Retos extraordinarios para la infancia en todo el mundo
En todas las regiones, los niños y niñas atrapados en situaciones de emergencia se enfrentan a crisis superpuestas que aumentan en escala y complejidad. La escalada de los conflictos está provocando desplazamientos masivos y exponiéndoles a graves vulneraciones de sus derechos.
El año pasado se registró el mayor número de violaciones graves contra los derechos de la infancia jamás registrado. Miles de niños y niñas están siendo asesinados y mutilados, los ataques contra escuelas y hospitales continúan sin cesar, mientras los casos verificados de violación y otras formas de violencia sexual hacia la infancia van en aumento.
Asimismo, se está denegando el acceso humanitario y el personal que trata de prestar ayuda y protección está siendo objeto de ataque. No solo se está negando el acceso a niveles sin precedentes, sino que en 2024 murieron más trabajadores humanitarios que en cualquier otro año anterior.

Este incremento de los conflictos, la denegación del acceso humanitario y los ataques contra la infancia y los trabajadores humanitarios se han combinado peligrosamente con importantes recortes en la financiación de la respuesta humanitaria en todo el mundo. Los programas de emergencia de UNICEF están en peligro, lo que pone en riesgo la seguridad y la supervivencia de los niños y niñas más vulnerables en el momento en que más apoyo necesitan.
Niños y niñas en crisis
En la Franja de Gaza, la infancia ha soportado ciclos de violencia y pérdidas que ningún niño o niña debería experimentar jamás, con los servicios esenciales diezmados y las familias luchando a diario para conseguir comida, agua y protección.
En Sudán, la infancia está viviendo una de las crisis de más rápido crecimiento y menos visibles del mundo, con desplazamientos generalizados y falta de alimentos que empujan a las comunidades a la hambruna.
También en Ucrania, la guerra en curso sigue perturbando todas las facetas de la vida de niños, niñas y adolescentes: desde la educación y la salud mental hasta el acceso al agua potable y la calefacción.
En Haití, la espiral de inseguridad y el colapso de los sistemas básicos han llevado a las familias al límite, dejando a los niños y niñas en una situación de grave riesgo. Y en Bangladesh, la prolongada crisis humanitaria entre los refugiados rohingya continúa sin soluciones a la vista.
Asimismo, en el Sahel, el aumento de la violencia armada está teniendo un impacto devastador en la supervivencia, la educación, la protección y el desarrollo de los niños y niñas.
Menos financiación cuando más se necesita
La financiación humanitaria a nivel mundial se ha reducido drásticamente en 2025. Los recortes anunciados y previstos por los gobiernos donantes ya están limitando la capacidad de UNICEF y otras agencias para llegar a millones de niños y niñas que se encuentran en situación de extrema necesidad.
Los graves déficits de 2024 y 2025 están obligando a UNICEF a tomar decisiones imposibles. Solo en los programas de nutrición de UNICEF, un déficit de financiación del 72 % en 2025 obligó a realizar recortes en 20 países prioritarios, lo que redujo los objetivos previstos.

En materia de educación, un déficit de 745 millones de dólares ha dejado a millones de niños y niñas más en riesgo de perder el acceso a la educación, la protección y la estabilidad.
En cuanto a la protección infantil, el aumento de las violaciones coincide con la reducción de los recursos. Esto pone en peligro los programas destinados a los supervivientes de violencia sexual, los niños y niñas reclutados o utilizados por grupos armados y aquellos que necesitan apoyo urgente en materia de salud mental y psicosocial.
“El grave déficit de financiación está sometiendo a una enorme presión los programas de UNICEF destinados a salvar vidas”, afirma Catherine Russell, directora ejecutiva de UNICEF. “En todas nuestras operaciones, los equipos de primera línea se ven obligados a tomar decisiones imposibles: concentrar los limitados suministros y servicios en la infancia de algunos lugares en detrimento de otros, reducir la frecuencia de los servicios que reciben los niños y niñas o recortar las intervenciones de las que dependen para sobrevivir”, explica.
Un llamamiento urgente
La crisis mundial de financiación no significa que haya menos necesidad, significa que la brecha entre lo que las niñas y los niños sufren y los recursos disponibles es cada vez mayor.
Por eso, UNICEF hace un llamamiento urgente apoyándose en los datos del reciente Informe sobre Acción Humanitaria, para que tanto los gobiernos como los donantes públicos y privados aumenten su inversión en la infancia, apuesten por financiación flexible y plurianual, apoyen a los actores locales y eliminen las barreras que impiden el acceso humanitario.


