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Los neumólogos aconsejan practicar ejercicio físico para prevenir catarros y resfriados

Las secuelas de un catarro mal curado pueden ser graves para colectivos vulnerables como niños y ancianos

  • Autor: Por
  • Fecha de publicación: lunes 8 enero de 2007
Caminar un rato a diario o montar en bicicleta durante media hora son actividades que ayudan a reducir el riesgo de padecer catarros y resfriados, afecciones típicas de estas fechas que se caracterizan por dolor de garganta, cefalea, mucosidad nasal abundante, sensación de opresión en la cabeza, tos, falta de apetito y debilidad. "Las personas que siguen una vida físicamente activa tienen su sistema inmunológico mucho mejor preparado que el resto para defenderse de toda la panoplia de virus que están en el ambiente y que pueden atacarnos en cualquier momento", comenta el doctor Héctor Verea Hernando, especialista del Hospital Juan Canalejo de La Coruña y miembro del grupo de estudio sobre "Tuberculosis e Infecciones Respiratorias" de la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR).

Muchas veces se confunden los síntomas mencionados anteriormente con los de la gripe. Sin embargo, hay una diferencia, y es que el catarro, a pesar de provocar sensaciones alternativas de frío y calor, no suele acompañarse de fiebre. "Y si la hay, nunca es alta", matiza el doctor Verea. El malestar dura como mínimo tres días y no se alarga más de una semana. El virus afecta al aparato respiratorio superior provocando la inflamación de la mucosa nasal, garganta, laringe y senos maxilares. Aunque todo ello se produce de forma leve, los especialistas advierten de que las secuelas de un catarro mal curado pueden ser graves para los niños, ancianos y personas que por algún motivo, como estrés, cansancio o depresión, se encuentran en ese momento bajas de defensas. "Cuando surgen complicaciones se pueden desencadenar otras infecciones en los pulmones, senos nasales y oídos, a veces difíciles de erradicar. Conviene por ello consultar al médico cuando los síntomas se alargan demasiado tiempo o se cogen constipados con excesiva frecuencia", explica el experto de la SEPAR.

Cuidado con los antibióticos

Los síntomas se alivian paseando al aire libre y, sobre todo, dejando el tabaco si se es fumador. Y un consejo muy importante es no tratarse con antibióticos, salvo que los recete el médico. "Los resfriados son, de hecho, uno de los motivos más habituales para la automedicación de antibióticos, y hoy se sabe que su abuso puede provocar resistencias bacterianas y predisponer al organismo en el futuro a padecer infecciones graves fruto de la acción de gérmenes que han aprendido a vencer el efecto terapéutico de tales medicamentos", explica Héctor Verea.

Hay además una serie de medidas que ayudan a librarse de los constipados, como ventilar adecuadamente las habitaciones, ya que tanto la sequedad en exceso como el contraste entre la temperatura excesivamente cálida del hogar y el frío del exterior, favorecen los catarros.

El calor excesivo que desprenden las calefacciones no sólo seca el ambiente, sino también las mucosas nasales, inhibiendo su valor de defensa contra la agresión de gérmenes nocivos presentes en el aire. En este sentido, el doctor Verea recomienda a las personas mayores y a todas aquellas cuyos bronquios producen flemas, que coloquen en la habitación antes de acostarse un recipiente con vahos de eucalipto. "Respirarán bien mientras duermen y descansarán mejor", apunta.

Respecto a la vitamina C, no se ha comprobado que su consumo tenga una relación directa con la ausencia de resfriados. Sin embargo, el especialista del Juan Canalejo no cree que deba descartarse como factor preventivo, "toda vez que esta vitamina, muy abundante en nuestras frutas frescas, potencia las defensas del organismo".

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