La presión fiscal de las familias baja por primera vez en cuatro años

Comparado con la UE, el esfuerzo impositivo de los españoles es aún cerca de un punto más alto
Por mediatrader 31 de marzo de 2008

La presión fiscal que sufre una familia media en España bajó en 2007 por vez primera en cuatro años, según un informe elaborado por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), que atribuye ese moderado descenso al recorte registrado en las cotizaciones sociales que han de abonar las empresas por sus trabajadores.

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Imagen: CONSUMER EROSKI

En cambio, el esfuerzo impositivo de los asalariados no ha dejado de subir desde 2003. Así, la leve disminución percibida el año pasado tan sólo supone un mínimo respiro, sobre todo si tenemos en cuenta que la inflación de los últimos ejercicios casi se ha llevado por delante al completo las nuevas ventajas tributarias.

Carga tributaria

La OCDE ha elaborado sendos cuadros sobre la carga tributaria que sufren los contribuyentes de todos sus Estados miembros. Así, por ejemplo, en el caso de las familias (donde se pone como modelo tipo una pareja con dos hijos), esa presión -cuyo dato se extrae de comparar el volumen correspondiente de ingresos impositivos respecto al Producto Interior Bruto (PIB)- se situaría en el 32,7%, nueve décimas menos que en 2006, y también por debajo de los resultados de 2005 (33,2%) y 2004 (32,9%).

Pero si se compara con el dato de la Unión Europea, (UE) el esfuerzo impositivo de las familias españolas es aún cerca de un punto más alto.

Por países, la presión más moderada se registra en Nueva Zelanda (2,8%), Islandia (11,4%), Luxemburgo (14,3%), Australia (15,1%), México (15,3%) e Irlanda, que incluso refleja un dato negativo (-1,1%). Las tasas más altas, por el contrario, se registran en Hungría (43,8%), Turquía (42,7%), Grecia (42,6%), Francia (41,9%) y Bélgica (40,5%). También Alemania (36,4%) e Italia (33,8%) están por encima de España, mientras que el Reino Unido (28,3%) y Estados Unidos (18,1%) se encuentran por debajo.

Un asalariado medio trabaja 130 días al año para saldar cuentas con las arcas públicas

En cuanto a la presión fiscal que sufren los trabajadores solteros sin hijos, la tasa española terminó el 2007 en el 38,9%, dos décimas menos que el ejercicio anterior, lo que la sitúa un nivel medio entre los países de la OCDE. Por encima quedan Bélgica (55,5%) Hungría (54,4%9, Alemania (52,2%), Francia (49,2%), Austria (48,55) e Italia (45,9%), entre otros, mientras que por debajo, además del Reino Unido (34,1%) y Estados Unidos (30%), destacan México (5,3%), Corea del Sur (19,6%), Nueva Zelanda (21,5%) e Irlanda (22,3%).

Salarios

El informe de la organización de países desarrollados también evidencia que España es uno de los lugares donde los asalariados han de dar más dinero al fisco. En concreto, para un trabajador sin cargas familiares, casi cuatro de cada diez euros ganados (el 39%) forma parte de las retenciones ya habituales en la nómina -sea por cotizaciones sociales o por el impuesto de la renta (IRPF)- y que al final van a las arcas públicas.

Ello resulta problemático para muchos contribuyentes si se tiene en cuenta que, una vez descontado lo que cada empresa paga por trabajador fuera de su sueldo, la retribución bruta media del trabajador español se quedaría en 27.900 euros anuales, casi la mitad de los 51.120 euros que ganan los británicos. Los emolumentos de franceses, alemanes y holandeses también están claramente por encima.

Cuatro de cada diez euros ganados por un trabajador español sin cargas familiares se los queda Hacienda

Pese a que el esfuerzo impositivo de los españoles resulta claramente inferior, por ejemplo, al de los países nórdicos (donde el Estado se queda con la mitad de las ganancias de sus trabajadores), en España un asalariado medio dedica 130 días de trabajo al año para saldar cuentas con Hacienda.

En teoría, la última rebaja fiscal debería reducir esa relación de dependencia, pero en la última actualización del Programa de Estabilidad 2007-2010 remitida a la Comisión Europea, el Gobierno admitía que la presión apenas bajaría una décima en ese período desde el 36,8% en que habría terminado el año pasado (en el 2006 fue del 36,5%), una vez más con la alta inflación como primer culpable.