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Leer mientras proteges el planeta: ¿en papel o libro electrónico?

Aunque imprimir un libro emite más CO2, los soportes eléctricos también contaminan

  • Autor: Por
  • Fecha de publicación: viernes 28 diciembre de 2018

Mujer de entre 30 y 55 años y educación académica. Este es el grupo de ciudadanos que más lee en nuestro país, según el informe de 2017 ‘La Lectura en España‘, de la Federación Española de Gremios de Editores de España (FGEE). Los amantes de los libros aún recurren al papel: el peso de este formato clásico supone cerca del 70 % de la producción, como apuntan los datos del Ministerio de Cultura. Aun así, la lectura electrónica puja con fuerza, ya que mientras que los e-books crecen un 13 % al año, las obras en papel solo aumentan un 4 %. Pero ninguna estadística dice cuál de los dos soportes es más amable con el planeta. ¿Contaminamos más si leemos en papel o si lo hacemos a través de la pantalla? La respuesta a esta pregunta no es tan sencilla como parece.

"Imprimir un libro de tapa dura de unas 300 páginas libera el equivalente a 1,2 kilogramos de dióxido de carbono (CO2)", afirma la Asociación Española de Fabricantes de Pasta, Papel y Cartón (Aspapel). Esta cantidad es similar, según la entidad, a lo que contamina un ordenador en 115 búsquedas rápidas de navegación en Internet o unas dos horas de uso de Google.

Resulta que cada vez que encendemos una pantalla, sea del ordenador, del teléfono móvil o la de un libro electrónico, estamos consumiendo electricidad, bien de la red, bien de la acumulada en la batería. Y esto contamina, ya que para producir luz se emplean combustibles fósiles, como el carbón o el gas natural, que emiten CO2 a la atmósfera y contribuyen al temido y nefasto cambio climático. De hecho, según un estudio de Greenpeace que enumera las compañías más verdes y las más contaminantes, las empresas de tecnología representan el 2 % de todas las emisiones globales de carbono. Eso es más o menos lo mismo que contamina el sector de la aviación.

Ahora bien, si imprimir un libro en papel emite 1,2 kilogramos de CO2, lo que contamina leer en una pantalla no es mucho menos, reconoce la propia Aspapel. Según sus cálculos, necesitaríamos leer unos 36 libros electrónicos con el mismo número de páginas (unas 300) para contaminar lo mismo que leer una sola obra en papel. Los consumos energéticos varían también dependiendo del dispositivo que utilicemos: mientras que un ordenador tipo PC de sobremesa gasta el doble e incluso el triple que uno portátil, una tableta o un e-book consume menos. Pero tanto el gasto como las emisiones derivadas de la energía eléctrica empleada para su funcionamiento dependerán de las horas que esté encendido, del tipo de centrales de las que salga la energía en el país donde se enchufe y de cuánto se prolongue la vida del aparato.

Los defensores del libro electrónico argumentan que, además del consumo de energía y agua requerido para la fabricación de papel, también hay que tener en cuenta el impacto ecológico producido por las plantaciones forestales usadas para obtener la celulosa.

La lectura electrónica también contamina

Los partidarios del soporte electrónico alegan que estos dispositivos son los que menos energía consumen mientras funcionan. Y no les faltan razones: el e-book solo gasta energía cuando se pasa de página y sus usuarios pueden utilizarlos durante semanas sin necesidad de recargar sus baterías.

El problema es que su huella ecológica va más allá de lo que gastan cuando leemos con ellos. La fabricación del propio libro electrónico también tiene un impacto para el planeta.

Aunque los ecologistas insisten: comparar cómo de verde son los medios digitales frente a los tradicionales, o los lectores electrónicos frente a libros de papel, no es la lectura correcta. Los medios digitales no dejan de crecer y, por eso, lo que debe preocuparnos es que la energía que usan proceda de utilizar energías renovables.

Consejos para contaminar menos cuando leemos

Con argumentos a favor y en contra para ambos tipos de soporte, los lectores sí podemos cambiar algunos hábitos para contaminar menos, tanto si escogemos el libro en papel como si optamos por su versión electrónica.

Si leemos en papel, y queremos reducir nuestro impacto sobre el planeta, podemos hacernos con libros que tengan hojas FSC, de producción de bosques sostenibles.

Y los amantes de la lectura electrónica pueden recordar que el portátil consume menos energía que el PC de sobremesa y, por tanto, emite menos CO2. Pero aún mejores opciones son la tableta y, más eficiente todavía, el libro electrónico. Además, si se apaga el router y se lee en modo offline, estaremos ahorrando otros ocho vatios cada hora.

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