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Afrontar la jubilación

En 2050 España tendrá 13 millones de mayores, cerca de un 32% de la población

Cambio vital considerable

Para Eduardo Rodríguez Rovira, el presidente de la Confederación Española de Organizaciones de Mayores, CEOMA, la jubilación es una de las crisis vitales más importantes a las que se enfrentan los individuos. En el espectro de la vejez, explica Rodríguez, hay muchas clases de mayores: los que se toman este momento como una liberación y los que caen en terribles decepciones que incluso llegan a provocarles la muerte. Existen, añade, otras personas mayores que por sus circunstancias laborales (artistas, intelectuales) no se jubilan nunca y se mantienen activos casi hasta el final de sus días.

Según Valentín Martínez-Otero, doctor en psicología y psicopedagogía, adscrito al Colegio de Psicólogos de Madrid, puede decirse que, en general, la jubilación supone “un cambio vital considerable”. Se trata de una situación de crisis que, en su opinión, puede tener una vertiente positiva y otra negativa. Más tiempo libre, oportunidad para descansar y dedicarse a actividades placenteras aparecen en el apartado de elementos positivos. Al otro lado de la balanza se hallan la pérdida de relaciones sociales, de reconocimiento y la disminución del salario, entre otros.

“En materia de salud bajan hasta las defensas. Pero no le ocurre a todos. El que tiene dinero juega al golf y se lo pasa estupendamente. Pero si te jubilas con pocos ingresos económicos, viudo y sin hijos o con ellos fuera de la ciudad te empiezas a enfrentar a la soledad”, opina Eduardo Rodríguez Rovira.

El período de jubilación, según el psicólogo Martínez-Otero, coincide a menudo con una etapa de la vida en la que el individuo puede estar más debilitado. Ello conlleva situaciones predepresivas o depresivas que pueden requerir atención profesional. El estrés en la mayoría de los casos obedece a la precaria situación económica a la que se ven abocados muchos jubilados que requieren ayuda de la administración.

La psicóloga Almudena López, profesora ayudante de la facultad de ciencias de la salud de la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid, explica que en el proceso psicológico que conlleva una jubilación aparece una pérdida del rol profesional. Y cuando éste supone más del 75% del tiempo del individuo, y se suma a la disminución de ingresos económicos, nos encontramos ante consecuencias negativas que repercutirán en el estado de ánimo del jubilado. Ello no quiere decir necesariamente, aclara López, que los pensionistas se enfrenten siempre a situaciones poco agradables. A veces se pueden asumir otros roles que refuercen la personalidad y la autoestima, como por ejemplo el papel de abuelos.

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