a mujeres que podían obtener avales, y mis compañeras en esta empresa y yo nos limitamos a gestionar préstamos en condiciones más favorables. Pero también nos encontramos con mujeres que no podían obtener ningún tipo de aval y, por tanto, no tenían garantías de poder acceder a los créditos. Así que decidimos encontrar la forma de ayudarles de alguna manera y elaboramos un convenio tripartito para garantizar esos avales. Así, la sede del BMM en Nueva York avalaba el 50% de la suma total, la sede en España un 25% y Caja Madrid el 25% restante.

¿Cómo consiguieron firmar estos acuerdos para facilitar los avales?

Vimos que no teníamos suficiente dinero y que cada vez nos resultaba más complicado poder avalar los proyectos, así que seguimos avanzando con las propuestas. Pero lo que realmente nos motivó fue el deseo de que se estas mujeres recibieran el mismo trato que se les brinda a los hombres que representan a las grandes empresas cuando piden un crédito para poner en marcha un negocio. Tardamos 18 meses en conseguirlo.

¿Le resultó complicado convencer a las entidades bancarias?

La verdad es que sí. Pero ahora trabajamos con Caja Madrid, Caixa Catalunya, La Caixa, Banco Popular y Caja San Fernando. Curiosamente ahora son los bancos los que vienen a buscarnos para firmar acuerdos.
«Curiosamente ahora son los bancos los que vienen a buscarnos para firmar acuerdos»

¿A qué se debe ese cambio de actitud?

Nosotras les buscamos las clientas. Además, hacemos el estudio de viabilidad del negocio y jamás presentamos una solicitud a los bancos si no lo consideramos viable. Para ellos este hecho es una garantía.

¿Qué otros proyectos están llevando a cabo?

Aparte de la gestión de créditos, anualmente celebramos la Feria de la Mujer Emprendedora con charlas, coloquios y reuniones donde se ponen en común las propuestas y los servicios que ofrecen nuestras ‘mujeres empresarias’. También hemos creado las casas de comercio.

¿Qué son exactamente estas ‘casas’?

Son tiendas donde vendemos productos artesanales elaborados por mujeres en sus países de origen. Después de que las mujeres trabajan en ellos durante dos meses, analizamos la relación-precio de los diferentes artículos y realizamos un informe en el que les indicamos dónde se pueden comercializar y cómo pueden mejorar y sacar adelante sus productos. En España hemos tenido seis casas de comercio -todas cofinanciadas por la UE- dos en Madrid, Málaga, Segovia y Gijón. Acabamos de inaugurar una en Marrakech.

¿Cómo consiguen financiar todas sus actividades?

Dado que todos nuestros servicios son completamente gratuitos para las mujeres necesitamos recibir todo tipo de ayudas económicas y subvenciones. La principal ayuda con que contamos procede de la Administración -del Ministerio de Trabajo, Agricultura, del Instituto de la Mujer, de la Agencia Española de Cooperación Internacional, etc-. Además, tenemos convenios firmados con diversas obras sociales.

¿También reciben ayudas de organismos internacionales?

Como formamos parte del Women’s World Banking mantenemos contacto fluido con compañías internacionales, sobre todo en América Latina. Pero, además, formamos parte de varios proyectos de la Unión Europea siempre que se nos da la posibilidad de conocer iniciativas y actividades de otros países. Todas las ayudas son bien recibidas.

¿Cuál es el principal problema al que se enfrenta actualmente el Banco Mundial de la Mujer?

La gran dificultad a la que nos enfrentamos ahora es encontrar mujeres emprendedoras con proyectos realmente viables. En general, hay pocas ideas y las que nos ofrecen ya están demasiado explotadas y no tienen cabida en un mercado saturado en todos los sentidos, sobre todo a la hora de abrir pequeños comercios.
«La gran dificultad a la que nos enfrentamos ahora es encontrar mujeres emprendedoras con proyectos realmente viables»

¿Qué entiende por un proyecto viable?

Lo que mejor funcionan son las pastelerías, chocolaterías y negocios de ese tipo, ya sea a través de servicios de catering o como locales independientes, regentados por mujeres inmigrantes.

¿A qué se debe esta tendencia?

Creo que el secreto está en que ofrecen productos típicos de sus países de origen. Los ingredientes, los dulces y la forma de prepararlos son distintos y, por tanto, suponen una novedad para la mayor parte de la sociedad española.

Entonces, las mujeres inmigrantes forman un grupo importante dentro de las beneficiarias de los microcréditos

En efecto. Sólo en 2006 el 55% de los microcréditos que se gestionaron correspondían a mujeres inmigrantes. Parece que son las que más iniciativa tienen.

O más necesidad. ¿Cuál es perfil de la mujer que solicita en España un microcrédito?

Sí, puede ser. En 2006 elaboramos un estudio sobre el impacto de los microcréditos, del que se dedujo que el perfil de sus demandantes era el de una mujer de 40 años, casada y con hijos. Un 39% de ellas tenía formación académica universitaria, un 27% estudios medios, el 23% estudios profesionales, mientras que el 1% no tenía ningún tipo de formación.

¿Todas las mujeres que solitan su ayuda deben hacerse socias del BMM?

No, no es necesario. Aunque sí nos gustaría que lo hicieran porque eso podría suponer una ayuda económica extra. Actualmente contamos con 400 socias en España, una cifra algo baja si tenemos en cuenta que hemos creado más de 3.000 empresas en casi 20 años. Sin embargo, después de algún tiempo se suelen dar de baja porque ya no necesitan tanta información, porque no encajan en el perfil de las subvenciones que ofrecemos exclusivamente a las socias, etc.
«Hemos creado más de 3.000 empresas en casi 20 años»

Con mayor inversión económica…

Podríamos ofrecer más servicios específicos para estas mujeres, como crear una gestoría que les ayudara con la contabilidad de los negocios, uno de los aspectos que más les preocupa.


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