La disfunción eréctil puede ser un aviso de futuros problemas cardiacos, según un estudio

Esta dolencia puede anticipar la enfermedad coronaria al igual que otros factores de riesgo, como el colesterol
Por EROSKI Consumer 29 de enero de 2006

Los problemas de disfunción eréctil, la impotencia, deberían tenerse en cuenta como factores de riesgo significativo de futuras enfermedades coronarias. Ésta es la revelación de un estudio, que ha vinculado por primera vez esta dolencia a resultados negativos concretos en las pruebas de estrés cardiaco, que incluyen bloqueo grave en la arteria coronaria y mal pronóstico cardiovascular.

El trabajo, realizado por cardiólogos de la Universidad de Chicago, será publicado en febrero en «Archives of Internal Medicine», e indica que la disfunción eréctil puede ser un aviso fiable de dolencias cardiacas, tan válido como cualquiera de los ya conocidos, tales como antecedentes familiares o hipertensión. El equipo de investigadores estudió los casos de 221 varones con problemas coronarios para realizar una prueba de esfuerzo y, posteriormente, someterles a un cuestionario de carácter sexual. Casi el 55% de los pacientes (121) padecían disfunción eréctil, un mal que suele manifestarse a partir de los 25 años y que en España, se calcula, afecta a uno de cada cinco hombres, es decir, cerca de dos millones de personas. Pero, además, el 43% de los que padecían impotencia, frente al 17% de los que no tenían síntoma alguno, presentaron cuadros clínicos muy cercanos a la enfermedad coronaria obstructiva significativa, según relató el autor principal del trabajo, Parker Ward.

Factor riesgo contrastado

Tras analizar todos los datos, se observó que la impotencia era un factor independiente de cualquier otro trastorno, como diabetes o hipertensión. Y es que aquellos pacientes con dificultades de erección tuvieron peores puntuaciones en las pruebas coronarias, evidenciando, entre otros pronósticos, un alto riesgo de infarto. «No es el primer trabajo que vincula la disfunción eréctil a dolencias vasculares, pero lo que vemos claro esta vez es que estos problemas son un signo centinela de estas enfermedades», señaló Ignacio Moncada, del Servicio de Urología del Hospital Gregorio Marañón de Madrid.

A falta de una confirmación en una población mayor, Moncada asegura que estos estudios son fundamentales y que no sería descabellado instruir a todos los médicos de cabecera y cardiólogos para que interpelen, a pesar de lo delicado del asunto, a sus pacientes si sufren esta clase de complicaciones. «Debemos tener claro que no estamos ante un factor de riesgo, como la obesidad, el tabaco o la diabetes, pero sí ante un buen toque de atención que no debe pasar inadvertido», explicó.

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