Uno de cada cuatro menores vive expuesto a la violencia contra su madre en el hogar

Millones de mujeres, niños y niñas viven en hogares donde la violencia forma parte de la vida cotidiana, lo que afecta directamente a su bienestar y a su salud física y mental
Por UNICEF Comité País Vasco 30 de enero de 2026
menores expuestos a la violencia en el hogar
La violencia contra la infancia puede adoptar muchas formas y producirse en cualquier entorno en el que los niños y niñas pasen tiempo. Pero cuando se produce en el hogar, un lugar que debería ofrecer seguridad, comodidad y protección, resulta especialmente perjudicial: puede erosionar la confianza entre la infancia y sus cuidadores y dejar profundas cicatrices emocionales y traumas que a menudo se prolongan hasta la edad adulta.

Incluso cuando los niños y niñas no sufren directamente la violencia en el hogar, pero están expuestos a ella entre sus cuidadores, el impacto puede ser igualmente dañino. Además, quienes son testigos de violencia de pareja en el hogar tienen mayor riesgo de exponerse a la violencia en la edad adulta, tanto como víctimas como desarrollando conductas agresivas.

Según los últimos datos de UNICEF, unos 610 millones de niños y niñas en el mundo —uno de cada cuatro—  viven en hogares donde están expuestos a violencia de pareja y ponen de manifiesto desigualdades profundas y patrones globales de abuso contra las mujeres. 

La violencia contra la mujer impacta directamente en la infancia

La violencia contra las mujeres y las niñas es una violación de los derechos humanos y un problema de salud pública que trasciende barreras económicas, sociales y nacionales. Influye directamente en la salud mental y física de las mujeres, pero también en la de sus hijos e hijas, con consecuencias a largo plazo también en las familias y las comunidades a las que pertenecen.

Según la última actualización de las estimaciones mundiales sobre violencia contra las mujeres realizada por la Organización Mundial de la Salud (OMS), más de una de cada 10 adolescentes y mujeres (de 15 años o más) ha sufrido violencia física o sexual por parte de su pareja en los últimos 12 meses. Además, el estudio apunta a que las adolescentes corren mayor riesgo de sufrir violencia física y/o sexual, ya que el 16 % de ellas son víctimas de este tipo de violencia antes de cumplir los 20 años.

Los estudios muestran que la violencia no solo daña la salud y el bienestar de las mujeres, sino que afecta de forma significativa a la sensación de seguridad, la salud y el aprendizaje de sus hijos e hijas. Según el análisis —que también incluye datos sobre disciplina violenta—, los niños y niñas que crecen en hogares donde las mujeres sufren violencia tienen muchas más probabilidades de ser sometidos a agresiones físicas o psicológicas. 

adolescente violencia familiar
Imagen: Giacomo Pirozzi / Unicef México

La exposición a la violencia por regiones

Por primera vez, los datos regionales permiten identificar dónde corren mayor riesgo las mujeres y la infancia, y refleja los patrones geográficos de la violencia de pareja que sufren las adolescentes y las mujeres.

  • Oceanía (excluyendo las regiones de Australia y Nueva Zelanda) presenta la prevalencia de la violencia más alta: algo más de la mitad de los niños y niñas —tres millones— vive con una madre que ha sufrido recientemente violencia de pareja.
  • África subsahariana registra la segunda prevalencia más alta, con un 32 %, lo que afecta a 187 millones de niñas y niños.
  • En Asia central y meridional, donde el 29 % de los niños y niñas están expuestos a esta violencia, se concentra la mayor parte de la carga mundial, con un total de 201 millones de afectados; mientras que en Asia Oriental es del 21 %, influyendo en 105 millones.
  • En África del Norte y Asia Occidental la prevalencia es el 26 %, afectando al 52 millones de niños y niñas, y en América Latina y el Caribe el 19 % la sufre, es decir, 35 millones.
  • Por su parte, en Europa y América del Norte los porcentajes bajan un poco, llegando al 13 %, pero con altas cifras de niños y niñas expuestos: 28 millones.
  • En España, uno de cada cuatro adolescentes de 14 a 17 años afirma haber sufrido algún tipo de violencia en el último año, ya sea por haber sufrido maltrato físico o psicológico o por ser testigo de violencia entre progenitores. 

Violencia en el hogar y disciplina violenta

Cada vez más investigaciones apuntan a una concurrencia entre la violencia en la pareja y la violencia contra la infancia, particularmente en lo que se refiere a castigos físicos, y muchas veces ocurren al mismo tiempo en el mismo hogar.

La disciplina es una parte integral de la crianza en todos los países y culturas, pero muchos cuidadores recurren a métodos violentos para disciplinar a niños y niñas. Rara vez lo hacen con la intención deliberada de causar daño. Más bien, las formas violentas de disciplina a menudo pueden derivarse de la ira y la frustración, la falta de comprensión del daño que pueden causar o el conocimiento limitado de métodos disciplinarios no violentos eficaces. 

Además, las normas y expectativas sociales y culturales predominantes y las creencias en torno a la crianza de los hijos hacen muchas veces difícil percibir dichas prácticas como violencia. Por lo tanto, no es sorprendente que la disciplina violenta sea la forma más común y extendida de violencia contra la infancia.

Sigue a Consumer en Instagram, X, Threads, Facebook, Linkedin, Whatsapp, Telegram o Youtube