Información sobre salud en Internet

La Red no resulta sólo útil para los pacientes y el público en general, sino también para los profesionales sanitarios
Por Teresa Romanillos 16 de enero de 2009
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Imagen: Zach Klein

Muchas de las búsquedas que se efectúan en Internet son sobre temas relacionados con la salud. Los datos señalan que, hasta marzo de 2007, en Europa se registraron más de 60 millones de usuarios de información sanitaria en la Red. Sin embargo, en demasiadas ocasiones, la información que se obtiene o no guarda mucha relación con lo que le ocurre al usuario o no se sabe interpretar. En algunas webs, al hacer la búsqueda, un síntoma común a veces se relaciona con patologías graves y poco frecuentes. Esta situación provoca un temor sobredimensionado a sufrir una enfermedad grave, una especie de “hipocondría cibernética”.

Salud en la Red

Los buscadores de Internet cobran especial importancia a la hora de obtener información: las estadísticas indican que el 92% de los usuarios lo hace a través de ellos, utilizando esa información tanto para ellos mismos, en un 87% de los casos, como para sus familiares y amigos, en un 89%. En un reciente seminario para periodistas sobre “Internet como fuente de información sanitaria”, se ha reafirmado la importancia de Internet en los temas relacionados con la salud.

En el evento, se presentaron los datos de una encuesta, realizada por Google, en la que se muestra que en España el 71% de los usuarios recurre a Internet para informarse sobre temas de salud. Las enfermedades comunes, la planificación familiar, los problemas de salud mental y cuestiones relacionadas con la estética son las principales búsquedas de los usuarios.

Es indiscutible el importante papel que juega Internet como fuente de información para pacientes, profesionales sanitarios, periodistas y para el público en general. El fácil acceso a la información ha cambiado el perfil del paciente, mucho más informado, que acude ahora a la consulta sabiendo más acerca de su enfermedad. Esto ha provocado, en cierta manera, un cambio en la relación entre el médico y el paciente, ya que éste posee la capacidad de participar con más criterio en las decisiones terapéuticas.

Pero Internet no resulta sólo útil para los pacientes y el público en general, sino también para los profesionales de la salud, para quienes se ha convertido en una herramienta de rápido acceso a la información. Así, el 82% investigan patologías concretas a través de la Red y el 78% busca información sobre medicamentos.

La “cibercondría”

Internet puede incrementar la ansiedad de personas con escasos o nulos conocimientos médicos si se usa para realizar un autodiagnóstico

Numerosos usuarios consultan páginas web en busca de respuestas para sus síntomas, pero a menudo la información que obtienen no tiene relación con lo que, en realidad, les ocurre o, simplemente, no saben interpretar lo que hallan. Es muy fácil encontrar trastornos graves y poco frecuentes sobre un síntoma común y, en apariencia, poco serio, por lo que con facilidad aparece el temor a sufrir enfermedades graves.

A este temor excesivo o poco justificado a padecer una enfermedad tras informarse en Internet se le ha bautizado como “cibercondría”, ya que podría considerarse una especie de hipocondría cibernética. Un ejemplo de ello podría ser el número en aumento de pacientes que, tras realizar una consulta por tener dolor de cabeza, acuden al médico convencidos de padecer un tumor cerebral.

En un estudio realizado por Microsoft, se encuestó a 515 usuarios sobre el uso de la Red como fuente médica. Entre las conclusiones del trabajo destaca que la información encontrada en Internet tiene el potencial de incrementar la ansiedad de personas con escasos o nulos conocimientos médicos, sobre todo cuando las búsquedas se usan para realizar un autodiagnóstico. Las principales causas de la ansiedad ante la búsqueda son la información hallada al abrir determinadas páginas y el número de páginas que aparece tras la consulta, además del orden en el que se muestran.

Por otro lado, dentro de cada sitio web, los factores que contribuyen a la ansiedad son la mención de síntomas graves, la terminología usada, la poca referencia a síntomas benignos, el grado de fiabilidad de la fuente así como el uso de un vocabulario médico demasiado complejo. Un claro ejemplo de esta discordancia en cuanto a la información se observa en las búsquedas “dolor en el pecho” o “contracción muscular”, ya que en la Red aparecen con la misma frecuencia y relevancia páginas en las que se habla de patologías leves como sitios en los que se describen trastornos mucho más graves y poco frecuentes.

En este sentido es importante recordar que la información en la Red constituye una buena orientación pero nunca debe sustituir al profesional de la medicina, que es quien valorará esta información en su contexto adecuado. Una posible solución podría ser facilitar al enfermo la dirección de páginas recomendadas por el propio médico, para que el paciente pudiera realizar sus consultas de forma controlada.

Hacer búsquedas de confianza

Hacer búsquedas de confianza

Cuando se busca información sobre salud en Internet es importante tener en cuenta algunas consideraciones. En primer lugar es importante considerar la fuente de la información, comprobando quién está a cargo del sitio. Los organismos oficiales, las universidades, las asociaciones sanitarias y las fundaciones suelen ser fuente de garantía e independencia. La financiación del sitio también es un factor que se debe tener en cuenta, ya que puede afectar al tipo de contenido que se presenta (un ejemplo serían las compañías farmacéuticas).

Respecto a los contenidos, es importante que el sitio tenga comité editorial que revise la información que se publica. Valorar que la información esté respaldada por investigaciones y si éstas han sido publicadas en revistas de prestigio puede resultar garantía de calidad. La información debe estar al día; la fecha más reciente de actualización o revisión ha de indicarse con claridad.

Con sello de garantía

Es inevitable que entre fuentes de calidad aparezcan otras menos fiables y a veces es difícil poder identificarlas de forma correcta

No es imprescindible que un organismo avale la información sobre medicina y salud de los sitios web fiables. No obstante, existen programas de acreditación como Web Médica Acreditada (WMA), perteneciente al Colegio Oficial de Médicos de Barcelona, cuyo objetivo es mejorar y garantizar la calidad de los contenidos sanitarios en Internet. Las páginas web solicitan esta distinción; una vez otorgada, se revisan una vez al año. Entre las condiciones que se requieren para obtener este sello de garantía se encuentran el presentar la autoría de la información, la actualización de los datos, que se trate de un sitio accesible y que la publicidad quede claramente diferenciada del resto de la información.

Otros medios que ayudan a certificar la calidad de una web son el seguimiento de códigos de conducta, las guías de usuarios con preguntas enviadas por los internautas y la creación de webs que incluyen otros sitios seleccionados previamente.

Los motores de búsqueda son, hoy por hoy, las herramientas más utilizadas para obtener información sanitaria en Internet. Es inevitable que entre fuentes de calidad aparezcan otras menos fiables, y es a veces difícil para el usuario el poder identificarlas de forma correcta. Con el fin de facilitar esta tarea, Web Médica Acreditada ha presentado, en colaboración con Google, la herramienta “WMA Google Search”, un motor de búsqueda personalizado de Google que facilita el acceso a información de calidad sobre temas de salud.

El usuario también dispone de QUATRO (Quality Assurance Content Description), un proyecto europeo que facilita el reconocimiento de las webs que posean sellos de calidad y descripciones de sus contenidos llamados “etiquetas” (en formato de metadatos -datos sobre datos-). Estas etiquetas son detectadas de forma automática cuando se realizan las búsquedas, lo que mejora el acceso a información de calidad.

QUATRO funciona a través de una ampliación del navegador Firefox llamado ViQ que. Al instalarse, aparece en el navegador en forma de un pequeño icono que indica la presencia o ausencia de etiquetas así como la fiabilidad de las webs que visita el usuario. Además de con ViQ, también puede verse si una web está etiquetada usando la herramienta LADI, asociada a los motores de búsqueda Google y Yahoo!