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¿Portátil o sobremesa?

El avance en la tecnología en movilidad plantea dudas sobre la conveniencia de comprar un nuevo ordenador de sobremesa o inclinarse por un portátil

  • Autor: Por
  • Fecha de publicación: martes 8 junio de 2010

Son pesados y, por lo tanto, no se
pueden llevar de una habitación a otra con facilidad. Ocupan un espacio fijo
en la casa y su precio, monitor incluido, a menudo no es bajo. Por otro lado, el mercado de los portátiles crece: los hay de todos los precios y para todos los gustos. ¿Merece la
pena apostar todavía por los ordenadores de sobremesa? Las opiniones
difieren, pero en general, tienen más ventajas de las que se pueden enumerar en un primer momento, si bien conviene ponderar
su compra porque no son baratos y duran bastantes años. Lo
idóneo, como siempre, es tener la “parejita”, fijo y portátil,
aunque esta opción no está al alcance de todos los presupuestos.

¿Sobremesa
o portátil?
“. Así se titulaba un reportaje fechado el 15 de
septiembre de 1996. Entonces la cuestión que se planteaba
era si merecía la pena optar por la compra de un portátil, un
aparato incipiente y atractivo, en lugar del ordenador de sobremesa.
La conclusión apuntaba que dependía de las necesidades del usuario, pero indicaba que un portátil salía mucho más caro. Catorce años después, las
tornas han cambiado y la cuestión se invierte, entre otras cosas,
porque se pueden encontrar portátiles decentes por 400 euros. No
obstante, merece la pena considerar la opción de sobremesa por varios
factores:

  • La comodidad y
    la ergonomía
    : la posición del cuerpo cuando se escribe en un
    sobremesa, donde el teclado y el monitor están separados de la torre -el
    ordenador en sí- por la distancia correcta, es la más sana. En un
    portátil, se fuerza el cuerpo al concentrar la acción en una zona
    concreta. Además, el teclado es más grande en un sobremesa, lo que evita
    lesiones de muñeca, y el monitor más amplio, por lo que cansa menos la
    vista. En ergonomía, el sobremesa es más efectivo.

  • Las averías: si un portátil se avería, aunque sea una avería nimia, hay que esperar hasta que esté arreglado para
    poder volver a usarlo. Si ocurre lo mismo con el ordenador de sobremesa, se puede discriminar qué parte se ha averiado -monitor, teclado, ratón, CPU, disco duro, lector de DVD, etc.- y llevarla a reparar o sustituirla, sin que el usuario esté varios días sin su herramienta de trabajo, si es el caso. Por contra, si no se detecta la parte concreta que se ha estropeado, se deberá cargar más peso hasta la tienda de reparaciones o, incluso, pedir al operario que se desplace, lo que saldrá más caro.

    Hay que indicar que en este punto difieren los nuevos ordenadores de sobremesa compactos, que ganan en diseño y capacidad de transportarse, si bien al efectuar reparaciones deben llevarse al servicio técnico como si fueran portátiles.

  • La experiencia
    de usuario en el ocio
    : algunos portátiles están preparados para soportar videojuegos, con suficiente potencia para cualquier imagen gráfica
    compleja, pero su precio es bastante alto y su consumo energético,
    desmesurado. Un sobremesa satisfará mucho más las aspiraciones y la
    experiencia de usuario del jugador, gracias a una mejor pantalla, mayor control del teclado, más espacio para los mandos, etc.

  • La durabilidad: el portátil se transporta, en general, de un lado a otro, puesto que éste es su
    principal valor diferencial. No obstante, ello también implica posibles accidentes y caídas o que sus
    componentes móviles sufran fuerzas centrífugas y torsiones debido a los
    movimientos bruscos. Discos duros y placas base son sus partes más
    frágiles. Las estadísticas confirman una mayor durabilidad de los ordenadores de sobremesa.

  • La plasticidad: derivada del apartado anterior, surge la duda acerca de que un sobremesa dure mucho en un mundo tan cambiante como el de la tecnología. ¿Se quedará pronto
    anticuado? Sí y no, porque las torres son mucho más
    plásticas y sus elementos son más fáciles de sustituir al
    desencajar los componentes de las ranuras traseras y cambiarlos por otros actuales. Del mismo modo, se puede aumentar la memoria del
    ordenador si se añade un disco duro adicional o introducir una tarjeta gráfica mejor o un ventilador más potente que mejore la ventilación y reduzca el ruido, etc. Por supuesto, se puede cambiar el monitor o el teclado cuando el usuario lo desee. En el portátil, esto es imposible.

  • La eficiencia
    energética
    : al ser aparatos grandes, los sobremesa tienen más
    espacio interno para que las piezas estén separadas y la ventilación
    sea mejor, lo cual favorece la vida útil de la placa base, que calienta los ordenadores sobremanera. Cabe un ventilador potente
    y silencioso que mantenga el aparato en unos mínimos de temperatura y,
    por tanto, en un funcionamiento óptimo. De esto se deriva que la máquina trabaje menos para conseguir un determinado proceso y consuma también menos. Hay que reconocer, sin embargo, que los portátiles han
    conseguido desarrollar sistemas de refrigeración muy eficientes, pero
    son todavía más ruidosos y consumen más. Además, su
    sobrecalentamiento afecta a la duración de la batería, lo que les resta
    autonomía.

  • La relación
    prestaciones/precio
    : hay portátiles de todos los precios y
    calidades, pero un buen portátil todavía es caro y las prestaciones que se conseguirían por el mismo dinero en un
    sobremesa no son las mismas. Por 3.000 euros se puede adquirir un
    portátil potente fabricado por Toshiba, Sony o Apple, pero también
    una máquina de sobremesa de la marca Dell o Allienware -especializada
    en videojuegos-, que les doble en prestaciones y potencia, con diseños
    personalizados.

Ahora bien, hay una serie de
desventajas en los sobremesa que no se deben olvidar y que juegan en
favor del portátil:

  • La movilidad: el portátil se puede llevar a cualquier sitio, mientras que el sobremesa rara vez se mueve. Esto es un gran inconveniente hoy en día, cuando la portabilidad es una de las principales bazas de la tecnología.

  • El espacio
    necesario
    : el sobremesa necesita un lugar determinado, ocupa
    y define un espacio en la casa. Esto es un inconveniente cada día mayor en las actuales viviendas, que tienden a reducir metros cuadrados.

  • Los conocimientos: el recambio de piezas en un sobremesa requiere, en ocasiones, conocimientos avanzados que no están al alcance de todos los
    usuarios. El recambio o actualización de algunas piezas
    puede suponer estudiar posibles incompatibilidades en la arquitectura
    de procesado o en las tarjetas gráficas, etc.

  • El precio base: algunos portátiles son muy económicos y de primera mano, pero es difícil encontrar sobremesas en las mismas condiciones. Se parte de un precio base más alto.

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