📌 Ya estamos en WhatsApp y Telegram. ¡Entra y síguenos!
¿Qué son las arañas vasculares y las varices?
Las arañas vasculares y las varices son alteraciones visibles de las venas, aunque difieren en su tamaño, origen y nivel de riesgo.
🔹 Arañas vasculares
Las arañas vasculares, o telangiectasias, son capilares dilatados que aparecen justo debajo de la piel, principalmente en las piernas. Se manifiestan como finas líneas rojas, azules o moradas, con forma similar a una telaraña.
En general, no causan molestias, aunque en algunos casos pueden producir una ligera sensación de ardor o picazón. Representan el primer estadio de la enfermedad venosa crónica.
🔹 Varices
Las varices, en cambio, corresponden a un estadio más avanzado de la EVC. Son venas de mayor tamaño —habitualmente de más de 4 milímetros de diámetro—, que se observan abultadas y tortuosas bajo la piel, con tonos azulados, verdosos o violáceos.
Se forman cuando las válvulas venosas dejan de funcionar correctamente y la sangre no fluye de manera eficiente hacia el corazón, por lo que se acumulan en las venas y provocan su dilatación. Las varices pueden generar síntomas como pesadez, hinchazón, calambres, picor o dolor, y en los casos más graves, derivar en úlceras cutáneas u otras complicaciones vasculares.

¿Por qué se forman las arañas vasculares y las varices?
Según la Sociedad Española de Angiología y Cirugía Vascular (SEACV), alrededor del 30 % de la población española presenta algún grado de varices, con una mayor prevalencia en mujeres. En el caso de las arañas vasculares, la diferencia es aún más marcada: afectan a cerca del 60 % de las mujeres, frente al 40 % de los hombres.
La aparición de arañas vasculares y varices responde a múltiples factores. Estos son los más relevantes:
- Genética. Tener antecedentes familiares aumenta de forma significativa el riesgo de desarrollar estas afecciones.
- Edad. Al cumplir años, las válvulas y paredes venosas pierden elasticidad y se debilitan, lo que facilita la dilatación de los vasos.
- Alteraciones hormonales. El embarazo, la menopausia y el uso de anticonceptivos pueden afectar a la estructura vascular.
- Estilo de vida. El sedentarismo, permanecer mucho tiempo de pie o sentado y el sobrepeso incrementan la presión en las venas de las piernas, lo que dificulta el retorno venoso y favorece la formación de varices.
- Exposición solar. La exposición prolongada al sol puede dañar la piel y los vasos sanguíneos, sobre todo en la cara, contribuyendo a la formación de arañas vasculares.
- Traumatismos o lesiones. Los golpes o heridas locales pueden alterar la microcirculación y provocar dilataciones capilares.
- Enfermedades asociadas. Patologías como la rosácea, el lupus, la esclerodermia o el uso prolongado de cremas con corticoides también pueden favorecer su desarrollo.
¿Cuándo hay que preocuparse por las arañas vasculares?
En la mayoría de los casos, las arañas vasculares son un problema estético sin consecuencias graves. Sin embargo, es importante estar atentos cuando aparecen síntomas como dolor, pesadez, hinchazón o alteraciones cutáneas, ya que estos pueden ser signos de una insuficiencia venosa crónica o del inicio de varices. En esos casos, es recomendable consultar a un especialista vascular.
También conviene acudir a revisión si existen antecedentes familiares de enfermedades venosas, ya que podría existir un trastorno circulatorio que requiera seguimiento.
Para confirmar el diagnóstico, se realiza una ecografía Doppler; esta prueba permite analizar el flujo sanguíneo y evaluar el estado de las venas superficiales y profundas, y así detectar posibles signos de insuficiencia venosa.

¿Cuándo hay que preocuparse por las varices?
Las varices son una manifestación visible y avanzada de la enfermedad venosa crónica. Requieren diagnóstico y seguimiento médico para prevenir complicaciones y mejorar la calidad de vida del paciente. Sobre todo, cuando aumentan de tamaño o causan molestias, hinchazón o cambios en la piel, es fundamental acudir a un especialista vascular para una valoración completa. Al igual que para las arañas vasculares, la ecografía Doppler es la prueba de referencia para confirmar el diagnóstico y planificar un tratamiento personalizado.
Diversos estudios sugieren que la EVC y las varices podrían estar asociadas a un mayor riesgo cardiovascular. Un estudio realizado en Taiwán, con más de 425.000 adultos, reveló que las personas con varices tienen hasta cinco veces más riesgo de trombosis venosa profunda (TVP), además de un aumento significativo en el riesgo de embolia pulmonar y enfermedad arterial periférica.
Por su parte, el Vein Consult Program —una iniciativa internacional impulsada por la Unión Internacional de Flebología y Servier para concienciar sobre la enfermedad venosa crónica (EVC)— analizó a más de 20.000 participantes en España y confirmó que las varices pueden duplicar el riesgo de insuficiencia cardíaca y otras complicaciones venosas, especialmente en mujeres y personas mayores.
¿Cómo se tratan las arañas vasculares y las varices?
El tratamiento de las arañas vasculares y las varices debe ser siempre indicado por un especialista vascular, como cirujanos vasculares, flebólogos o radiólogos intervencionistas. Cada caso debe ser evaluado de manera individual para seleccionar la opción más adecuada, minimizar efectos secundarios y prevenir complicaciones a largo plazo. La elección del tratamiento depende del tamaño, la ubicación y el estado de las venas.
Para las arañas vasculares y las varices pequeñas, el tratamiento más común es la escleroterapia, que consiste en inyectar una solución esclerosante, como polidocanol, en la vena afectada. Esto provoca su cierre y reabsorción por el organismo, mejorando el aspecto de la piel y aliviando las molestias. En casos más avanzados de insuficiencia venosa, se puede emplear escleroterapia en microespuma.
En varices más grandes o cuando existen problemas en las válvulas venosas, se aplican técnicas de ablación térmica, como el láser endovenoso o la radiofrecuencia, que eliminan las venas mediante calor. También se puede utilizar escleroterapia ecoguiada o microcirugía para tratar venas superficiales o residuales.
Como complemento, se recomienda el uso de medias de compresión, especialmente en fases iniciales o después de los tratamientos, ya que ayudan a mejorar la circulación y reducir los síntomas.


