Saltar el menú de navegación e ir al contenido

EROSKI CONSUMER, el diario del consumidor

Buscador

logotipo de fundación

Canales de EROSKI CONSUMER


Estás en la siguiente localización: Portada > Motor > Mantenimiento del automóvil

Equilibrado de neumáticos

El mal equilibrado de las ruedas implica que éstas no giren adecuadamente y que el vehículo sufra ruidos y vibraciones que se trasladan a la dirección

img_neumaticos_p

Como consecuencia del propio proceso de elaboración de los neumáticos, realizados a partir de la unión de distintas bandas de goma y lona, resulta imposible que la rueda tenga un equilibrio perfecto del peso en todos los puntos de su diámetro. Una pequeña deficiencia que se ve incrementada cuando la rueda se coloca sobre la llanta, al no tener un reparto equilibrado de pesos por todo su contorno. Estos indicadores exigen que el conductor vele por que el equilibrado de sus ruedas se realice una vez al año de manera correcta, ya que las consecuencias de un mal equilibrado pueden ser mortales, afectando al conjunto del vehículo y por tanto a la seguridad de quienes viajan en él. Además, no equilibrar el coche acarrea otros problemas como el desgaste irregular y prematuro de la rueda, hasta el punto de que un neumático que puede durar entre 30.000 y 40.000 kilómetros queda inservible a los 15.000 kilómetros.

¿Por qué es necesario el equilibrado?

“El equilibrado de las ruedas es determinante para la seguridad y el funcionamiento correcto del vehículo; se busca la perfección, pero no se encuentra porque cada punto de unión entre cada una de esas tiras supone un punto singular en el que se puede producir un desequilibrio de pesos”, explica Antoine Sanches, responsable de Marketing y Producto Técnico de Michelin.

Esta pequeña deficiencia del neumático se ve incrementada cuando éste se coloca sobre la llanta, ya que ésta tampoco tiene un reparto equilibrado de pesos por todo su contorno. Por ello, una vez que se unen las dos partes, llanta y neumático, resulta absolutamente necesario realizar un equilibrado para lograr un reparto homogéneo de pesos por todo el diámetro del nuevo conjunto y que la rueda gire adecuadamente. Para corregir esos desfases se colocan en la llanta, bien adheridos o bien mediante grapas que se enganchan a su borde, pequeños contrapesos en los puntos de mayor diferencia.

/imgs/2006/12/neumaticos1.jpg
Si la operación de equilibrado no se hace, o se realiza de forma deficiente, las consecuencias afectan al conjunto del vehículo y, por extensión, a la seguridad de quienes viajan en él. De hecho, una rueda mal equilibrada no gira correctamente y a unas velocidades relativamente altas (90, 100 ó 120 kilómetros por hora, normalmente) comienza a generar botes, ruidos y vibraciones que se trasladan a la dirección. Esos movimientos se dejan notar especialmente en el volante y el salpicadero, aunque también pueden llegar a percibirse con tan sólo tocar el reposacabezas. A velocidades más bajas, como son las que se utilizan normalmente para circular por ciudad, aunque exista el problema, será difícil detectarlo, ya que “el propio neumático y el sistema de suspensión filtran y absorben todas las vibraciones que se producen”, aclara Sanches.

No obstante, un equilibrado mal hecho acarrea otros problemas añadidos, ya que el propio neumático sufrirá un desgaste irregular y prematuro. “Es posible que debido a un mal equilibrado una rueda que puede durar entre 30.000 y 40.000 kilómetros haya que tirarla a los 15.000”, apunta Fernando Díaz, secretario general de la Asociación de Empresarios de Automoción de Álava (Adeada). Ese desgaste irregular “puede ser difícil de apreciar a simple vista”, sobre todo si la parte del neumático que más sufre es la interior. Además, este desgaste desigual puede provocar una pérdida de adherencia, desplazamiento del vehículo en casos de frenadas de emergencia y contribuir a un deterioro prematuro de los elementos que forman el sistema de suspensión del vehículo.

Paginación dentro de este contenido


Te puede interesar:

Infografías | Fotografías | Investigaciones