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Trasplante de médula ósea

Los hermanos del enfermo reúnen las mejores condiciones para ser donantes

La única esperanza posible para curar algunas enfermedades de la sangre (leucemia, aplasia medular o mieloma) es un trasplante de médula ósea, ahora más conocido como trasplante de progenitores hematopoyéticos. En 2002, según la Organización Nacional de Trasplantes, se llevaron a cabo 1.983 operaciones de este tipo en España. Sólo un 30% de los pacientes cuenta con un familiar compatible para ser donante. El resto depende de los 49.000 donantes voluntarios inscritos en el país y de los 8,5 millones registrados en el mundo.

Fuente de las células madre

La médula ósea es el lugar donde se produce la sangre. Es un tejido esponjoso que se halla en las cavidades de los huesos y donde nacen las denominadas células madre o progenitores hematopoyéticos, a partir de los cuales se generan las células de la sangre.

Hasta hace unos años, según explica la doctora Pili Olaizola, coordinadora de trasplantes del hospital Aránzazu, en el País Vasco, se creía que la única fuente de células madre era la médula ósea. Hace algún tiempo, sin embargo, se descubrió que las células madre también se hallan en la sangre periférica (sangre que circula por el cuerpo) y en la sangre del cordón umbilical. Por esa razón, se ha dejado de emplear el término trasplante de médula ósea para utilizar el de trasplante de progenitores hematopoyéticos.

Un trasplante hematopoyético es necesario para la curación de determinadas enfermedades de la sangre. Las leucemias agudas (un tipo de cáncer), la leucemia mieloide crónica, la anemia aplásica (desaparición de las células madre de la médula ósea) y algunas enfermedades congénitas requieren este tratamiento. A lo largo de los años el uso del trasplante se ha extendido a otras enfermedades como los linfomas (tumores de los ganglios linfáticos), la enfermedad de Hodgkin (variedad de cáncer del sistema linfático), el mieloma múltiple (cáncer que afecta a las células plasmáticas) y ciertos tumores sólidos, según explican desde la Fundació Internacional Josep Carreras, experta en este ámbito.

Hay dos clases de trasplante hematopoyético de acuerdo con el tipo de donante. Según explica un especialista del hospital Gregorio Marañón de Madrid, el autólogo o autogénico es una especie de autrotrasplante, pues las células madre proceden del mismo paciente, mientras que en el alogénico las células madre proceden de otro sujeto, por lo general un hermano o una persona genéticamente distinta al receptor. Ambos tratamientos, dice este especialista, conllevan peligro de muerte, pero el riesgo es mucho mayor -entre un 20% y un 25%-, en los alogénicos que en los autogénicos, donde el riesgo se sitúa en un 10%. “Por eso los trasplantes se reservan para cuando fallan todas las opciones posibles. Pero cuando el resultado es positivo hay muchas menos posibilidades de recaer con el alogénico”, afirma el especialista.

Las estadísticas disponibles en la Organización Nacional de Trasplantes, organismo técnico del Ministerio de Sanidad y Consumo, indican que en 2002 se llevaron a cabo 1.983 trasplantes hematopoyéticos en España. De esa cantidad 1.446 fueron autólogos y 537 alógenos, 421 de estos últimos ellos se hicieron con donantes familiares y otros 116 con desconocidos.

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