Nuevas denominaciones para carreteras

Se unifican los nombres de las vías y algunas pueden llegar a tener hasta tres denominaciones
Por Ignacio Fossati 5 de febrero de 2004

El inicio del año 2004 trae también consigo el comienzo de una nueva denominación de las autopistas y autovías de la Red de Carreteras del Estado. El principal cambio afecta a las autovías y autopistas nacionales, que sustituirán la N inicial por la A. Además, la A inicial irá acompañada de una P (AP) en los tramos de peaje. Con esta nueva nomenclatura, el Ministerio de Fomento pretende unificar los nombres de algunas vías que en determinadas zonas pueden llegar a tener hasta tres denominaciones diferentes.

Una denominación más comprensible

Quienes hayan conducido en las últimas semanas por las autopistas o autovías españolas se habrán dado cuenta de que varias de ellas han cambiado su nombre. Esta situación se debe a un decreto aprobado por el Consejo de Ministros el 26 de septiembre pasado para modificar la denominación de las autovías y autopistas de la Red de Carreteras del Estado. Esta red está comprendida por las carreteras integradas en un itinerario muy concurrido o cuya función en el sistema de transporte afecte a más de una Comunidad Autónoma.

La medida, según el Ministerio de Fomento, se debe a la transformación que ha sufrido en los últimos años la Red de Carreteras del Estado con la adecuación y creación de vías de gran capacidad, tanto en lo relativo a carreteras de dos calzadas, como autovías y autopistas de nueva creación. Con esta nueva denominación, se pretende unificar los nombres de algunas vías que en determinadas zonas pueden llegar a tener hasta tres nombres diferentes, como es el caso de Cataluña. Por ello, Fomento considera necesario crear una denominación más comprensible para los conductores.

El principal cambio afecta a las autovías y autopistas nacionales, que sustituyen la N inicial por la A, aunque el fondo de estas señales seguirá siendo de color azul. Así, por ejemplo, la N-IV pasa a llamarse A-4. Otra modificación a tener en cuenta es que en estas autovías principales, la A inicial va acompañada de una P (AP) en los tramos de peaje. Por ejemplo, la A-6 pasa a llamarse AP-6.

También cambia la referencia con que se conocen actualmente estas autovías, atendiendo a una división geográfica del país por cuadrantes.

  • Todas las que empiecen con el número 1 se referirán a las situadas en el cuadrante noreste entre el eje Madrid-Burgos y Madrid-Navarra.
  • Las comprendidas entre la A-2 y la A-27 estarán situadas en el eje Madrid-Aragón-Cataluña.
  • De la A-3 a la AP-37 identificarán a todas las autovías y autopistas que enlazan la meseta central con la Comunidad Valencia y Murcia y así sucesivamente hasta completar el sentido de las agujas de reloj con la A-8 que recorre todo el Cantábrico.

Otras medidas

Esta iniciativa parte del Ministerio de Fomento, único órgano competente para promover la modificación de titulación y rotulación en las vías existentes. El Decreto establece que Fomento adoptará de forma progresiva las medidas para la implantación de la nomenclatura para que la señalización se halle concluida antes del 31 de diciembre de 2005. Las otras medidas a destacar son:

  • Las autovías en los grandes ejes litorales en los que ya existe un nombre consolidado para autopista y carretera convencional mantendrán las existentes, adecuando aquellas que sean precisas para la coherencia del sistema.
  • Para los accesos a las grandes ciudades se utilizará el código de la provincia o ciudad (GJ para Gijón, CT por Cartagena, etc.) seguido de un máximo de dos dígitos numéricos y con fondo azul, para carreteras de doble calzada. (Ejemplo: CO 31). Como excepción, en las autopistas de peaje de acceso a Madrid se mantendrá la letra R, ya que se considera que ya han consolidado su denominación.
  • Para las circunvalaciones se mantendrá el criterio actual, es decir código de la ciudad y dos dígitos siendo el segundo el cero. Por ejemplo M-30, SE-40, B-30.
  • Se mantienen los títulos de los actuales ejes (Mediterráneo, Cantábrico, de la Plata, etc.) y los que toman su nombre de una comarca o zonas que atraviesan (Camino de Santiago, Duero, etc.).

La nueva nomenclatura sólo afecta a las autopistas y autovías, ya que las carreteras convencionales tienen resuelta su denominación, “en la actualidad y en cualquier situación de futuro”, mediante la nomenclatura del llamado Plan Peña, que las identifica con la letra N seguida por un número de hasta tres cifras y todo ello en color rojo.

Una decisión polémica

La polémica no se ha hecho esperar y los detractores de esta medida se están haciendo escuchar de diferentes formas. Por ejemplo, en diferentes foros de Internet relacionados con el mundo del motor los usuarios se quejan de que aunque algunos de los nuevos nombres no son difíciles de identificar, otros cambian radicalmente, y citan el caso de la N-401 (Madrid-Toledo), que ahora se llama A-41, y de la A-10 (acceso al aeropuerto de Madrid desde la M-30), rebautizada como M-11.

Desde la consejería de Política Territorial y Obras Públicas de la Generalitat también se han alzado voces de protesta alegando que “los cambios son malos porque desconciertan; pero una vez que están hechos, la obligación de las administraciones es hacerlos comprensibles a los ciudadanos”.

En cambio, desde el Real Automóvil Club de Cataluña (RACC) se han mostrado más optimistas con la medida. Diferentes fuentes consultadas del RACC aseguran que la iniciativa de diferenciar los tramos de peaje de los que no lo son en una misma autovía es beneficiosa para el conductor. “Nos parece necesario que se unifique el criterio, ya que en Cataluña existen algunas autovías que pueden llegar a tener tres denominaciones distintas, la europea, la autonómica y la de Fomento, y esto perjudica al conductor. Sin embargo, es un cambio que se ha producido de golpe sin informar al usuario. Los cambios son difíciles de asimilar y a la gente le cuesta adaptarse”, aseguran en el RACC.

En el Real Automóvil Club de España (RACE) advierten que han recibido algunas quejas por parte de sus socios que no estaban informados sobre la nueva nomenclatura y que reclamaban una mayor difusión de los nuevos nombres. “Sin embargo, creemos que la nueva nomenclatura va a poner un poco de orden y crear uniformidad en las autovías y autopistas españolas”, señala un portavoz.

La problemática con las denominaciones se remonta a 1994, cuando se terminaron las obras del Primer Plan de Carreteras y se modificó la Red de Carreteras del Estado, pero no se cambió la denominación de los itinerarios, ni su origen o destino. En 2002 se volvió a modificar la Red, cuando se terminaron de construir las nuevas autopistas de peaje, pero tampoco se cambiaron los nombres. Finalmente, el año pasado el Ministerio de Fomento se decidió a cambiar las denominaciones para poner un poco de orden y también con el objetivo de sentar las bases para bautizar a las autovías y autopistas que se están construyendo dentro del Plan de Infraestructuras de Transporte 2000-2007.

En la página web del Ministerio de Fomento (www.mfom.es) se puede consultar el Real Decreto del Consejo de Ministros, donde se detallan los cambios.