Trabajar de noche: más dinero, menos salud

Los trabajadores nocturnos pueden llegar a ganar un 30% de sobresueldo, pero sufren graves consecuencias sobre su salud y sus relaciones personales
Por Anna Elisa Savelli 29 de noviembre de 2007
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Imagen: Sel

Jueves, 00:00 horas, no hay conexión a Internet. Basta con descolgar el teléfono y llamar al servicio técnico para resolver el inconveniente. Viernes, 04:00h, problemas para dormir por un terrible dolor de cabeza; se acude a la farmacia de turno. Sábado, 06:00h, la última copa al camarero, la discoteca no cierra. Lunes, 07:30h, nada más salir de casa compramos el periódico de camino al trabajo. Atención al cliente, servicios médicos, restaurantes y pubs, transportes, tiendas de comestibles, gasolineras, vigilancia… funcionan las 24 horas del día. En los últimos 30 años ha aumentado progresivamente el mercado de trabajo nocturno, de acuerdo a las necesidades de la sociedad actual. Pero sostener este modelo económico implica el trabajo de muchas personas que, en numerosas ocasiones, sufren los trastornos motivados por este horario en su propia salud y su estabilidad familiar. Por lo que el sobresueldo no siempre compensa. Por esta razón exigen una ley con un marco legal propio, sin excepciones ni supuestos.

Principales reivindicaciones

Hace tiempo que las ciudades no duermen de noche, sino que la actividad continúa hasta el amanecer en los más diversos ámbitos, principalmente en el sector servicios y de ocio. Ahora bien, ni los propios trabajadores nocturnos ni los empresarios que los contratan parecen tener claro qué es un trabajo nocturno. La respuesta se halla en el Estatuto de los Trabajadores que establece como tal el realizado entre las diez de la noche y las seis de la mañana” (art. 36), aquél en el que se inviertan no menos de tres horas de trabajo diario, o al menos una tercera parte de la jornada anual en este tipo de horario. En otro epígrafe el Estatuto indica que la jornada de trabajo nocturno “no podrá exceder de ocho horas diarias de promedio, en un período de referencia de quince días y es aplicable a todos los trabajadores, con independencia de la categoría desempeñada”.

El Estatuto de los Trabajadores establece que la jornada de trabajo nocturno no puede exceder de ocho horas diarias de promedio

No obstante, como señala Pedro Urcelay Losana, gerente y responsable jurídico de un despacho de abogados y psicólogos, el artículo 32 del Real Decreto 1561/1995, de 21 de septiembre, prevé la posibilidad de ampliar el límite máximo en los sectores de empleados de fincas urbanas, guardas y vigilantes no ferroviarios, trabajo en el campo, comercio y hostelería y transporte, y trabajo en el mar. También se puede ampliar este límite cuando sea necesario para prevenir y reparar siniestros u otros daños extraordinarios y urgentes. Exceptuando estos supuestos, la regla general para el trabajo nocturno es la prohibición total de horas extraordinarias, así como la prohibición taxativa (artículo 6 del Estatuto de los Trabajadores) de que menores de edad trabajen en este horario laboral.

Las causas que han promovido el auge de los trabajos nocturnos son de diversa naturaleza:

  • Técnica:Exigencia de continuidad de un proceso determinado.

  • Económica:Rentabilizar al máximo la inversión efectuada.

  • Social:Reclamación de manera creciente de la continuidad de la prestación de determinados servicios durante las 24 horas del día.

Plus de nocturnidad

Los expertos calculan que cada 15 años de trabajo nocturno provocan un envejecimiento prematuro de cinco años, según un estudio del departamento de Salud Laboral de uno de los principale sindicatos españoles, realizado en 2001. Herminia García Ardila, psicóloga de un despacho laboral de abogados y psicólogos, comenta que son numerosas las personas que presentan trastornos derivados de la prestación de servicios en horario nocturno. Es el caso de auxiliares de vuelo, transportistas o camareros, entre otros profesionales.

  • Fundamentalmente, las razones para elegir esta jornada son de tipo económico, debido a que se cobra un mayor salario respecto al mismo trabajo realizado en jornada diurna. Según el convenio colectivo de limpieza de edificios y locales, por ejemplo, un trabajador recibe un complemento de nocturnidad del 30% sobre el salario base diario fijado en el mismo. Un conductor de autobuses de la empresa municipal de transportes de Madrid percibe, dos euros más por hora entre las diez y las seis de la mañana que durante el día. Es decir, unos 325 euros al mes, casi un plus del 25%. Suelen recibir un porcentaje menor por nocturnidad los trabajadores del sector de servicios auxiliares. Un ejemplo es el convenio colectivo de una gran empresa de servicios y mantenimiento, que establece un plus del 20% sobre su salario base para el trabajo nocturno.

    Trabajar de noche debería ser una elección libre, aunque hay sectores como el de la salud, donde los trabajos nocturnos no son una alternativa rechazable. En el caso de los conductores de ambulancia, cuyo convenio estima que si por causa del servicio el trabajador no pudiera cenar o pasar la noche en su domicilio, recibirá una dieta específica (11,06 euros por concepto de pernocta y desayuno, para todas las categorías). Para un camillero con un salario base de 580 euros esta retribución extra representa casi un 30%, en cambio para un médico con un salario base de 1.250 euros, es sólo un 15% más.

    No es necesario fijar una retribución específica cuando se trata de trabajos que por su propia naturaleza deben realizarse en jornada nocturna, o cuando se haya acordado entre empresario y trabajador la compensación del trabajo con períodos de descanso. Pero la retribución específica del trabajo nocturno suele consistir, en la mayoría de las ocasiones, en un complemento salarial que suele denominarse “plus de nocturnidad”.

  • Otra ventaja para algunos trabajadores, además del dinero extra percibido, es el no sentirse supervisados constantemente. Tener mayor libertad para tomar decisiones sin la presión de un jefe.

  • El estado sociofamiliar (compromisos familiares o sociales) influye también a la hora de tomar la decisión de trabajar de noche.

  • El carácter y personalidad también influyen en la manera de aceptar un trabajo nocturno. Los individuos de temperamento más solitario muestran menos reticencias.

Los inconvenientes

Trabajar “a deshora” provoca conflictos con la familia, los amigos… pero, además, incide directamente en el organismo. Los ritmos circadianos (ritmos cotidianos del cuerpo) se refieren a fenómenos biológicos que ocurren rítmicamente alrededor de la misma hora, como la sucesión de vigilia y sueño. Cuando una persona trabaja de noche, lo hace con el ritmo circadiano bajo y duerme cuando está alto, según señala García Ardila, quien indica los inconvenientes reseñables del horario laboral nocturno:

  • Alteraciones del sueño:La luz del día envía al organismo una señal y refuerza la tendencia natural de su reloj circadiano a despertarse. El sueño se ve afectado por problemas vinculados a la actividad del resto de la sociedad: el tráfico, el timbre del teléfono, etcétera. Dormir en esas condiciones provoca una menor recuperación del cansancio mental. Como promedio, se estima que un trabajador nocturno duerme entre una y dos horas menos que un trabajador diurno.

  • Alteraciones de los hábitos alimentarios:

    • Problemas gastrointestinales, de apetito, constipación, ardor estomacal, dolores abominables… A largo plazo, pueden sufrir enfermedades graves como gastritis crónicas, colitis y úlceras gastroduodenales. Para todos esos males hay una explicación: la cena. A menudo, esto trabajadores la toman fría, rápidamente y sin apetito.
    • Uso abusivo de estimulantes como el café o el alcohol, que se consumen para mejorar el estado de vigilia, y de los somníferos utilizados para dormir durante el día, que son agresivos para la mucosa gástrica no protegida.
  • Efectos psíquicos:

    • Tensión emocional o estrés.
    • Nerviosismo, ansiedad, astenia, depresión y agresividad.
    • Reducción de la capacidad cognitiva de vigilancia y control sobre todo en trabajos de proceso continúo.
    • Trastorno de la memoria.
  • Alteraciones de la vida social:

    • Efectos negativos sobre las relaciones familiares e incluso sobre la salud de otros miembros de la familia (ocurre, especialmente, en las mujeres).
    • Efectos negativos sobre la vida social, en cuanto a la participación en todo tipo de actividades: cívicas, culturales o deportivas. El horario dificulta la realización de todo tipo de encuentros sociales, por lo que se produce un cierto aislamiento que exige al trabajador un esfuerzo extra para poder cubrir estas necesidades.