Aumentan las prohibiciones y sanciones sobre los cigarrillos en Europa y EE.UU.

En España, el recién aprobado plan antitabaco prevé reducir drásticamente el número de fumadores
Por mediatrader 20 de febrero de 2003

Casi cinco millones de personas mueren cada año en el mundo a causa del tabaquismo. El tabaco mata a más personas que cualquier otra enfermedad y la Organización Mundial de la Salud (OMS) calcula que en el año 2030 más de 10 millones de ciudadanos morirán cada año como consecuencia del habito de fumar.

Los 192 Estados miembros de la OMS están reunidos desde el lunes en Ginebra para intentar conseguir un amplio consenso en las últimas negociaciones sobre el Convenio Marco para el Control del Tabaco, el primer convenio internacional contra el tabaquismo.

La directora general de la OMS, Gro Harlem Brundtland, reconoció que todavía hay ciertos aspectos en los que persisten las divergencias, pero indicó que quedan dos semanas de negociaciones para buscar un compromiso. Brundtland añadió que después del proceso de aprobación y ratificación del Convenio, cada país tendrá que «escribir, defender, aprobar y aplicar» la legislación necesaria.

Tras la última reunión, el 28 de febrero, el texto de la Convención será revisado y traducido a diferentes lenguas por los expertos de la OMS para ser sometido a la Asamblea de este organismo.

España, a la cabeza

España sigue a la cabeza de las naciones europeas donde más se fuma. Se estima que en torno al 35% de la población española lo hace, y que el hábito se adquiere en los primeros años de la adolescencia, entre los 11 y los 13 años, edad en la que un 15% de los adolescentes y la mitad de los jóvenes mayores de edad es fumador habitual. En nuestro país mueren al año unas 55.000 personas por enfermedades directas debidas al tabaco.

España se ha unido a los principales países del mundo en la lucha firme contra el hábito. El recién aprobado Plan Nacional contra el Tabaquismo prevé acorralar al tabaco y ayudar a los fumadores a que dejen su pernicioso hábito. El objetivo es reducir en un 6% el número de fumadores. La situación en el resto del mundo occidental es la siguiente:

Estados Unidos

Para los 46 millones de estadounidenses que fuman, según datos de la industria tabaquera norteamericana, encender y saborear un cigarrillo se está convirtiendo en una pesadilla a medida que los Estados acentúan las medidas restrictivas para proteger a los no fumadores. El alcalde de Nueva York, Michael Bloomberg, acaba de aprobar, sin oposición de los concejales demócratas ni protestas en las calles, una ultrarrestrictiva ley que prohíbe fumar en los 14.000 bares y restaurantes de la ciudad. Los locales que quieran dejar fumar, tendrán que disponer de espacios cerrados a disposición de los fumadores y pagarán impuestos especiales.

Francia

En Francia, el tabaquismo activo se cobra anualmente más de 60.000 vidas humanas y el tabaquismo pasivo otras 2.500 o 3.000. El costo financiero anual de esa catástrofe es superior a los 4.000 millones de euros y, desde hace años, se consagran unos 20 millones de euros a la prevención, para acompañar una legislación muy restrictiva.

Desde 1991, en Francia está prohibida toda publicidad directa del tabaco en la radio, la TV y la prensa escrita. También está prohibido fumar en espacios públicos (empresas, administraciones, etc.), donde deben existir lugares especiales para fumadores. En cines, teatros, restaurantes y transportes públicos está prohibido fumar, salvo en los espacios especialmente habilitados para los fumadores.

Las empresas deben crear espacios especiales para fumadores. Y la infracción de las prohibiciones está severamente castigada. Un fumador impenitente puede ser castigado con multas de 75 a 200 euros en caso de reincidencia en lugares públicos. Los patronos que no cumplan la legislación pueden ser castigados con multas de 450 a 1.000 euros. Durante la última década, numerosos tribunales nacionales han dictado sentencias contra particulares, empresas y grandes grupos audiovisuales por incumplir la ley antitabaco.

Italia

La ley antitabaco italiana prohíbe fumar en cualquier lugar público bajo pena de hasta 250 euros para el infractor y hasta 2.000 euros para el responsable del local, ya sea un restaurante, oficina o agencia bancaria. Está prohibido fumar en los aeropuertos, y el ministro de Sanidad, Girolamo Sirchia, libra una batalla para que nadie fume en uniforme: ni policías, ni carabineros, ni bomberos. La ley en Italia permite fumar en restaurantes siempre que delimiten las zonas de fumadores.

Bélgica

El Gobierno belga ya había eliminado la publicidad del tabaco en los medios de comunicación audiovisuales y escritos e incluso el patrocinio de grandes acontecimientos un año antes de que la directiva comunitaria fuera aprobada por los ministros de Sanidad de los Quince.

Precisamente esta actitud fue la que originó el año pasado un grave enfrentamiento político interno, al decidir la Federación Internacional de Automovilismo (FIA) eliminar de su calendario de 2003 de grandes premios de Fórmula 1 al circuito belga de Spa-Francorchamps, pese a que expertos y pilotos lo consideran uno de los mejores del mundo.

Alemania

En Alemania más del doble de personas caen víctimas del tabaco que del alcohol y todo el resto de drogas juntas. Consciente de ello, el Gobierno de los socialdemócratas y los verdes llegó al poder prometiendo desatar una campaña contra el consumo de tabaco y extender a toda la UE una prohibición de su publicidad.

La ley actual establece que fumar está prohibido en lugares de trabajo y atención al público, así como en espacios públicos cerrados o transportes comunales, y también en comercios con mayoría de propiedad estatal.

Gran Bretaña

En realidad, el Reino Unido no ha adoptado prácticamente ninguna medida unilateral en este terreno y se ha limitado a seguir las directivas europeas con regular entusiasmo. Es cierto que el precio de la cajetilla se pone en casi 8 euros y que no se permite fumar en muchos lugares de trabajo, pero eso no se aplica a edificios oficiales como el Parlamento.

Por otra parte, se sigue fumando libremente en pubs y clubs y no parece existir ninguna obligación específica para que los restaurantes dispongan de zonas de no fumadores. Unos lo hacen y otros no. El mayor enemigo que tiene el fumar en este país es el precio.

Rusia

Con el tabaco sucede en Rusia lo mismo que en muchas otras esferas de la vida: se supone que un amplio y prolijo conjunto de leyes regula su uso hasta el mínimo detalle, pero en la realidad los textos se aplican poco. La denominada «Ley sobre la limitación del uso del tabaco» prohíbe en general fumar en los locales abiertos al público (no se incluyen discotecas ni bares), aunque en la vida diaria se interpreta que se puede fumar siempre que no exista un cartel que lo prohíba expresamente.

La mayoría de los restaurantes dispone de espacios para fumadores. Asimismo, se prohíbe la publicidad del tabaco en televisión, en medios escritos y también en la calle, aunque esto último no se cumple.