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Abuelos que viven en familia

Tres generaciones compartiendo la casa familiar resulta un modo de convivencia que a menudo se convierte en fuente de conflictos

Una enfermedad que imposibilita a la persona mayor, la viudedad o dificultades económicas propias o de sus hijos son actualmente las principales causas que favorecen que tres generaciones -abuelos-padres-hijos- convivan bajo el mismo techo. Un modelo de estructura familiar en clara tendencia a la baja, que en ocasiones se convierte en una fuente de conflictos para la familia, ya que limita la independencia e intimidad de las dos generaciones de adultos, pero que también puede enriquecer a todos los miembros del núcleo familiar cuando la decisión es aceptada por la mayoría.

Fenómeno con tendencia a la baja

Los hábitos de convivencia familiar han cambiado mucho en los últimos años y cada vez son menos los abuelos que forman parte de la familia. El, hasta hace pocos años, habitual modelo de familia en el que convivían tres generaciones escasea, ya que la sociedad cambia rápidamente. La considerable mejora en la esperanza y calidad de vida de las personas mayores, unida a los cambios que ha supuesto para la estructura familiar la masiva incorporación de la mujer al trabajo, han dado paso a un nuevo tipo de relación padres-hijos-nietos, según señalan los expertos, como Teresa Sancho, de la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología.

En la actualidad una de cada cuatro personas mayores vive sola en España y “en la mayor parte de las ocasiones la soledad responde a una decisión propia”, indica. Los datos del Informe de las Personas Mayores en España 2004, elaborado por el Observatorio de Personas Mayores del Imserso, así lo indican. El estudio refleja una tendencia creciente en los mayores a vivir en solitario, sin tener que ir a casa de hijos o familiares (opinión que comparten éstos), “y esto hasta la franja de edad de los 90 o más años”, como indica Lourdes Pérez Ortiz, profesora de Sociología y una de las autoras del citado informe.

Este estudio pone de manifiesto el progresivo envejecimiento de la población española, con más de 7,2 millones de personas mayores (un 17% de la población), el 65% mujeres. Una cifra que se prevé vaya en aumento y que para el año 2050 habrá superado los 16 millones de personas mayores, según la proyección del Instituto Nacional de Estadística. Teniendo en cuenta los datos de Naciones Unidas, España será, tras Japón, el país más envejecido del mundo para esa fecha. Pero, a pesar de su vejez, sólo una enfermedad que imposibilite al anciano vivir solo, la escasez de recursos económicos y, en ocasiones, la viudedad (sólo el 48% de los viudos mayores de 65 años vive solo), hará que las personas mayores se aparten de su domicilio y vayan a vivir con alguno de sus hijos. “Porque la gran mayoría de los mayores de 65 años en España desea guardar celosamente su independencia y no quiere vivir en común con la generación siguiente”, se asegura en el informe. Sólo en el 10% de los hogares españoles viven personas de tres e incluso más generaciones y las causas se acercan más al retraso de la emancipación y el elevado paro juvenil que a las necesidades de dependencia de las personas mayores respecto a sus hijos.

Así, todos los que pueden optan por lo que los expertos- como Teresa Sancho- denominan intimidad a distancia, “ya que les permite estar en contacto diario con sus hijos y familiares más queridos, pero sin tener que desplazarse y dejar su domicilio habitual”. ¿Qué ha propiciado este cambio de modelo familiar en apenas treinta años?

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