Reciclar ordenadores

Hay tres opciones: donarlos a una ONG, depositarlos en un punto de reciclado o devolverlos a los distribuidores
Por miren 4 de octubre de 2002

¿Alguien recuerda lo que es un «386» o un «486»? Hace apenas ocho años eran las herramientas de trabajo de las empresas, los ordenadores que se introdujeron de forma masiva en los hogares españoles. En la era del Pentium IV, nos parece mentira que hace menos de una década se pudiera trabajar con semejantes trastos, que ahora no soportan ningún nuevo programa, acumulan polvo y ocupan espacio. Así pues, ¿qué hacer con los ordenadores obsoletos? Hay opciones: se donan a una ONG, se depositan en recintos de reciclado de grandes electrodomésticos o se devuelven a los distribuidores.

La chatarra informática

Según un estudio realizado por profesores de la Universidad de Oviedo, denominado «Prospectiva medioambiental en el sector de los residuos», España genera al año entre 100.000 y 160.000 toneladas de basura electrónica doméstica

España genera al año entre 100.000 y 160.000 toneladas de basura electrónica doméstica

y, si se incluyen los residuos de la industria electrónica, los del resto de industrias y los de establecimientos comerciales públicos y privados, podría alcanzarse la cifra de una 200.000 toneladas de basura al año. Los datos más recientes se hicieron públicos el pasado 26 de septiembre de la mano de Phillips, que estima en unas 40.000 toneladas anuales el total de residuos procedentes de PCs y monitores, sin contabilizar los residuos de impresión. Con estas cifras parece razonable comenzar a preocuparse sobre el modo de deshacerse de los ordenadores personales.

Un ordenador queda obsoleto no porque no se pueda trabajar con él, sino porque no podemos instalarle utilidades nuevas (paquetes de Office, contabilidad, diseño gráfico, etc…). Un ejemplo claro lo constituye el procesador Pentium: cuando apareció, los programas de ordenador se desarrollaron para él. Además, las conexiones para periféricos cambian, se modernizan y dejan de ser compatibles con las de anteriores aparatos. Llega un momento en que ampliar el ordenador resulta más caro que comprar un nuevo equipo, porque es difícil encontrar hardware de la antigua generación, sin olvidar la memoria que necesitan las máquinas para instalar la última versión de un vídeo-juego o la velocidad de navegación en Internet, que requieren un equipamiento mínimo.

Por ello, cuando el ordenador ya no puede ampliarse más, y tanto las empresas como las familias deciden invertir en una nueva máquina, el viejo aparato se convierte en un estorbo. Primero todos los usuarios tratan de regalárselo a alguien. A menudo se convierte en el ordenador para el hermano pequeño; para la segunda residencia; para mamá, que sigue un curso de ofimática y le puede servir… Pero al cabo de un tiempo queda definitivamente relegado y hay que deshacerse del artilugio.

Chatarra muy contaminante

La importancia de depositar los residuos electrónicos en lugares de recogida habilitados al efecto se debe al potencial contaminante de sus componentes. Las baterías de los ordenadores portátiles o la pila son dañinas para el medio ambiente, pues contienen metales pesados. Los monitores de los ordenadores constan de un tubo de rayos catódicos, y la pantalla contiene fósforo. En la composición de un ordenador podemos encontrar platino, cobre, o incluso mercurio. Con el reciclado se evita que se filtren a la naturaleza y, al mismo tiempo, se consigue que regresen al circuito económico.

Todo este tipo de enemigos de la naturaleza ha provocado que el Gobierno de Navarra, a través de su Consejería de Medio Ambiente, haya elaborado el «Manual de Buenas Prácticas Ambientales en la Oficina». En este documento se recoge la legislación de la Comunidad Foral sobre cada tipo de residuo y el camino a seguir para depositarlo en el contenedor correspondiente o punto limpio.

Nueva legislación

Hasta el pasado año, las empresas fabricantes no se hacían responsables de los equipos informáticos que vendían, pues no era su obligación y tampoco se encontraba entre sus inquietudes. Sin embargo, actualmente, el Real Decreto 208/2005 de 25 de febrero, sobre aparatos eléctricos y electrónicos y la gestión de sus residuos, reconoce a los propietarios de los ordenadores la posibilidad de devolvérselos a los distribuidores. Son estos quienes deben hacerse cargo de los aparatos y proceder “a su correcta gestión”, que, según la norma, si deciden no realizar por sí mismos, deben encargar a gestores autorizados o “participar en sistemas integrados de gestión en los que pueden intervenir los distintos agentes económicos”.

Parece probable que este sobrecoste recaiga en el consumidor final, que puede ver incrementado el precio de los ordenadores, por lo que el Decreto obliga a los productores a especificar a los usuarios en la factura la repercusión en el precio final de los costes de gestión de los aparatos. Asimismo, para elaborar esta información, CONSUMER EROSKI se ha puesto en contacto con Hewlett Packard, que ha afirmado a través del Club Español de Residuos que recicla los PC procedentes de “contratos de renting” e incluso tiene “un servicio a disposición de cualquier cliente que lo desee por medio del cual nos aseguramos de que el equipo, de cualquier marca, sea recogido en casa del cliente y reciclado en la planta de Indumental Recycling, en Bilbao”.

En este sentido, tanto la norma europea como los usuarios parecen reconocer que una de las piezas importantes es el reciclado de clónicos, es decir, de PCs compatibles fabricados por pequeñas y medianas empresas de informática. Por ello, el Real Decreto aprobado en 2005 regula el reciclaje de sistemas informáticos personales

El Real Decreto aprobado en 2005 regula el reciclaje de sistemas informáticos personales,

tales como ordenadores personales (incluida la unidad central, el ratón, la pantalla y el teclado) o portátiles, impresoras e, incluso, máquinas de escribir electrónicas. Aparatos que se pueden hacer llegar al distribuidor aunque, si alguien lo desea, puede depositarlos por su cuenta en eco parques, puntos limpios o garbigunes (en la CAV), lugares donde también se recogen el resto de electrodomésticos que no se pueden tirar en los contenedores urbanos.

Una vez que los usuarios particulares o las empresas depositan su chatarra informática en estos puntos de recogida ecológica, las empresas públicas se encargan de su separación y tratamiento para el reciclado. En el caso del Gobierno Vasco, los gestores de los «Garbigunes», nombre que reciben los puntos limpios, son las diputaciones forales, los diversos ayuntamientos y las mancomunidades. Según la información ofrecida por la Administración vasca a través de su web, una empresa contratada para tal fin se encarga de recoger y seleccionar los elementos o productos peligrosos que contiene cada deshecho. En el caso de la Comunidad Valenciana, el procedimiento es similar, aunque los ecoparques -lugares donde depositar los deshechos-, sólo sirven para los residentes de cada municipio que, en la capital valenciana, disponen de un número de teléfono municipal (010) al que avisar para que pasen a recoger el material reciclable.

Directiva de la UE

Antes de que la Unión Europea aprobara la Directiva 2002/96/CE del Parlamento Europeo y del Consejo, de 27 de enero de 2003, cuya transposición dio lugar a la norma que regula esta materia en España, el Grupo de Trabajo para los Residuos Eléctricos y Electrónicos de la UE destacó como sus principales objetivos:

  • Que la recolección de la basura eléctrica y electrónica logre un indicador no inferior a 2,5 kg/hab/año (incluyendo electrodomésticos de línea blanca, marrón y gris)
  • Que se reutilice o se recicle entre un 70-90% del peso de una lista muy amplia de equipos electrónico-domésticos, excluyendo la incineración con recuperación energética como acción recicladora.
  • Que se aplique una definición de equipos electrónicos domésticos más amplia, que incluya otros equipos comerciales.
  • Que se incluya en el alcance de la directiva algunos productos electrónicos consumibles tales como CDs, cintas de audio y video, disquetes de ordenador, etc.

La norma aprobada recupera algunas de estas máximas y así, establece por ejemplo que las bombillas y luminarias de hogares particulares no contengan plomo, mercurio, cadmio, cromo hexavalente, polibromobifenilos o polibromodifeniléteres, y que se diseñen y produzcan los aparatos de forma que se facilite su desmontaje, reparación y, en particular, su reutilización y reciclaje. Además, contempla que la entrega de los aparatos eléctricos o electrónicos se realice sin coste “para el último poseedor”, que cuando el usuario adquiera un nuevo producto, equivalente o con las mismas funciones que el aparato que se desecha, puede entregarlo en el acto de la compra al distribuidor, e insta a los productores a establecer sistemas para la recogida selectiva de los residuos.

Reutilización: otra forma de solidaridad

Otra forma de deshacerse de un ordenador que ya no responde a nuestras necesidades es donarlo a una ONG o a entidades sin ánimo de lucro, siempre necesitadas de esta clase de material. Cuando la ONG tiene como objetivo el propio reciclado de ordenadores, mejoran y arreglan los equipos para su posterior uso por otros colectivos. En otros casos se puede entregar a asociaciones o entidades que requieran algún material informático básico. CONSUMER EROSKI ha encontrado dos ONGs que aceptan donaciones informáticas para su posterior aprovechamiento en otros países o en otras entidades. Aún así, es importante destacar que no todo vale para la donación. Según fuentes de la ONG Ingenieros Sin Fronteras (formada por ingenieros, principalmente de la Universidad Politécnica de Madrid), «no podemos aceptar cualquier cosa». Según esta organización con proyectos de desarrollo tecnológico en Centroamérica, «si necesitamos ofrecer cursos con programas actuales y con navegación por Internet, necesitamos una máquina tan potente como las de aquí, así que sí aceptamos donaciones pero con un mínimo de calidad».

Telecomunicaciones Solidarias (TeSo) es otra ONG que comparte esta opinión -aceptan donaciones a partir de un PC 486 a 66 MHz- aunque su presidente y portavoz, Juan Pedro Sánchez, también reconoce que en países del Tercer Mundo donde no hay nada «puede plantearse la posibilidad de enviar equipos de cualquier tipo».

TeSo, como Ingenieros Sin Fronteras, nace de las inquietudes de un grupo de estudiantes y profesionales en Telecomunicaciones, en este caso de la Universidad Politécnica de Valencia, aunque su ámbito de trabajo se extiende a todo el territorio español. Esta ONG acepta donaciones de material informático de cualquier entidad o particular. A través de dos talleres de reciclado los actualizan y posteriormente se entregan a otras ONG sin recursos para material informático o se envían a otros países con carencias en nuevas tecnologías.

TeSo ya ha realizado varios envíos hacia países en vías de desarrollo. El primero de ellos, a la Universidad del Pinar del Río en Cuba, que prácticamente carecía de material informático. En el primer viaje se enviaron 20 ordenadores completos, después de su reciclado y puesta a punto. Otros destinos de los ordenadores recogidos por esta ONG han sido Benin (África), en colaboración con Mensajeros por la Paz que se encargó de su traslado, y Ucrania, a través de la Universidad Politécnica de Valencia. En este sentido, Juan Pedro Sánchez reconoce la importancia de colaborar con otras ONGs que tengan resuelto el problema del transporte y cuenten con más experiencia en envíos transnacionales.

Por último, esta ONG organiza «Fiestas del Reciclaje», en las que diversas firmas comerciales participan y muestran a los asistentes cómo ellos mismos pueden reutilizar y reciclar material informático obsoleto. En estas fiestas de reciclaje también se obtienen donaciones para futuros proyectos y se dan a conocer tanto la entidad como las necesidades de colectivos.