Dismetrías

Extremidades de diferente tamaño y sus consecuencias
Por María Rodríguez 9 de febrero de 2005

La dismetría o diferencia de altura en las extremidades inferiores del cuerpo es la causante de numerosos problemas de salud relacionados principalmente con la espalda y la columna vertebral. Aunque cerca del 70% la población la sufre y provoca el 80% de los procesos de escoliosis, los especialistas aseguran que es uno de los problemas muscoesqueléticos más desconocidos de nuestros días. Desde niños a ancianos, todos son susceptibles de sufrirla en cualquier momento.

¿Qué son las dismetrías?

El dolor de cuello, cabeza y espalda es uno de los principales males que afectan a más del 90% de la población. ¿Quién no ha sentido alguna vez o siente habitualmente dolor de cabeza o molestias en el cuello? El 40% de la población consulta al especialista por esta causa y, según la Clínica Internacional Armstrong de Madrid, el dolor lumbar es la segunda enfermedad más frecuente después del resfriado común.

Aunque pueden ser muchas las causas que provoquen el dolor de espada, cuello, cabeza o zona lumbar, desde esta clínica aseguran que una de las más frecuentes es la dismetría. La diferencia de altura en las extremidades inferiores, “lo que habitualmente se conoce como tener una pierna más larga que otra” es sufrida por más del 70% de la población, sin embargo, en muy pocas ocasiones es diagnosticada o detectada como tal, causando a medio y largo plazo molestas dolencias y mayores problemas en los afectados. “Deben detectarse cuanto antes y tratarse siempre, incluso en los casos considerados menos importantes, por ser responsables de numerosísimos problemas del aparato locomotor y en la práctica deportiva que pueden originarse a medio y largo plazo”, explican los doctores de la Clínica Internacional Armstrong de Madrid, centro de referencia en este tipo de dolencias.

Esta diferencia, aunque sea leve, puede originar dolores en la columna, contracturas musculares importantes, lesiones en lo discos intervertebrales, hernia discal, degeneración y artrosis precoz, lesiones tanto cervicales como de caderas, tobillos o rodillas, problemas en la zona lumbar, malformaciones o gibosidades en la región dorsal. “Las dismetrías pueden ser de diferente magnitud en función de la desigualdad entre ambas extremidades, aunque suelen ser de entre 1 ó 2 centímetros”, explican desde el Centro Médico de Terapia de la Columna de Barcelona, especialistas en terapia física de columna. No obstante, las más frecuentes y menos diagnosticadas alcanzan los 2,5 centímetros de diferencia “y pueden ser corregidas con unas alzas”.

Estas dismetrías pueden aparecer en numerables formas, desde las producidas por la falta de formación en alguna zona de los miembros inferiores (pies, tobillos, rodillas y caderas), las simples diferencias de longitud entre una pierna y otra, las diferencias en los arcos internos de los pies o, por tener un pie más grande que otro. “Hay personas que siempre se quejan de que un zapato le aprieta más que otro o les queda más pequeño y no le da importancia”, aseguran desde el Centro Médico de Terapia barcelonés.

Por qué aparece

Las principales causas de la aparición de las dismetrías tienen su origen en “problemas congénitos, en los que por nacimiento una extremidad se desarrolla óseamente más que la otra, o por descompensaciones musculares. A veces durante el crecimiento se producen dismetrías que con el tiempo se corrigen”, detallan los profesionales del Centro Médico de Terapia de la Columna de Barcelona.

También son causa habitual de las mismas las producidas por fracturas ocurridas en pies tobillos, piernas, caderas y muslos; por curvaturas de las tibias o fémur, lo que se conoce como ‘torsiones tibiales’; por problemas de crecimiento; por traumatismos en la edad de crecimiento, lesiones congénitas de rodillas y caderas; esguinces repetitivos, e incluso, “por procesos postquirúrgicos en miembros inferiores que obligan al enfermo a adoptar posturas de defensa que, al final, dan lugar a un acortamiento funcional de los miembros inferiores”, explican desde la Clínica Armstrong. A ello se pueden añadir acortamientos o contracturas que obligan a caminar con las piernas y muslos semi flexionados y que provocan una dismetría irreal. “Es como el coche que va con una de sus ruedas desinfladas. Si el conductor continúa el camino sin inflar la rueda, al final se provocan daños y alteraciones en otras piezas del vehículo como engranajes etc? Si estas piezas se reemplazan pero la rueda sigue sin inflarse el problema volvería a repetirse y podría acabar, seguramente, dañando otros elementos”, ponen como ejemplo los especialistas.

Pero, ¿qué es lo que provoca exactamente esta diferencia longitudinal de las extremidades? Las dismetrías originan una descarga sobre la pierna más larga y provocan una sillaza, es decir, que una articulación vaya más forzada y como consecuencia se desgaste más. La columna, entonces, se empieza a inclinar hacia un lado y comienza el proceso que se conoce como escoliosis, el mal más habitual originado por las dismetrías, “un 80% de los casos de escoliosis tiene su causa en las diferencias de altura entre las extremidades”. Pero no sólo la escoliosis surge como problema, dolores generales de columna, contracturas musculares diversas, lesiones en discos intervertebrales, degeneración muscular, artrosis, dolor en brazos y pierna, dolor de cabeza, y en algunos casos, nauseas, zumbidos en los oídos y vértigos, son los efectos secundarios de este problema muscoesquelético. “En el caso de las personas con diferencias entre un pie y otro es habitual que sufran lesiones del tipo de la tendinitis, esguinces de tobillo crónicos, metatarsalgias, tendinitis rotuliana, aquílea o lesiones de rodilla”.

Detección desde la infancia

La detección de este problema del aparato locomotor es muy sencilla: frente a un espejo se puede observar la diferencia de altura en las caderas, un glúteo más bajo que otro, inclinación del tronco hacia un lado u otro, un brazo u hombro más bajo que otro, diferencia de altura en orejas y cejas al tener el cuello inclinado hacia un lado, diferencia de altura de las mamas, tanto en hombres como en mujeres, o desviación del ombligo a un lado u otro de la línea media del cuerpo. Además de visualmente, “es posible detectarlas mediante radiografía o escoliograma”, explican desde el Centro Médico de la Terapia.

Es muy importante tratar de diagnosticar estas dolencias en la infancia. Y es que la escoliosis producida por dismetrías en las extremidades inferiores se origina entre los 11 y 13 años en las niñas y alrededor de los 15 años en los niños, coincidiendo con la estabilización del crecimiento. “No deben tenerse en cuenta únicamente las alteraciones estéticas que produce sino cuestiones tan importantes como, en el caso de las niñas, de cara a un futuro embarazo y parto. Al originarse distensiones en la caja torácica y en la pelvis, si existe una deformación producida por una dismetría, se pueden llegar a dar auténticos episodios de dolor”. En el caso de los niños y niñas, es importante detectarlas en previsión a una futura actividad deportiva, puesto que se pueden producir puvalgias o lumbalgias producidas por las dismetrías, es decir, mayor estiramiento o acortamiento de los aductores.

Los responsables de la Clínica Armstrong recomiendan acudir a un experto en estas dolencias antes cualquiera de estos síntomas. “Una evaluación de la dismetría y una posible corrección de la diferencia de altura con alzas, además del posterior tratamiento de las alteraciones que se hayan podido producir con protocolos y técnicas apropiadas, pueden ayudar a solucionar estas dolencias antes de que se hagan crónicas”, explican.

Su tratamiento depende de la causa, y es que como aseguran desde el Centro Médico de Terapia de la Columna, “si ésta es muscular será necesario rebajar la musculatura contracturaza, tonificar la débil y estirar los músculos cortados. Cuando la causa es ósea, el tratamiento suele ser más complicado y, a veces, es necesario el paso por el quirófano”.