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Los nuevos fármacos de la fertilidad

Científicos estadounidenses avanzan hacia una nueva generación de medicamentos orales contra la infertilidad

Img«Si el ovario es como una fábrica de óvulos, su consejo de administración es la hipófisis [una glándula situada en la parte anterior del encéfalo]», explica Pedro Caballero Peregrín, director de la Clínica Tambre de Madrid. Su objetivo es «mandar la orden de producir» a la fábrica. Para ello el consejo de administración utiliza como mensajeros a las hormonas FSH y LH. Al aumentar la secreción de FSH se estimula el crecimiento y el desarrollo de los folículos (unas estructuras microscópicas que contienen los óvulos), lo que genera una serie de cambios en cadena en el aparato reproductor femenino hasta la liberación de un óvulo maduro.

Hoy en día, casi todos los tratamientos de reproducción incluyen una estimulación artificial de la ovulación en las mujeres por medio de estas hormonas, y no sólo en las que presentan problemas para ovular. Como explica Roberto Matorras, presidente de la Sociedad Española de Fertilidad, «la consecución de un embarazo es una cuestión de probabilidades». Y la especie humana no cuenta con demasiadas de partida: «En el mejor de los casos, una pareja fértil en un mes de exposición coital no protegida consigue un embarazo sólo en un 20% o un 25% de las ocasiones», señala el experto. Y eso para una pareja en la que «todo vaya bien».

Aumenta la demanda

Los avances conseguidos hasta la fecha en la medicación con FSH y LH han ido encaminados a la obtención de hormonas de mayor calidad. Como detalla el director de la Clínica Tambre, la hormona FSH puede ser extraída de la orina de mujeres, o ser creada en un laboratorio mediante tecnología de ADN recombinante. «Para este segundo método se utilizan células del ovario de un hámster chino cuya particularidad es que no producen FSH», especifica Caballero Peregrín. «Lo que se hace es inyectarle el vector humano que codifica la producción de la hormona y de este modo la célula de ratón genera FSH humano».

Los expertos advierten que el retraso de la maternidad puede comportar trastornos reproductivos

Los mayores logros se han conseguido en la mejora de la pureza de las hormonas y en la medición de los lotes, de forma que los tratamientos se han estandarizado y han ganado en seguridad y aciertos. Además, también se ha perfeccionado el sistema de administración para que resulte mucho más cómodo para las pacientes. Antes las mujeres tratadas con estas hormonas debían acudir al practicante para ponerse una inyección todas las tardes durante quince días. Ahora, o bien se inyectan ellas mismas con unas pequeñas jeringas de aguja muy fina, o bien utilizan un dispositivo conocido popularmente como el bolígrafo de la fertilidad -por su parecido con un bolígrafo-, que tiene una aguja todavía más pequeña y viene ya cargado con la dosis requerida. En cualquier caso, cambia el modo de administrarse, pero el fármaco continúa siendo el mismo.

Con independencia de las razones, lo cierto es que cada vez son más las parejas que acuden a una consulta en España para conseguir tener hijos. Se estima que una de cada seis parejas en edad reproductiva sufre de infertilidad, entendiendo como tal una incapacidad para concebir tras un año de relaciones sexuales sin protección.

¿Se trata de un problema en aumento? Para el presidente de la Sociedad Española de Fertilidad, mucho tiene que ver un incremento de los trastornos reproductivos con «la actual tendencia a retrasar la maternidad». No obstante, también considera que lo que ha disminuido han sido los prejuicios sociales y los recelos para acudir a una consulta de fertilidad. «Hace un par de décadas, decir que uno tenía problemas de infertilidad era algo vergonzoso y, por otro lado, hoy contamos con unos tratamientos cada vez más exitosos y mejor considerados», explica.

Con todo, éste sigue siendo un trastorno que puede llegar a crear mucha angustia en las parejas, que mes tras mes deben enfrentarse a su incapacidad para quedarse embarazadas. «La preocupación por la infertilidad ha estado y está en todas las sociedades», subraya Matorras. «Una de las maldiciones más terribles mencionadas en la Biblia es la esterilidad».

Responsabilidad compartida

Dentro de la pareja, de un 30% a un 40% de los casos el problema suele ser exclusivamente de la mujer, de un 10% a un 30% del hombre, y de un 15% a un 30% de ambos a la vez. Si se trata de la mujer, el trastorno más común suele estar relacionado con la ovulación, mientras que si corresponde al hombre, la alteración más habitual se encuentra en la calidad del semen. Asimismo, el director de la Clínica Tambre llama la atención sobre la incidencia (un 20% de los casos) de una causa a menudo pasada por alto: la etiquetada como «origen desconocido». Aún así, Caballero Peregrín se muestra optimista: «Si una mujer tiene óvulos y un hombre tiene espermatozoides, se puede aspirar a un 95% de probabilidades de embarazo siempre y cuando la pareja no ponga reparos a la técnica ni al tiempo empleados».

. En lo que respecta a la calidad del semen, existe la teoría de que factores como la contaminación están provocando una disminución generalizada en los hombres; de hecho, cada vez son más los donantes rechazados en los bancos de semen. Sin embargo, el presidente de la Sociedad Española de Fertilidad entiende que, aunque se han hallado indicios en este sentido, lo cierto es que no hay muestras antiguas con las que poder comparar la calidad actual y, por tanto, no se dispone de pruebas que verifiquen la hipótesis. Además, un mayor rechazo de los donantes también se explica por el endurecimiento de las reglas de admisión del material.

Para solucionar una baja calidad del semen se puede recurrir a la fecundación in vitro, pues permite juntar los espermatozoides más fuertes en una placa de laboratorio con óvulos de la mujer, o a la inyección intracitoplásmica de espermatozoides, que consiste en inyectar un único espermatozoide viable en un óvulo.

En cuanto a la mujer, si la estimulación de la ovulación mediante hormonas por sí sola no ha puesto fin al problema, quedan muchas otras técnicas de reproducción asistida, como la fecundación in vitro o la donación de óvulos.

España, ¿paraíso del turismo reproductor?

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En los últimos años se está produciendo un curioso fenómeno en las clínicas de fertilidad españolas: en las salas de espera son cada vez más los pacientes extranjeros. Se trata de italianos, franceses, alemanes y vienen aquí por la mayor permisividad de las leyes de reproducción y por ser más baratos los tratamientos que en sus países de origen. ¿Se ha convertido España en un paraíso del turismo reproductor?

Según el director de la Clínica Tambre, si bien es cierto que se atiende a muchos extranjeros, «no es que nuestra legislación sea permisiva, sino que las otras son tremendamente restrictivas». Una opinión que comparte el presidente de la Sociedad Española de Fertilidad, que señala que «los ciudadanos de países que tienen la mala suerte de contar con leyes con aspectos paradójicos o absolutamente carentes de fundamento intentan buscarse la vida en otros sitios». Y pone un ejemplo: «En Suecia se publicó una ley que decía que los donantes de semen no eran anónimos y podían tener responsabilidades sobre los hijos generados en caso del fallecimiento de los padres sociales». Matorras se pregunta: «Estas leyes se hacen con un espíritu muy loable que es proteger los derechos del niño, pero quién va a someterse a estas condiciones».

La publicación de la ley sueca trajo como consecuencia que los bancos de semen del país cerraron y las pacientes suecas que necesitaban semen cruzaban a Dinamarca. En el caso de España, vienen muchos alemanes porque en Alemania está prohibida la donación de óvulos, o italianos porque hasta hace muy poco en Italia estaba prohibida la inseminación artificial con semen de donante. «Pero no es que España sea un paraíso reproductivo», insiste Matorral. «En España está prohibida la maternidad subrogada, la famosa madre de alquiler; las pacientes españolas que lo necesitan se van a EE UU, donde hay estados que lo permiten».

Otra historia bien distinta es la de las mujeres centroamericanas o suramericanas que han empezado a llegar a las clínicas. Como detalla el presidente de la Sociedad Española de Fertilidad, suelen ser mujeres que se hicieron una ligadura de trompas en su país de origen: ahora quieren tener hijos con una nueva pareja en España.

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