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Manías y rarezas

La propia manera de actuar casi nunca es percibida por uno mismo como rara

¿Se lava continuamente las manos? ¿Tiene una preocupación excesiva por la suciedad? ¿Comprueba una y otra vez que ha cerrado el gas antes de salir de casa? Todas estas son actitudes que algunos profesionales califican de meras rarezas y manías, mientras que para otros alcanzan la categoría de patologías. ¿Dónde está el límite? Diferentes expertos aseguran que cuando una persona comienza a repetir acciones rutinarias de manera obsesiva, la manía puede transformase en una patología que debe ser tratada por un especialista. Aunque la lista es casi interminable, las manías más habituales están relacionadas con la limpieza, el orden y la propia seguridad.

Animales de costumbres

Puede que usted ni siquiera sea consciente de que, tal vez, siempre comienza a leer el periódico de atrás hacia delante o de que hace zapping continuamente y no puede ver la televisión sin tener el mando a distancia pegado a los dedos. A lo mejor cambia de itinerario para ir a los sitios o, por el contrario, le gusta repetir cada paso que da. ¿Acaso es de quienes miran debajo de la cama antes de acostarse? ¿o es una de esas personas que se pasan la vida contando pasos y baldosas o memorizando matrículas de coches…? Incluso si no se reconoce en ninguna de estas facetas, al menos no podrá negar que sí tiene una forma preferida para realizar las acciones más habituales.

“Los perros y los gatos tienen rutinas de vida; pues igual nos sucede a los humanos. Al fin y al cabo también somos animales de hábitos”, afirma Marta Díaz García, doctora en Psicología y profesora titular de Terapia de Conducta de la UNED. Para ella, el mero hecho de que el hombre descienda de los primates explicaría, por ejemplo, que “todos tengamos un lugar favorito en el salón para ver la tele y que cuando nos sentamos en él sepamos ya exactamente dónde poner los pies”.

“Cualquier comportamiento que sea infrecuente y hasta cierto punto extravagante puede ser considerado raro, sin que deba hablarse de enfermedad”, asegura el director del Centro de Salud Mental Sector IA del Servicio Navarro de Salud, Fabricio de Potestad Menéndez, mientras se refiere a la originalidad como elemento sustancial de la creatividad.

Pero por original, excéntrica o extravagante que sea, la manera de actuar propia casi nunca es percibida por uno mismo como rara. “No se define la rareza por la persona que la tiene, sino por las personas que se desenvuelven en su entorno”, remacha Díaz García.

Y si hablamos de manía en su acepción profana, según de Menéndez, nos estaríamos refiriendo a una preocupación caprichosa y desmedida por una cuestión concreta que, sin que sea patológica, entrañaría “cierta rigidez psíquica”. Tanto para el psiquiatra como para la psicóloga consultados, la lista de manías sería interminable; unas responden a personalidades obsesivas, otras a motivaciones inconscientes, algunas a patrones culturales de comportamiento y buena parte de ellas no se sabe muy bien a qué.

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