Resistencias bacterianas asociadas al uso de antibióticos

El uso abusivo de antibióticos provoca fenómenos de resistencia debidos a la adaptación de los microorganismos al principio activo del fármaco
Por Belén Pérez, Universidad Autónoma de Barcelona 2 de julio de 2003

Los antibióticos se han usado de forma regular en veterinaria tanto para el tratamiento de infecciones como para su prevención o incluso para facilitar el engorde de ganado. Aunque su uso ha comportado grandes beneficios, la aparición de fenómenos de resistencia obliga a replantear su utilización.

Las ventajas que ha comportado el uso de antibióticos en medicina humana y veterinaria son indiscutibles. Pero también es cierto que en los últimos años se ha hecho patente una cierta alarma social debida a la aparición de resistencias bacterianas aparejadas a su consumo. La resistencia es el mecanismo que desarrolla la bacteria para sobrevivir a la presencia de antibióticos. Los diferentes microorganismos causantes de la infección se multiplican de forma muy rápida pudiendo algunos de ellos sobrevivir a la acción de un determinado medicamento como consecuencia de las resistencia originada, hecho que comportará la transmisión de la misma a las futuras generaciones.

Son diferentes los mecanismos que desarrollan las bacterias para crear estas resistencias pero básicamente lo hacen por inactivación de los antibióticos a través de enzimas, por impermeabilización de las bacterias, de forma que se impide la acción del fármaco; por alteración de los receptores celulares a los que se une el antibiótico o bien por aparición de enzimas con escasa afinidad por los fármacos.

El problema principal radica en que la aparición de estas resistencias conlleva varias consecuencias asociadas como la prevalencia de la bacteria resistente en el hospedador, la posible transmisión de las resistencia de forma directa o indirecta, el incremento de la incidencia de infecciones causadas por patógenos resistentes o el potencial fallo terapéutico del antibiótico, tanto en medicina humana como en veterinaria, frente a infecciones que podrían considerarse leves.

El origen de las resistencias

La resistencia a antibióticos puede transformar infecciones leves en graves enfermedades

Los fenómenos de resistencia pueden tener orígenes diversos. Por un lado, pueden ser debidos al extenso uso que han tenido los antibióticos en medicina veterinaria como promotores del crecimiento (donde se administran a dosis subterapéuticas) o como profilácticos para la prevención de enfermedades (después del transporte, etc.). Terapéuticamente se utilizan para el tratamiento de infecciones y, dado el alto coste que supone el desarrollo de nuevos antibióticos, éstos se han estado utilizando en veterinaria tras ser usados en humana.

En cualquier caso, y pese a lo extensivo de su uso, también es cierto que mantener un elevado rendimiento de los animales de producción con unos buenos resultados zootécnicos y económicos posiblemente no hubiera sido posible sin la utilización de los antibióticos en producción animal. También lo es, no obstante, que su uso descontrolado ha contribuido a la propagación de bacterias resistentes en el animal al ser humano, bien directamente a través del consumo de tejidos que podían contener residuos de los diferentes antibióticos utilizados en los animales o bien por transmisión a través del medio. Si bien en la actualidad ya se dispone de normativas legales para controlar el uso de estos fármacos en los animales y por tanto la aparición de resistencias, seguramente aún se podrían encontrar muchos vacíos sanitarios legales que favorecerían la aparición de las mismas.

Por otro lado, el aumento de las resistencias está relacionado con la automedicación por parte de los ciudadanos y por la medicación excesiva que se realiza en algunos países, como España, donde existe una enorme liberabilidad en la dispensación de antibióticos en pacientes ambulatorios. Además, en ocasiones se realiza una mala adecuación de los fármacos, utilizando dosis incorrectas y no ajustando el fármaco a las circunstancias de cada paciente. Un ejemplo del uso excesivo y de su utilización inadecuada es el uso de antibióticos para tratar la gripe, provocada principalmente por virus, favoreciéndose que los medicamentos vayan perdiendo eficacia, puesto que las bacterias naturales presentes en el organismo responden al tratamiento realizado con la creación de resistencias que a partir de ese momento se propagarán.

Otro de los factores que han influido en la aparición de resistencias es el aumento de viajes e intercambios comerciales entre los diferentes países y que progresivamente han ido aumentando en los últimos años, provocando un aumento del riesgo de diseminación de las resistencias aparecidas en los diferentes microorganismos. Nota de ello son los ejemplos de la propagación de conocidas cepas resistentes a algunos antibióticos que inicialmente se confinaban a determinados habitats y que se han acabado aislando entre distintos países europeos, demostrándose así su propagación.

Por último, cabría mencionar, como causa que ha contribuido al aumento de las resistencias, la escasa síntesis de nuevos antibióticos (quizá asociada a la escasa inversión por parte de las industrias farmacéuticas o por la falta de incentivos desde las administraciones públicas para llevar a cabo estas investigaciones). En los últimos años, los nuevos antibacterianos aparecidos casi siempre van ligados a alguna de las familias ya existentes, hecho que puede provocar la aparición de resistencias cruzadas.

Mecanismos de vigilancia

La alarma social creada por esta problemática ha provocado que las autoridades sanitarias nacionales e internacionales hayan desarrollado diferentes mecanismos de vigilancia, elaborando una normativa legal e impartiendo una serie de recomendaciones. Estos mecanismos de vigilancia se centran por un lado en una comunicación ágil y continua que permita identificar los eventos que requieren una alerta precoz y por otro en la creación de comités compuestos por los representantes de los diferentes sectores sanitarios, gubernamentales y del consumidor que se centran en la toma de medidas para controlar las posibles resistencias creadas.

En salud humana la reducción de resistencias sólo puede venir asociada a la toma de una serie de medidas que permitan controlar el uso de los diferentes antimicrobianos, ya sea a nivel de la disminución del tratamiento o de la no utilización del fármaco (concienciando a médicos y pacientes de las repercusiones del uso inadecuado del antibiótico). Además, las vacunas deberían ser una línea de investigación prioritaria, necesitándose un diagnóstico de la mayoría de enfermedades infecciosas de forma rápida y eficaz que pueda evitar el uso innecesario de antibióticos.

MEDIDAS PARA DISMINUIR LA RESISTENCIA A ANTIBIÓTICOS EN VETERINARIA

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En general, se recomienda seguir una serie de pautas a la hora de administrar los antibióticos para que de esta forma disminuyan los riesgos asociados a su uso. Por ejemplo, utilizar antibióticos que presenten un espectro restringido, elegir antimicrobianos con una baja concentración en saliva o heces, para de esta forma evitar la transmisión, o favorecer la diversificación de estos fármacos e implementar medidas de rotación cuando éstos se utilicen.

Del mismo modo, hay que tener muy presente que vigilar el uso de antibióticos es tan importante como controlar las resistencias. Según la OMS, si se siguen utilizando los antibióticos de forma descontrolada e incorrecta, algunos virus que hoy no representan un problema, acabarán siendo una amenaza dentro de 10 años puesto que las infecciones leves pueden acabar convirtiéndose en graves.

Por este motivo, desde el ámbito profesional vinen plantándose de un tiempo para esta parte un paquete de medidas que podrían ser de gran utilidad. Las esenciales son:

  • No comercialización de medicamentos de uso veterinario destinados a animales de producción que no tengan establecido su LMR o que esté la sustancia activa prohibida por razones de salud pública
  • Prohibición o restricción severa del uso de antibióticos en las raciones de animales, utilizándose piensos medicados siempre bajo prescripción veterinaria.
  • Suspender y prohibir la utilización de antibióticos como promotores del crecimiento si éstos se utilizan o pueden utilizarse en la medicina humana o veterinaria.
  • Exclusión de los antibióticos del ámbito de aplicación de la nueva legislación sobre aditivos alimenticios
Bibliografía
  • S. Lapeña López de Armentía. (1999) Resistencias a antibióticos en nuestro medio. Visión global del problema. Bol, Pediatr., 39, 243-247
  • EMEA/V/2379/99. EMEA risk assessment on antimicrobial resistance in veterinary medicine.
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