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La crisis humanitaria en Afganistán empieza ahora

Este año 570.000 personas se han visto forzadas a huir de sus hogares a causa de la violencia y la inseguridad en Afganistán. De ellas cerca del 60 % son menores

“Las escenas del aeropuerto de Kabul han suscitado una oleada de compasión en todo el mundo ante el miedo y la desesperación de miles de personas afganas. Pero cuando estas imágenes se hayan desvanecido de nuestras pantallas, todavía habrá millones de personas que necesiten que la comunidad internacional actúe. Debemos satisfacer las necesidades humanitarias críticas en Afganistán y en los países de la región, y nuestra respuesta debe ser contundente y urgente. Una crisis humanitaria mucho mayor acaba de empezar”. Estas palabras de Filippo Grandi, Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados, plasman a la perfección la situación a la que se enfrenta la población en Afganistán en estos momentos.

Crisis humanitaria crónica en Afganistán

Lo descrito por Grandi es la dura realidad para una población que lleva más de 40 años viviendo una crisis humanitaria crónica debido a los conflictos y la violencia, así como al elevado número de muertos y desplazados por desastres que ha empujado a millones de afganos al exilio. Afganistán ha sufrido una de las situaciones prolongadas de refugiados más graves del mundo, con más de 2,6 millones de personas refugiadas. Irán y Pakistán acogen a casi el 90 % de todos los refugiados afganos registrados.

Afganistán ha sido catalogado como el país menos pacífico del mundo. Y es también una de las zonas del planeta más expuestas a desastres naturales. La sequía afecta, hoy en día, al 80 % de la población afgana y este año, junto a las inundaciones recurrentes, el conflicto y el desplazamiento han provocado que millones de personas se encuentren al borde de la hambruna.

Además, nueve millones de afganos han perdido sus medios de vida por culpa de la pandemia de covid-19, lo que ha aumentado el hambre y la pobreza. Todo ello repercute en la alimentación de la población. Según datos del Banco Mundial, el 45 % de las personas en Afganistán padece desnutrición y las previsiones de la llegada de una nueva ola de covid amenaza con seguir agravando la pobreza crónica existente. Las estimaciones apuntan que hasta 16,9 millones de personas afganas habrán carecido de alimentos suficientes en el primer trimestre de 2021, incluidas al menos 5,5 millones de personas que se enfrentan a una situación de emergencia por la falta de comida.

Un futuro incierto para millones de afganos

En lo que va de año, ACNUR ha ayudado a evaluar las necesidades de casi 400.000 desplazados internos en Afganistán. 230.000 personas han recibido alimentos, refugio, ayudas en efectivo y kits de higiene y de salud.

Finalizadas las evacuaciones y tras la salida de las tropas internacionales y los acontecimientos acaecidos durante estas últimas semanas del verano, los 39 millones de afganos que permanecen en el país van a necesitar la ayuda de la comunidad internacional durante un largo tiempo.

ACNUR continúa operando en casi tres cuartas partes de los distritos de Afganistán, liderando la respuesta humanitaria en el país en materia de protección y refugio. Sus equipos en el terreno están evaluando las necesidades de la población allí donde el acceso está siendo posible, entregando material de emergencia, tiendas de campaña y ayudas económicas de supervivencia a las familias más vulnerables. Mientras sea posible, ACNUR seguirá en el país atendiendo a los más vulnerables y promoviendo los derechos de todas las personas.

En la actualidad, hay 3,5 millones de desplazados internos por la violencia y la inseguridad. De ellos, el 80 % son mujeres y niñas y niños. Según datos de los equipos de ACNUR, la inmensa mayoría de la población que se ha visto forzada a abandonar sus hogares permanecen dentro del país. Las personas que huyen lo hacen prácticamente con lo puesto. No tienen acceso a agua, alimentos ni ropa y viven en refugios improvisados. Según la OCHA (Oficina de las Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios), casi la mitad de la población de Afganistán (unos 18,4 millones de personas) necesita ayuda humanitaria para sobrevivir.

Sin embargo, la respuesta a la emergencia sigue enfrentándose a una dramática falta de financiación. “La situación es dramática en Afganistán, pero nuestra prioridad es ayudar a las mujeres y hombres afganos mientras sea posible”, insiste Filippo Grandi. Por eso, ACNUR ha realizado un llamamiento adicional para cubrir la emergencia en Afganistán que asciende a 62,8 millones de dólares y que cubrirá el periodo de julio a diciembre de 2021. El plan de respuesta priorizará las necesidades de las más de 500.000 personas desplazadas y la preparación de la respuesta en los países vecinos ante la inminente llegada de refugiados.

Cuando Afganistán desaparezca del foco mediático, millones de personas en el país seguirán necesitando el apoyo y la solidaridad de la comunidad internacional. No podemos dejar que la crisis de Afganistán caiga en el olvido. La tragedia ya no será tan visible, pero seguirá siendo la realidad cotidiana de millones de personas afganas. La colaboración y solidaridad internacional es, en estos momentos, vital.

ACNUR

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