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Plantas con fines terapéuticos

Uno de cada tres españoles consume plantas medicinales de forma habitual

Img tejo himalaya Imagen: eFloras.org

El consumo de plantas con fines terapéuticos sigue siendo una práctica que se resiste al paso del tiempo. Quizás podría parecer que el gran arsenal farmacológico del que disponemos, su eficacia y su fácil disponibilidad, deberían haber provocado una disminución del consumo de plantas medicinales pero, al parecer, sucede todo lo contrario. Así lo corroboran los resultados de un estudio efectuado por el Centro de investigación sobre Fitoterapia, un organismo dedicado al estudio y divulgación de esta opción terapéutica del que forman parte especialistas de la Farmacia y la Medicina de toda España.

Imagen: eFloras.orgLos resultados, que se desprenden de 1.833 encuestas telefónicas, muestran que uno de cada tres españoles consume plantas medicinales de forma habitual. Las mujeres son, con diferencia, las que más confían en las propiedades terapéuticas de las plantas, ya que de cada cuatro consumidores, tres son mujeres y, en especial, con estudios superiores. Además del sexo, la edad también influye. Los mayores de 51 años son los que consumen plantas con mayor frecuencia. El estudio también muestra que uno de cada diez consumidores habituales lo hace por prescripción de su médico o su farmacéutico y uno de cada cuatro reconoce que las utiliza por tradición familiar y de su entorno.

Satisfacción del usuario

El estudio constata que las herboristerías son los lugares preferidos para efectuar las compras y que sus clientes muestran mayor fidelidad. Las farmacias también son otro de los establecimientos elegidos frente a otros como parafarmacias, tiendas de dietética y centros naturópatas, que resultan menos populares.

En cuanto a la satisfacción respecto a este tipo de terapia, los autores apuntan que es evidente que es alto, dado el elevado número de adeptos. La gran mayoría de los encuestados (un 87%), manifestó estar muy satisfecho o bastante satisfecho. Los clientes de las farmacias son los que muestran más satisfacción, porque con frecuencia reciben ayuda de un profesional para la elección del preparado idóneo. En este sentido, el farmacéutico está capacitado para dar una información adecuada ya que en su formación académica se incluyen asignaturas relacionadas con la fitoterapia. Por otra parte, en España, los médicos son poco aficionados a recomendar terapias basadas en plantas medicinales.

El 10% de los consumidores habituales de plantas medicinales lo hacen por prescripción médica o farmacéutica

Entre las personas que no consumen plantas medicinales, la mayoría no lo hace porque dice no necesitarlas, aunque una pequeña parte admite que sólo toma lo que le recomienda su médico. Otra razón es el desconocimiento de sus efectos beneficiosos, sobre todo entre los jóvenes.

En peligro de extinción

Muchas especies de plantas medicinales podrían encontrarse en peligro de extinción con la consiguiente pérdida, no sólo de diversidad biológica, sino de tratamientos útiles efectuados con este tipo de plantas. Según información difundida por la organización Plantlife, unas 15.000 de las 50.000 especies medicinales disponibles en la naturaleza están en peligro de extinción. Dentro de los árboles que se encuentran en riesgo está el tejo del Himalaya, utilizado para la producción del fármaco quimioterápico paclitaxel; la warburgia, del que se obtiene un medicamento contra la malaria; y el cerezo africano, cuyo extracto se usa para tratar problemas prostáticos.

Otras especies son "Nothapodytes foetida", un árbol del sur de la India y Sri Lanka que se usa para producir fármacos útiles en el tratamiento del cáncer; el arbusto "Saussurea lappa", cuya raíz se utiliza en la India para preparar remedios para enfermedades de la piel; y, por último, la "Fritillaria cirrhosa", procedente de China, sirve para el tratamiento de afecciones respiratorias. Una de las principales causas del problema es la explotación comercial excesiva, ya que a menudo la recolección se efectúa de forma poco sostenible y con escaso cuidado. La destrucción del hábitat, la contaminación y la competencia con especies invasivas son otras de las responsables.

Conservar la naturaleza

La solución, tal y como asegura el autor del informe, Alan Hamilton, es proporcionar a las comunidades locales incentivos para proteger estas plantas. La organización tiene claro que para defender la conservación de las especies es importante trabajar con cosas que interesen a la población. Con estos proyectos se pretende mejorar la salud, asegurar un ingreso económico y mantener las tradiciones culturales. El interés por la conservación de las plantas medicinales puede ayudar también a aumentar el interés general por la conservación de la naturaleza.

Dos de los proyectos realizados con éxito de la mano de esta organización han sido la creación de una reserva de plantas medicinales en China y un proyecto de tratamiento de bajo coste de la malaria en Uganda. Otras iniciativas, de las muchas que se encuentran en marcha, son: promover formas de recolección sostenibles en Pakistán; habilitar puntos de demostración del cultivo de especies medicinales entre granjeros del Nepal, y la promoción del cultivo de estas plantas en Kenia.

BANCOS DE SEMILLAS

Img ruta graveolens listadoImagen: Wikimedia

El Instituto de Biodiversidad de la Universidad de Alicante, CIBIO, ha creado el primer banco de semillas de plantas medicinales y aromáticas en España, a fin de conservar las especies con más cualidades y también aquéllas que se encuentren en peligro de extinción. El banco contiene cerca de 1.000 semillas de unas 400 especies, que se conservan en cámaras a 20 grados bajo cero después de haber sido sometidas a un proceso de extracción de la humedad.

Entre las especies conservadas destacan “Artemisa arboleste”, (útil en el tratamiento contra parásitos intestinales), “Ruda graveolens”, que regula la menstruación, y “Dictamnus hispanicus”, con propiedades digestivas y utilizado en la elaboración de licores de hierbas. El banco de semillas se complementa con otro de tejidos vegetales y una colección de plantas cultivadas. La institución también realiza intercambios con jardines botánicos de Europa, EE.UU. y Australia, con la incorporación de semillas recibidas desde otras zonas para evitar su total desaparición.

Por otra parte, el CIBIO está llevando a cabo un trabajo sobre el uso de plantas medicinales en cinco comunidades autónomas (Comunidad Valenciana, Cataluña, Aragón, Baleares y Murcia). En el trabajo, realizado mediante más de 500 entrevistas en medio centenar de municipios, se confirma la persistencia del hábito de la recolección de plantas para el uso propio. También se alerta sobre el riesgo de desaparición de algunas especies por el consumo insostenible. De las cerca de 500 especies medicinales utilizadas, concretamente, en la zona de levante, alrededor de 200 son vendidas todavía en mercadillos tradicionales.

Asimismo, se ha observado en los últimos años un cambio de hábitos con la incorporación de plantas medicinales exóticas, sobre todo de origen africano y americano, o de sus preparados fitofarmacéuticos. También se han añadido a la oferta plantas de origen chino, cada vez más presentes. Entre las plantas de uso común se encuentran especies endémicas (propias de la zona) como el cantueso, la pebrella o la salvia de Mariola. Los expertos también han comprobado la utilización de especies peligrosas como el tejo o la belladona, cuya dosificación es muy precisa y no se debería realizar por personas sin formación clínica.

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