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Satélites que vigilan la salud del planeta

GRACE y Envisat permiten descubrir los detalles más minúsculos de la Tierra y conocer entre otras cuestiones el impacto del cambio climático

La pareja de satélites GRACE (siglas inglesas de Experimento de Recuperación Gravitatoria y Clima) detectan las más mínimas variaciones en la gravedad terrestre. Gracias a sus datos, los científicos pueden conocer al detalle la superficie del planeta y detectar movimientos subterráneos de agua o cualquier otra concentración de masa oculta.

Según sus responsables, la NASA y el Centro Aeroespacial Alemán (DLR en sus siglas en alemán), se trata de un nuevo sistema de sensores remotos que está permitiendo a los científicos descubrimientos impensables hasta la fecha.

Con datos de GRACE se han descubierto las graves pérdidas en la capa de hielo de la Antártida y Groenlandia

El año pasado, científicos de la Universidad de Colorado demostraban con datos de GRACE las graves pérdidas en la capa de hielo de la Antártida y Groenlandia. En un artículo publicado en Science Isabella Velicogna y John Wahr mostraban que la capa de hielo que cubre la Antártida se está derritiendo a una media de 152 kilómetros cúbicos de hielo al año (el agua que consumen 150 millones de personas). Este hallazgo ponía en cuestión muchos modelos climáticos que predecían un crecimiento en el grosor del hielo, debido a una mayor evaporación y precipitación.

Por otra parte, en otro artículo en Nature afirmaban que Groenlandia pierde entre 150 y 250 kilómetros cúbicos de glaciares por año, lo que altera seriamente la circulación de las corrientes marinas, influye en el nivel de los océanos y afecta al ecosistema de la región y al clima mundial, según los investigadores.

La información obtenida por GRACE se puede consultar libremente, lo que está permitiendo a oceanógrafos, geólogos o climatólogos el desarrollo de numerosas investigaciones. Por ejemplo, en el reciente congreso de la Unión Americana de Geofísicos se presentaban diversos estudios en los que se detallaba el impacto hidrológico causado por la presa más grande del mundo, las Tres Gargantas en China, o las consecuencias del cambio climático en los ríos siberianos.

Asimismo, una de las mayores contribuciones de GRACE es la medición mensual del geoide, es decir, la superficie física definida mediante el potencial gravitatorio. Estos datos han mostrado a los geólogos por ejemplo los cambios del fondo submarino tras el tsunami que afectó al Océano Índico en 2004.

Por otra parte, GRACE está permitiendo conocer lo que se esconde bajo la superficie terrestre. En 2005, investigadores de la Universidad de Ohio localizaban bajo el hielo de la zona este de la Antártida una concentración de masa en forma circular con un ancho de unos 480 kilómetros. Según Ralph von Frese y sus colegas, se trata del impacto producido por un asteroide hace 250 millones de años, cuando se produjo la mayor extinción masiva de la historia de la Tierra, y que dio paso al comienzo de la era de los dinosaurios.

Décadas de mejoras técnicas

Para llegar a diseñar un sistema tan preciso, los investigadores han tenido que superar diversos obstáculos técnicos a lo largo de varias décadas. Gracias al conocimiento adquirido, los responsables de GRACE decidían utilizar dos satélites gemelos conectados entre sí mediante interferometría. Su periplo espacial consiste en una vuelta planetaria completa cada 94 minutos a una altura de unos 500 kilómetros; en total, 30 días para cubrir la superficie terrestre.

En cuanto a su sensibilidad, son capaces de descubrir los movimientos del agua en cada punto del planeta con una precisión dividida en parcelas de un centímetro de grosor y 400 kilómetros de ancho.

Según sus responsables, GRACE protagonizará en los próximos años un enorme desarrollo gracias a la incorporación de nuevos sistemas más sensibles y de mayor resolución, lo que permitirá lograr datos aún más precisos.

GlobCover: El mapa terrestre más preciso de la historia

El satélite medioambiental Envisat de la Agencia Espacial Europea (ESA) ofrecía recientemente las primeras entregas del mapa más detallado de la superficie de la Tierra, el Globcover. Para ello, el satélite dedicó unas dos horas y media diarias a fotografiar todas las zonas sin nubes entre 2004 y 2006, en un total de 1.561 órbitas. Las imágenes se pueden descargar de Internet en varios formatos de alta resolución.



Según la ESA, gracias a Globcover se obtendrá un mapa global de la cobertura terrestre con una resolución tres veces superior a la de cualquier otro mapa por satélite hasta la fecha. Su utilidad será muy diversa, como por ejemplo, el estudio de los cambios en los patrones del suelo, los efectos de la contaminación ambiental, la pérdida de biodiversidad, el estudio de ecosistemas naturales y planificados o la creación de modelos que permitan estudiar el cambio climático.

Además de la propia ESA, participan en el proyecto, entre otros, el Programa Ambiental de las Naciones Unidas (UNEP), la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), o el Centro Unificado de Investigación de la Comisión Europea (JRC). Estas instituciones utilizarán los datos de Globcover para mejorar los sistemas de detección y alerta temprana de aspectos medioambientales que superan las fronteras nacionales.

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