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Colesterol bueno y malo: las dudas más frecuentes sobre su impacto en la salud

Según datos de ENRICA, más de la mitad de los españoles tiene el colesterol elevado, pero el 54 % de ellos está sin diagnosticar. ¿Cuánto sabes sobre este problema de salud?

colesterol niveles buenos Imagen: iStock

Tener colesterol es malo

Falso. Tener colesterol no es malo; al contrario, es imprescindible. Es una grasa que el cuerpo fabrica y usa todos los días, ya que tiene su función: forma parte fundamental de las membranas de las células, ayuda a la síntesis de las hormonas sexuales y de aquellas relacionadas con el estrés (cortisol), resulta necesario para la síntesis de la vitamina D y es el principal componente de la bilis, imprescindible para digerir las grasas. El problema radica en tener unos niveles muy altos, ya que resultan perjudiciales para la salud.

Hay relación entre los niveles altos de colesterol y el infarto de miocardio

Verdadero. Según la Fundación Española del Corazón, las personas con más de 240 mg/dl de colesterol en sangre presentan el doble de riesgo de padecer un infarto que quienes poseen niveles por debajo de 200 mg/dl. Un estudio realizado por la Sociedad Española de Cardiología descubrió que hasta un 40 % de las personas que han pasado por un infarto no consigue reducir el colesterol malo hasta los 70 mg/dl (niveles que los especialistas marcan para las personas que han padecido un accidente cardiovascular). Otro dato preocupante es que, según el Estudio de Nutrición y Riesgo Cardiovascular de España (ENRICA), más de la mitad de los españoles tiene el colesterol elevado, pero el 54 % de ellos está sin diagnosticar.

Los valores altos son culpa de los alimentos que contienen colesterol

Falso. La alimentación tiene mucho que ver con los niveles de colesterol, pero no por la cantidad de esta grasa presente en los alimentos. Es cierto que una pequeña parte del colesterol que nos llega es a través de la dieta, pero la mayoría del colesterol en sangre procede de lo que ha generado nuestro propio organismo (el hígado fabrica de 800 a 1.500 mg de colesterol al día).

El cuerpo es capaz de controlar la producción de colesterol según sus necesidades. Esto quiere decir que, en una persona sana y que sigue una dieta saludable, sus niveles están en perfecto equilibrio: si consume más colesterol alimenticio, el cuerpo fabrica menos. Y, al contrario, si tomamos menos a través de la dieta, el hígado, producirá más. Por lo tanto, comer alimentos que contienen colesterol naturalmente (un huevo mediano tiene 200 mg y un filete de pollo, unos 85 mg) no hace que se disparen los niveles. El principal causante de tener un colesterol elevado es el que fabrica nuestro cuerpo a partir de nuestras reservas de grasas.

Si esas grasas vienen de un exceso calórico producido por la ingesta frecuente de grasas saturadas y azúcares, nuestros niveles de colesterol en sangre se verán afectados. Si esas grasas, por el contrario, vienen de una reserva de insaturadas, como el ácido oleico del aceite de oliva o los omega 3 de los pescado o mariscos (alimentos muy ricos en colesterol), tendrán un efecto reductor del colesterol malo y un aumento del bueno. Por lo que más que intentar eliminar el colesterol dietético, hay que reducir el nivel de grasas saturadas que comemos.

El colesterol puede ser un problema genético.

Verdadero. El colesterol de una persona esta controlado por una enorme cantidad de genes, todos ellos transmitidos de padres a hijos. Por ejemplo, existen enfermedades genéticas que producen niveles muy elevados de colesterol, como la hipercolesterolemia familiar. Se calcula que unos 100.000 españoles la padecen, aunque la mayoría no lo sabe. Esta tendencia familiar puede empeorar si se consume habitualmente una dieta rica en grasas, si se tiene sobrepeso o si se lleva una vida sedentaria.

Los niños pueden tener hipercolesterolemia

Verdadero. En los niños, se considera colesterol alto cuando se superan los 170 mg/dl de colesterol total o un LDL de 110 a 129 mg/dl. En la mayoría de los casos de hipercolesterolemia en pequeños el factor genético es determinante. El pediatra suele hacer un seguimiento a partir de los dos años, con frecuentes análisis de sangre y controlando su alimentación. Pero un niño también puede desarrollar niveles altos de colesterol debido a la obesidad, diabetes, enfermedades renales o hipotiroidismo. En la mayoría de los casos, el tratamiento consiste en medidas preventivas: controlar la ingesta de grasas saturadas y fomentar el ejercicio. Solo en los casos más severos se suele tratar con fármacos.

La obesidad infantil provoca que haya niños con enfermedades de adultos

Los alimentos que “bajan el colesterol” ayudan a controlarlo

Falso. En el mercado existen muchos productos enriquecidos con esteroles vegetales que prometen reducir el colesterol y, con ello, el riesgo de enfermedad coronaria. Las marcas pueden usar esos reclamos, ya que existen estudios científicos que han demostrado que cierta dosis de esteroles (unas moléculas que se encuentran de forma natural en las verduras, frutas, frutos secos, aceite de maíz o girasol) tienen capacidad para bajar los niveles del colesterol en sangre.

Pero, a pesar de su efecto reductor del colesterol malo, no hay ninguna confirmación científica de que, por sí solos, hayan bajado el riesgo de sufrir accidentes cardiovasculares, por lo que su efecto siempre se suma al obtenido por una dieta saludable y el ejercicio físico. Los expertos no consideran que los productos enriquecidos con esteroles sean de utilidad en personas con niveles normales de colesterol y tampoco los recomiendan en personas en las que sí existe un riesgo cardiovascular. Aunque estos productos no les harán daño

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