Entrevista

Koldo Unceta. Catedrático de Economía Aplicada y autor de la primera ‘Tipología de Actividades de Cooperación al Desarrollo’ en las universidades españolas

Las ONG aún no tienen la suficiente visión como para entender que la Universidad puede ser un gran aliado
Por Miren Rodríguez 7 de febrero de 2007
Img koldouncetad

Koldo Unceta es un gran conocedor del ámbito universitario español, no sólo en su papel docente como catedrático de Economía Aplicada en la Universidad del País Vasco, sino en las labores que los distintos miembros universitarios (alumnos, profesores y PAS) realizan en materia de cooperación. No en vano es uno de los fundadores del Instituto Hegoa, el Instituto de Estudios sobre Desarrollo y Cooperación Internacional de la Universidad del País Vasco. Unceta defiende que en los últimos años “los colectivos universitarios han ido incorporándose institucionalmente a la solidaridad desde su propia condición de universitarios, y no desde la condición de miembros de una sociedad”, lo que supone un gran paso. Este es, precisamente, el campo que investiga el experto y que le ha llevado a elaborar, junto con Eduardo Ramos, profesor de la Universidad de Córdoba, la primera tipología de las actividades de cooperación al desarrollo en las universidades españolas. Un ejemplo más de que la cooperación al desarrollo no es un ámbito cerrado para ONG y agencias gubernamentales. Defiende Koldo Unceta que la asociación estratégica entre universidades y ONG no está haciendo más que empezar, aunque lamenta que “las ONG aún no tienen la suficiente visión como para entender que la Universidad puede ser un gran aliado”, lamenta.

¿Qué hace la Universidad española por los más necesitados?

Me gustaría distinguir dos cosas: lo que hace la Universidad como institución de lo que hacen los universitarios que, como cualquier otro miembro de la sociedad, en su vida privada hace muchísimas cosas: participa o no con ONG, apoya o no campañas de solidaridad, etc. Lo importante no es eso sino ver qué hacen en la Universidad. Y en ese sentido lo que sí tiene interés en los últimos diez años es comprobar cómo la Universidad y los colectivos universitarios institucionalmente han ido incorporándose a la solidaridad desde esa condición de universitarios, no desde su condición de miembros de la sociedad. Y en ese sentido es donde nosotros hemos investigado; hemos estudiado lo que las universidades han venido haciendo en estos campos.

¿En qué aspectos institucionales se refleja esta participación de la sociedad universitaria?

Fundamentalmente en tres aspectos. En primer lugar, en un compromiso financiero: las universidades destinan cantidades cada vez más importantes de su presupuesto en hacer actividades relacionadas con la cooperación al desarrollo, bien a través de fondos institucionales, bien a través de lo que los profesores y PAS donan de sus salarios o bien a través de lo que los universitarios aportan en una casilla en el momento de hacer la matrícula. En segundo lugar, en un compromiso institucional organizativo: ya son decenas las universidades españolas que tienen oficinas de cooperación al desarrollo o servicios de cooperación al desarrollo, incluso en algún caso existe el ‘Vicerrectorado de Cooperación al Desarrollo’. Y en un tercer lugar se manifiesta en las reformas que han venido dándose en los últimos años en los estatutos de las universidades. Varias universidades, entre ellas la Universidad del País Vasco, ha incluido como fin propio la contribución a la extensión de la solidaridad, la equidad, la paz y los derechos humanos en el mundo. Esto es lo que da un marco al conjunto de actividades que luego se realizan.

¿Qué actividades son ésas?

Las dirigidas a fortalecer el sistema universitario de los países pobres, en primer lugar. Hay universidades en muchísimos lugares en desarrollo que están en auténtica situación de precariedad porque los gobiernos no tienen dinero y han caído en picado,

“Hay universidades en muchísimos lugares en desarrollo que están en auténtica situación de precariedad porque los gobiernos no tienen dinero y han caído en picado”
porque las políticas de ajuste han castigado especialmente el gasto educativo, sanitario, social, de manera que la precariedad con la que trabajan es muy grande. Por lo tanto, desde este punto de vista nosotros podemos contribuir en la medida de nuestras posibilidades a fortalecer las universidades de los países del Sur. ¿Cómo? creando infraestructuras mejores, aportando asesoría en la gestión, equipamiento informático, creando bibliotecas, laboratorios, pero también formando profesores a través de programas de doctorado, especialmente orientados a fortalecer el profesorado de la unidad y la docencia de los países y llevando proyectos de investigación conjuntos para fortalecer el tejido investigador en las universidades. Hay muchísimas maneras de contribuir al fortalecimiento de los sistemas universitarios de los países, cuestión que es fundamental para el desarrollo. Pero además de esta, las actividades abarcan un conjunto de actividades más amplio.

Como bien se refleja en el estudio que ha realizado sobre las ‘Tipologías de las Actividades de Cooperación al Desarrollo’

Sí, Nosotros hemos hecho un estudio sobre una muestra de 5.000 acciones relacionadas con la cooperación llevadas a cabo en las universidades españolas entre los años 2000 y 2005. Ahí hemos trabajado con muchísimos tipos de actividades, como la docencia, hemos podido delimitar la existencia de profesores, organizaciones estudiantiles por ofrecer asignaturas optativas, de libre elección, sobre cooperación al desarrollo?, de manera que el alumno completa su formación humanística pero también su currículum universitario. Por ejemplo, hemos descubierto que en muchas escuelas técnicas de ingeniería y arquitectura, donde los proyectos fin de carrera son obligatorios, éstos versan cada vez más sobre cooperación. Es decir, uno de estos alumnos en lugar de hacer el proyecto sobre una máquina fresadora lo hace sobre cómo construir un horno solar para que las comunidades indígenas puedan cocinar con energía eléctrica?..y hay muchísimos proyectos así, relacionados con vivienda?.con una triangulación en la que también entra la ingeniería sin fronteras, etc.

Además de estos proyectos muchos estudiantes hacen su prácticas obligatorias en proyectos de cooperación

Sí, la Universidad del País Vasco, por ejemplo, manda del orden de 40 estudiantes de odontología al año a Honduras y otros países latinoamericanos a programas de salud bucodental en comunidades campesinas, y enviamos también a estudiantes de magisterio y pedagogía a programas de alfabetización de adultos y de educación bilingüe a comunidades indígenas de Ecuador. Se trata de reorientar las prácticas hacia programas de cooperación porque en su currículum, además, computan igual. Y está empezando a darse la triple colaboración entre la universidad y otras instituciones en la puesta en marcha de proyectos en desarrollo, por ejemplo una ONG que lleva a cabo un proyecto de construcción de viviendas en una comunidad de refugiados? o un proyecto de abastecimiento de aguas para un lugar determinado?. . Muchas veces departamentos y profesores de la Universidad colaboran con esa ONG y a veces la Universidad también pone algo de dinero, pero lo que principalmente aporta es conocimiento técnico. Pensamos que es absurdo que las ONG tengan que estar contratando en el mercado a técnicos para llevar a cabo proyectos de abastecimiento de agua, ingenieros, médicos, abogados, economistas, cuando en la universidad española hay 80.000 especialistas en todas las áreas de conocimiento. La asociación estratégica entre universidades y ONG no está haciendo más que empezar,

“La asociación estratégica entre universidades y ONG no está haciendo más que empezar”
estamos dando pequeños pasos. Las ONG aún no tienen la suficiente visión como para entender que la universidad puede ser un gran aliado, y muchos universitarios tampoco son conscientes de que sus conocimientos pueden aplicarse a la cooperación al desarrollo y ser mucho mejor aprovechados.

Volviendo al estudio que llevó a cabo, ¿cuáles fueron las conclusiones?

Pues se puso de manifiesto en este estudio que todas estas actividades podrían ser más visibles. Y siguiendo esta línea estamos trabajando en una iniciativa que, según parece, podría fructificar en 2007: la creación de un Observatorio de la Cooperación Universitaria al Desarrollo, en la que todas estas acciones que he comentado antes podrían aparecer reflejadas y donde la gente podría hacer sus consultas, entrar en una página web y ver qué hace la Universidad de Huelva, por ejemplo, qué hace la Universidad de Girona relacionado con mi carrera ? Se trata de construir una herramienta informática potente que permita actualizar al día lo que hacen las universidades, y que eso pudiera ser aprovechado por toda la sociedad, pero ya veremos si somos capaces de ponerlo en práctica o no.

En la consecución de este proyecto, de esta herramienta, hasta qué punto es importante la colaboración y relación entre las instituciones y la universidad?

Es fundamental para ponerlo en marcha porque va a requerir mucho dinero y además se necesita tener a gente permanentemente y mucho apoyo.

En este sentido, ¿otras universidades europeas y americanas nos llevan ventaja?

No, otras universidades nos llevan adelantado mucho terreno pero no como universidades y me explico: en las anglosajonas y francófonas hay muchísima más tradición de investigación sobre desarrollo que las nuestras. También tiene que ver con que han sido países con una tradición más colonial; Inglaterra hasta hace 40 años tenía colonias por todo el mundo y muchos profesores que compatibilizaban su trabajo con clases en Oxford, otras clases al año en Nueva Deli, en Nairobi… Por eso sus universitarios están más vinculados con los países en desarrollo. En el resto de los ámbitos, en el de solidaridad en un sentido más amplio, la situación de las universidades españolas son un ejemplo.

Queda claro entonces que la cooperación al desarrollo no es un ámbito cerrado para ONG y agencias gubernamentales

Claro, eso era antes porque ya llevamos casi 15-20 años en los que numerosos colectivos sociales se han incorporado a la solidaridad, los sindicatos hacen cooperación, los colegios profesionales tienen proyectos de cooperación, y también los ayuntamientos los desarrollan. Yo creo que la época esta en que las sociedades del Norte lo único que hacían era poner un dinero en una hucha para que unos especialistas, que eran las ONG, llevaran a cabo los proyectos ya se ha terminado. Las ONG son importantes pero es la propia sociedad como tal la que se está comprometiendo participando directa y activamente desde su lugar, ya sea una administración local, etc.

¿El personal universitario en nuestro país, PAS, profesores y alumnos, es solidario?

Yo creo que son solidarios en el plano personal, como miembros de la sociedad, pero de lo que se trata es de dar un paso más allá, de que se comprometan no como miembros de la sociedad sino como miembros de la comunidad universitaria, de que como universitarios tienen una obligación moral. En eso aún tenemos mucho camino por recorrer.

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