El dolor menstrual puede dar señales varios años antes de la primera regla

Un estudio identifica señales, presentes años antes de la primera regla, que anticipan qué niñas tendrán más riesgo de sufrir dolor menstrual intenso
Por Sonia Recio 15 de septiembre de 2026
mujer dolor de regla
El dolor menstrual (dismenorrea) es uno de los problemas ginecológicos más frecuentes y, sin embargo, durante años se le ha restado importancia. Calambres, hinchazón, cansancio o malestar forman parte del día a día de muchas mujeres; en los casos más intensos, las reglas dolorosas pueden llegar a alterar la vida cotidiana, el trabajo o los estudios. Pero que este dolor sea frecuente no significa que deba considerarse normal, ni que haya que resignarse a sufrirlo. Y más a luz de una investigación pionera, que apunta a que el riesgo de desarrollar un dolor menstrual intenso podría detectarse hasta años antes de la primera regla (menarquia). Su hallazgo abre una vía para detectar el problema antes de que aparezca y mejorar su abordaje desde edades tempranas. Abordamos el tema en las siguientes líneas.

El dolor menstrual: frecuente, pero no normal

El dolor menstrual es uno de los problemas ginecológicos más frecuentes. Se estima que entre el 20 % y el 90 % de las mujeres lo experimentan en algún momento de su vida. Y no siempre se trata de una molestia puntual: los periodos dolorosos pueden acompañar a una mujer durante buena parte de su edad fértil, que puede prolongarse entre 20 y 30 años, (lo que equivale a entre 260 y 390 ciclos).

Un estudio español realizado por el Instituto de Gestión de la Innovación y del Conocimiento (INGENIO, CSIC-UPV) con más de 3.500 mujeres mayores de 14 años muestra hasta qué punto estas molestias están asumidas. El 70,9 % asegura tener dolor, hinchazón abdominal u otras molestias cada mes o la mayoría de los meses. Además, entre las mujeres con dismenorrea, el 75,5 % considera que estos síntomas son “normales”, una percepción que llega al 80 % entre quienes sufren dolor moderado.

¿Cuáles son los síntomas del dolor menstrual?

La dismenorrea va mucho más allá de los clásicos calambres abdominales. El dolor menstrual puede acompañarse de una amplia variedad de síntomas físicos y emocionales. La experiencia, además, es muy heterogénea: para algunas mujeres se trata de molestias leves que apenas alteran su rutina; para otras, el dolor puede ser incapacitante y obligarlas a faltar al trabajo o a clase o a cancelar actividades como el deporte.

mujer con dolor de cabeza
Imagen: Marcus Aurelius

Estos son los principales síntomas asociados al dolor menstrual:

  • Dolor tipo cólico o espasmos en la parte baja del abdomen, que pueden extenderse a la zona lumbar y a la parte interna de los muslos. Suele aparecer unas horas antes de la regla o al comenzar el sangrado, alcanza su mayor intensidad durante el primer o segundo día y tiende a mejorar en las siguientes 48-72 horas.
  • Hinchazón abdominal, muy frecuente y a menudo infravalorada.
  • Dolor de cabeza y, en algunos casos, migrañas asociadas al ciclo.
  • Náuseas y vómitos, sobre todo cuando el dolor es intenso.
  • Fatiga y sensación de debilidad general.
  • Diarrea o alteraciones digestivas, en especial durante los primeros días de la menstruación.
  • Cambios de humor, irritabilidad y una mayor sensibilidad emocional.

Identificar el riesgo de dolor menstrual antes de la primera regla

Que el dolor de regla sea frecuente no significa que haya que resignarse a sufrirlo. Durante mucho tiempo, la dismenorrea se ha visto como algo inevitable. Esta forma de entenderlo puede hacer que muchas mujeres tarden en pedir ayuda o que el abordaje médico se centre únicamente en aliviar el dolor, sin buscar otras posibles causas.

Una investigación publicada en The Lancet Child & Adolescent Health sugiere que el riesgo de desarrollar un dolor menstrual intenso podría detectarse incluso antes de la primera regla. El estudio, liderado por investigadores de la Universidad de Michigan (EE. UU.) dentro del proyecto ABCD (Adolescent Brain Cognitive Development), siguió a 2.254 niñas de entre 9 y 10 años que aún no habían menstruado, recopilando información sobre su sintomatología mediante cuestionarios a ellas y a sus familias. Tres años después, ya con 12 y 13 años, se les preguntó por su experiencia de dolor menstrual.

🩸 Principales conclusiones del estudio

chicas adolescentes
Imagen: Surprising_Media

Los datos obtenidos en el estudio permiten trazar un patrón claro sobre cómo se manifiesta el dolor menstrual en la infancia y adolescencia y qué señales tempranas podrían anticiparlo.

  • Casi el 58 % de las niñas había desarrollado dolor menstrual a los 12-13 años, y de ese grupo, alrededor del 20 % lo calificó como «severo», con un impacto notable en su vida diaria.
  • Las niñas que a los 9-10 años habían presentado síntomas físicos no dolorosos —como náuseas o mareos— tenían más probabilidades de desarrollar después dolor menstrual.
  • Quienes ya mostraban signos de pubertad más avanzada (vello corporal, cambios en la piel, estirones de crecimiento, desarrollo mamario) tenían un mayor riesgo de experimentar dolor menstrual. Según los investigadores, este adelanto puberal podría estar relacionado con factores genéticos, ambientales o con la combinación de ambos.
  • El estudio reveló disparidades raciales y étnicas: las adolescentes negras tuvieron un 38 % más de probabilidades de sufrir dolor menstrual que las blancas, y las hispanas, un 34 % más que las no hispanas. Los autores apuntan a que estas diferencias podrían deberse a factores sociales y culturales (como el acceso desigual a la atención sanitaria o el estigma en torno a la menstruación) y a un desarrollo físico más temprano en estas niñas.
  • Los problemas de sueño a los 9-10 años no permitieron predecir por sí solos quién desarrollaría dolor menstrual. Sin embargo, entre las niñas que sí acabaron teniendo menstruaciones dolorosas, aquellas que habían reportado dificultades de sueño en la infancia presentaron un mayor impacto del dolor en su vida diaria. Este hallazgo abre una posible vía de intervención: mejorar la calidad del sueño desde edades tempranas podría ayudar a reducir la carga del dolor menstrual en aquellas niñas que ya son más propensas a sufrirlo.

La importancia de anticiparse al dolor de menstrual

Muchas mujeres empiezan a sufrir dolor menstrual durante la adolescencia, que puede afectar a su vida durante años. Los investigadores confían en que este estudio ayude a comprender mejor los factores que aparecen antes de la primera regla, identificar a las niñas con mayor riesgo y ofrecerles una atención temprana y adaptada a sus necesidades. Esto puede ser especialmente importante en lugares donde el acceso a la atención sanitaria es más difícil.

«Identificar factores de riesgo para la dismenorrea, especialmente la dismenorrea severa, tiene el potencial de mejorar los resultados para las adolescentes mediante un tratamiento más temprano y dirigido«, señalan los autores. Estos hallazgos abren la posibilidad de detectar a las adolescentes en riesgo antes de que el dolor se convierta en un problema crónico.

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