Tatuajes

La moda de la piel marcada puede ocasionar enfermedades, infecciones y alergias
Por miren 27 de septiembre de 2002

Decorar el cuerpo con dibujos elaborados y atractivos se ha convertido en moda. El conocido como body art, lenguaje del cuerpo, constituye un estilo de vida, una forma de diferenciarse para miles de jóvenes en todo el mundo. Sin embargo, el tatuaje es, al mismo tiempo, una agresión al organismo. La higiene de los materiales empleados es esencial para evitar infecciones transmitidas por la sangre, tales como el virus del sida o la hepatitis C. Antes de acudir a algún profesional que realice este tipo de técnicas artísticas, conviene conocer algunas normas y los problemas que puede ocasionar llevar una piel marcada.

Una técnica pesada

Aunque el resultado final sea del gusto del cliente, la técnica del tatuaje esconde detrás una compleja fase de elaboración. Desde la Asociación de Tatuadores Profesionales (ATAP), se recomienda que antes de que el artista comience su trabajo, el cliente tenga la piel limpia e hidratada.

El proceso de tatuarse la piel consta de tres fases:

1.El pinchazo: con una máquina de inyección de tinta se introduce un pigmento dentro de la piel a través de unas agujas muy finas, que efectúan unos pequeños agujeros sobre la dermis.

2.El dolor: cuando la aguja penetra en la piel, se produce una pequeña herida que comienza a sangrar. El dolor dependerá de cada persona y de la zona donde se produzca el pinchazo. Los lugares más sensibles son los que contienen una mayor densidad de hueso y de terminaciones nerviosas, como por ejemplo: la cabeza, el omoplato, la columna vertebral y el cóxis. Otro factor determinante es la pericia del artista, la forma en que utilice el instrumental.

3.Los cuidados: quizás sea la fase más delicada, porque de su seguimiento dependerán las consecuencias del tatuaje sobre la piel, además de la permanencia del dibujo. La dermis debe mantenerse siempre húmeda y para ello se aplica una capa de vaselina. Posteriormente, se tapa con un vendaje durante 4 ó 5 horas la zona tatuada y se deja cicatrizar la herida. Pasados unos días, normalmente una semana, se limpia bien y se aplica una crema regeneradora durante cuatro o cinco días. Es importante recordar que el dibujo original puede perder su nitidez original debido a la exposición al sol.

Una moda en evolución

Brazos, espalda, ombligo, tobillos, zonas genitales… Cualquier parte del cuerpo se puede decorar con un tatuaje, sea una rosa, un brazalete, una hada, una geisha, un diablo o incluso la cara de la pareja. “Hace cuatro años los que se llevaban eran los dibujos con motivos tribales, la simbología celta y japonesa, la corriente old school (marineros) y los góticos (calaveras y demonios)”, cuentan desde la Asociación de Tatuadores Profesionales (ATAP), con sede en Cataluña. Sin embargo, como todas las modas, el tatuaje ha ido evolucionando y el cliente “tiene hoy en día gustos muy personales”, añade.

Problemas para la salud

Llevar el cuerpo tatuado o agujereado en los sitios más inverosímiles es sinónimo de estar a la última, más que una seña de identidad. Sin embargo, la moda marca, pero no advierte de los posibles consecuencias. Un tatuaje puede provocar un serio disgusto para la salud. “El riesgo es menor comparado por ejemplo con el alcohol, pero sí puede constituir una fuente de problemas”, afirma el doctor Díaz, jefe de la Unidad de Dermatología del Hospital de Cruces, en Bilbao.

Los tatuajes, más que efectos, producen una serie de complicaciones en la piel. Entre ellas, “la más común, frecuente y problemática es la infección”, señala el especialista. Uno de los mayores problemas es la posibilidad de transmisión de enfermedades víricas, como hepatitis B y C. Aunque depende del material que se utilice y de las condiciones de esterilización con que se haga el tatuaje, matiza el dermatólogo. También condiciona el lugar geográfico donde se realice este tipo de técnicas. “En la actualidad, en países como India y Pakistán la principal fuente de transmisión de la hepatitis B y C son los tatuajes”, agrega el doctor Díaz.

Otra de las consecuencias de llevar una piel marcada son las reacciones alérgicas que produce el organismo, cuando se le inyectan determinadas sustancias. Es el caso de tintes y pigmentos como:

  • el sulfato rojo de mercurio, que da el color rojo
  • metales como el níquel o el cromo, para tatuajes de color verde
  • el cadmio, para el tono amarillo
  • sales de cobalto, en dibujos de colores azules
  • óxido de hierro, en tonos ocres
  • y conviene tener especial cuidado con los colores blanco y beige, que llevan en su composición óxido de titanio y de zinc.

En estos casos, “la piel reacciona a cuerpos extraños y se producen una serie de bultos en la piel”, explica el doctor Díaz. Asimismo, “ante los pinchazos, se pueden desarrollar cicatrices muy abultadas en la zona del tatuaje”, añade el especialista.

Por otra parte, además de los problemas físicos que puede producir llevar estas marcas, existe un componente social que conviene considerar: el rechazo del tatuaje. Con el tiempo, mucha gente se cansa de llevarlo, porque, tal y como explica el doctor Díaz, “con el paso de los años, el dibujo tiende a difuminarse y deja de ser tan bonito y preciso. Así pues, uno de los problemas más comunes es querer deshacerse del tatuaje”.

Aunque el rostro del amado/a, fielmente reproducido de una fotografía, constituye el último grito, “cada vez más la gente se deja aconsejar por el estilo del tatuador”, señalan desde la asociación de tatuadores profesionales, que cuenta con alrededor de 1.500 socios en toda España.

Paralelamente a la transformación de estilos, han ido cambiando los tipos de materiales utilizados para realizar los dibujos. Hace cuatro años se empleaban tinturas exclusivamente de color negro para hacer los tatuajes, con un tiempo máximo de permanencia en la piel de unos cinco años. “El resultado no fue nada satisfactorio, porque pasados esos cinco años la piel no absorbía la tinta y dejaba manchas. Por eso, hoy en día casi nadie utiliza lo que se conoce como tatuajes temporales”, explican desde la asociación.

A pesar de que el sector no está regulado, la Unión Europea exige que los pigmentos que se introducen en la piel sean de una cierta calidad y no contengan materiales pesados, informan desde la ATAP. En este sentido hay artistas que utilizan agua de rosas para sus dibujos y las tintas se diluyen más o menos, dependiendo si se quiere aplicar sombras o brillos en las figuras.

Asimismo, tampoco hay una norma para las tarifas que cobran los artistas. “El precio depende del profesional, del tipo de dibujo, de las sesiones empleadas y de la dificultad del tatuaje”, afirma el portavoz de la citada asociación.

La importancia de la higiene

En todo este proceso, la higiene juega un papel fundamental. Una limpieza adecuada de los materiales empleados para realizar estas técnicas puede evitar la aparición de enfermedades e infecciones transmitidas por la sangre.

Entre las afecciones más peligrosas cabe destacar el virus del sida y las ya mencionadas hepatitis B y C. Pero, ¿puede una persona contraer el VIH por ponerse un tatuaje o por hacerse agujeros en el cuerpo? Según los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC), agencia federal del Departamento de Salud del Gobierno de Estados Unidos, “siempre existe un riesgo de transmisión por el VIH si los instrumentos contaminados con sangre no son esterilizados, no se desinfectan o se usan inapropiadamente entre los clientes”. En este sentido, los CDC recomiendan que el instrumental que esté destinado a penetrar la piel “se use sólo una vez y se elimine, o se limpie a fondo y se esterilice”.

Del mismo modo opina el jefe de la Unidad de Dermatología del Hospital vizcaíno de Cruces, para quien “deben cumplirse unas condiciones mínimas de esterilización”. Los centros especializados en tatuajes,”en general no utilizan material desechable”, sentencia. En este aspecto, conviene considerar qué condiciones reúne el material que se emplea y a qué temperatura se esteriliza el instrumental. “Deben ser temperaturas muy altas para evitar la propagación de los virus de la hepatitis”, afirma.

La importancia de desinfectar el instrumental utilizado para realizar estas prácticas también tiene su hueco en Internet. La Red está repleta de direcciones para atraer al potencial cliente y, en algunas de ellas, la higiene ocupa un apartado destacado. Estos son dos ejemplos:www.tattoo-odin.com www.tatuajes.com/ARTICULOS/articulohigiene.htm

Vacío legal

Los riesgos para la salud que conllevan estas prácticas han alertado sobre la necesidad de controlar el sector, pero de momento no hay una normativa. “Debería haber una regulación sanitaria”, sentencia el doctor Díaz, del Hospital de Cruces. Asimismo, “el artista debe contar con información precisa sobre lo que significa tatuarse la piel y saber transmitírsela al potencial usuario. Y mi experiencia me dice que nadie explica nada de la problemática relacionada con los tatuajes. Hay un vacío legal total. Se requiere, pues, “una legislación que ponga orden en esta especie de vorágine que afecta, sobre todo, a la gente joven”, apostilla.

De igual modo opinan desde la Asociación de Tatuadores Profesionales, desde donde se exige “una regulación específica para el sector”, para poner fin a una situación en la que “hay gente que compra la máquina y las tintas y las utiliza sin cumplir unas condiciones sanitarias mínimas”.

Consejos prácticos

  • Antes de marcarse la piel consultar siempre con un dermatólogo

  • Deben evitar los tatuajes:
    • Las personas con enfermedades dermatólogicas (piel), crónicas y persistentes, como psoriasis.
    • Personas en cuya piel tiendan a reproducirse lesiones en forma de cicatrices.
    • Alérgicos a determinados metales, sales y pigmentos orgánicos.
    • Quienes hayan pasado por algún tipo de intervención quirúrgica que tenga tendencia a dejar cicatrices, como por ejemplo, la apendicitis. En este sentido, el jefe de Dermatología de Cruces, el doctor Díaz, recuerda que “en la parta alta del tórax y de los brazos, son bastante frecuentes las reacciones en la piel”.

Eliminar un tatuaje

“Cada vez más personas se cansan de su tatuaje y desean quitárselo”, afirma Paloma Cornejo, dermatóloga del Instituto Láser de Madrid, donde llevan cuatro años utilizando esta técnica. Este centro recibe una media de 30 a 40 consultas todos los meses y “la mitad de ellas terminan siendo intervenciones”, señala. Sus clientes habituales son mujeres jóvenes con dibujos tribales muy pequeños y varones de mediana edad, con tatuajes de motivos marineros.

A través de unos disparos de luz, el láser funde la tinta seca que ha quedado entre las capas de la piel. “Con el láser se están obteniendo resultados muy positivos, pero nunca garantizamos que la piel vaya a quedar como antes de que el paciente se hiciera el tatuaje; porque no se trata de una depilación”, matiza la especialista.

El tipo de tatuajes que se trata en este centro especializado “son los realizados por profesionales, de color negro, decorativos y tribales”, explica Cornejo. Sin embargo, el láser tiene sus complicaciones. Esta técnica es capaz de penetrar hasta el fondo de la piel, pero, a veces, se encuentra con determinados colores “cuyas tintas resultan más difíciles de disolver”, indica la especialista.”Es el caso de los colores anaranjados y amarillos, no tanto de los negros y azules”, agrega. Además, se trata de un tratamiento pesado, ya que se necesita una media de seis sesiones para eliminarlo, dependiendo del tipo de tatuaje y de la zona del cuerpo donde esté localizad.

Pero los resultados no están garantizados. Hay tatuajes que se eliminan por completo, pero en otros casos en la zona antes tatuada queda una especie de cicatriz enrojecida en la piel, que se “irá eliminando con una pomada antibiótica y con unas cremas regeneradoras”, indica la dermatóloga. De todas formas, “para evitar todo esto lo mejor es no tatuarse”, recomienda la especialista. En este mismo sentido, desde la Asociación de Tatuadores se recuerda que “resulta mucho más costoso y doloroso quitar un tatuaje que ponerlo. Un tatuaje pequeño se puede eliminar, pero es mucho más difícil quitar uno grande. En cuanto a los colores, los pigmentos rojos prácticamente no se pueden eliminar debido a las sustancias que componen ese color”.

Asimismo, conviene recordar que este tipo de intervenciones resultan bastante costosas. El precio de las sesiones de láser puede oscilar entre 721,21 euros y hasta 6.000 euros mensuales, dependiendo del tamaño del tatuaje y de la zona en la que esté.