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5 parques naturales para hacer un viaje inolvidable

Paisajes asombrosos, fauna sorprendente y vegetación singular son algunos de los alicientes que los parques naturales ofrecen al viajero

  • Autor: Por
  • Fecha de publicación: sábado 31 marzo de 2018

Un parque nacional es una apuesta
segura para el viajero. La Unión Internacional
para la Conservación de
la Naturaleza (IUCN) define estas
áreas como “grandes espacios naturales
o casi naturales reservados
para proteger procesos ecológicos a gran escala, junto
con las especies y los ecosistemas característicos de
la zona, y proporcionar una base de oportunidades
espirituales, científicas, educativas y recreativas para
el visitante, compatibles con la cultura y el medio
ambiente”. El primero reconocido fue la montaña
Bogd Khan Uul, de Mongolia, en 1783 (el Parque
de Yellowstone, más popular, se remonta a 1872).
A continuación se muestra una selección con algunos de los más
característicos -no los más famosos-, junto con
advertencias para hacer un uso responsable de ellos.

1. Yellowstone (Estados Unidos)

Sus casi 9.000 kilómetros cuadrados se extienden
sobre los estados de Wyoming, Idaho y Montana. Una
vez realizado el acceso a través de alguna de sus cinco
entradas (dos en el norte y tres en el sur), el visitante
puede moverse por la Loop Road, una carretera de
228 kilómetros que serpentea entre caídas de agua,
géiseres activos, fuentes geotermales y el nacimiento
de una docena de ríos. Entre la fauna de este parque, destacan 50 especies
de mamíferos, contando siete grandes depredadores:
osos negros, osos pardos, linces de Canadá,
coyotes, leones de montaña, carcayúes y lobos.

Normas de uso:

  • Se prohíbe: acampar fuera de los
    lugares designados, bañarse en las aguas termales,
    dar de comer a los animales y llevarse piedras o plantas.
  • Mascotas: solo se permiten en las zonas asfaltadas
    y áreas de servicio.
  • Alimentos: deben colgarse en
    los postes de comida de los campamentos, a tres metros
    sobre el suelo, o almacenarse en contenedores
    especiales resistentes a los osos.
  • Precio: 12,70 euros (adultos). Vehículos: 25,50 euros.

2. Rapa Nui (Chile)

Una sociedad de origen polinesio llegó a la volcánica
isla de Pascua
en el siglo IV, dejando para la posteridad un abrumador paisaje de potentes tallas de piedra que semejan rostros humanos. Lo hicieron
sin influencia externa de ningún tipo, pues los
europeos no llegaron a estas latitudes hasta 1722
(para entonces, los rapanuis ya estaban en decadencia).
Contemplar estas grandiosas efigies llamadas
moáis (que, repartidas por diferentes enclaves,
alcanzan la cifra de 900) arrastra a miles de
viajeros de todo el planeta que se preguntan cómo
los antiguos pobladores trasladaron las moles de
un sitio a otro de la isla. Este parque nacional, declarado
en 1935 (y patrimonio de la Unesco desde
1995), fue lugar predilecto de las aves marinas para
su reproducción hasta la llegada del ser humano,
faceta que, poco a poco y con mucho esfuerzo, se
está recuperando.

Normas de uso:

  • Se prohíbe: tocar, sentarse o caminar
    sobre las estructuras arqueológicas y plataformas
    ceremoniales; transitar fuera de los senderos indicados
    o por las laderas cercanas a los acantilados; y
    llevarse piedras o plantas.
  • Acampada: se permite en
    las zonas autorizadas dentro del pueblo de Hanga
    Roa.
  • Cómo acceder: los medios para llegar a la isla
    son el avión (desde Santiago de Chile)
    o como escala en el itinerario de un crucero por la Polinesia.
  • Precio: 68 euros para extranjeros.

3. Iguazú (Brasil/Argentina)

En guaraní, Iguazú significa “agua grande“: las
enormes cataratas son el aliciente de este espacio
que se reparten Argentina (la parte dramática, ya
que las pasarelas pasan rozando las principales
cascadas) y Brasil (la fotogénica: las verá de frente,
a lo lejos). Declaradas una de las siete maravillas
naturales del mundo
, su caudal medio es de 1.500
metros cúbicos por segundo; cuando hay crecidas
se multiplica, lo que, en ocasiones, obliga a su cierre.
El más espectacular de sus miradores es la Garganta
del Diablo, donde hay que abrirse paso casi
a codazos para divisar los saltos de 80 metros en
medio de un ruido ensordecedor. En su recorrido,
que alberga una riquísima biodiversidad, encontrará
docenas de simpáticos coatíes, que se cuelan
incluso en las cafeterías.

Normas de uso:

  • Horario: de 8:00 a 18:00 horas.
  • Comer y
    dormir: el parque cuenta con un hotel de cinco estrellas,
    tres restaurantes, varios locales de comidas rápidas
    y quioscos.
  • Precio: 24,50 euros. Vehículos: 5 euros.

4. Tanjung Puting (Indonesia)

El orangután (cuyo nombre en indonesio significa
“hombre de la selva”) es una especie amenazada
que solo se encuentra en las islas de Sumatra
y Borneo, ambas en Indonesia. En el parque nacional
de Tanjung Puting, en el sur de Borneo,
se tomó la famosa foto de portada de National
Geographic
de 1975, en la que la etóloga alemana
Biruté Galdikas lleva a un pequeño orangután en
brazos, cual bebé, y a otro de la mano. Pese a ser
Reserva de la Biosfera de la Unesco y albergar varios
centros de recuperación de estos mamíferos
(como Camp Leakey), la creciente degradación de
sus bosques hacen peligrar esta especie.

Normas de uso:

  • Vestimenta: es imprescindible emplear
    calzado de trekking.
  • Comer y dormir: para pernoctar,
    la opción de recorrer el río Sekonyer en barcaza
    privada y dormir en ella, con cocinero local a bordo,
    tiene mucho encanto.
  • Advertencia: ir por libre y dar de comer a estos animales de fuerza descomunal puede acarrear algún susto.
  • Precio. 15,70 euros, más una tasa
    de 6,30 euros por introducir una cámara.

5. Cairngorms (Reino Unido)

Reconocido en 2003 y con 3.800 kilómetros cuadrados
de extensión, Cairngorms ocupa el 6 % de la superficie
de Escocia y es el parque nacional más grande
del Reino Unido. Allí viven unas 18.000 personas
repartidas en pequeñas poblaciones de cinco concejos,
entre los que destaca el de Angus, mundialmente
famoso por su ganado vacuno. Es un parque vivo: lugareños
y turistas se cruzan con quienes se inscriben
como voluntarios durante una temporada para plantar
árboles o hacer recuento de aves. También acoge
multitud de planes para niños. La amplia y variopinta
fauna (águila real, gato montés escocés, ardilla roja y
una manada de renos, entre otras especies) es lo más
llamativo de este sinuoso vergel que alberga uno de
los últimos bosques primarios de las islas británicas
.

Normas de uso:

  • Se permite: acampar en grupos pequeños
    no más de dos días y, obligatoriamente, hay
    que recoger los residuos que se generen.
  • Se prohíbe:
    orinar a menos de 30 pasos (nueve metros) de lagos,
    ríos y arroyos.
  • Se aconseja: utilizar repelente de insectos,
    mantenerse alejado de las hierbas altas y vestir
    manga y pantalón largos para evitar las garrapatas.
  • Precio: acceso libre. Se paga solo por las actividades.

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