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Ismael Nafría, periodista, consultor de medios de comunicación digitales y autor de «Internet es útil»

Los periódicos que quieran sobrevivir a Internet deberán redefinirse y ofrecer un producto de mucha calidad

  • Autor: Por
  • Fecha de publicación: jueves 30 octubre de 2008

Internet se acelera cada día más. A los más avanzados les cuesta seguir el gran ritmo de innovación tecnológica de la Red y los neófitos se pierden con facilidad, cuando no tiran la toalla y se limitan a navegar por los cuatro sitios que conocen. Ante esta perspectiva, la recuperación del hábito de escribir libros de recomendación de páginas web no parece una mala idea. Ya se hizo en los albores de la Web, pero su utilidad se vio reducida gracias al boom de la Internet social, donde todo se propaga y se comenta con gran rapidez. Ahora, los nuevos usuarios que se incorporan a la sociedad digital siguen reclamando algo parecido a un manual de instrucciones para empezar a navegar con un mínimo de recorrido. Esto es, en palabras de Ismael Nafría, su autor, lo que viene a aportar el libro «Internet es útil». Ismael Nafría tiene una trayectoria prominente en los medios digitales españoles como redactor jefe de LaVanguardia.es, subdirector de contenidos de Prisacom y delegado en Miami de la revista Baquía. Actualmente es director de contenidos digitales de La Vanguardia, que acaba de poner su Hemeroteca en la Red.

Los libros y publicaciones de direcciones útiles de Internet fueron un producto de la primera época que pronto se quedó obsoleto. ¿Por qué volver a publicar uno?

«No todo el mundo tiene tiempo para estar muchas horas navegando por la Red y descubrir los mejores recursos»Por varias razones. Creo que sigue existiendo un porcentaje muy importante de usuarios que agradecerá un producto como éste, en el que pueden localizar de un modo muy fácil, en un soporte que conocen perfectamente, información que les puede resultar muy útil. Mi experiencia personal (entre familiares, amigos, conocidos y, ahora, lectores del libro) me dice que esto es así. No todo el mundo tiene tiempo para invertir muchas horas navegando por la Red y descubrir los mejores recursos. Con el libro pretendo ahorrar horas de búsqueda a los lectores.

¿No se supone que hace diez años que dejamos de ser ignorantes en temas digitales?

En España, la mitad de la población sigue sin estar conectada a Internet. Y de los ciudadanos conectados, un porcentaje importante lleva pocos años como usuario de Internet. Por tanto, creo que se puede afirmar que hace diez años sólo un muy pequeño tanto por ciento de la población dejó de ser «ignorante en temas digitales».

¿»Internet es útil» es una especie de manual de instrucciones básico?

En parte sí, aunque creo que no se queda sólo en eso. Un usuario que esté iniciándose en Internet encontrará en el libro y en su web complementaria, Internetesutil.com, un buen puñado de herramientas básicas que le servirán para moverse con más solvencia y poder sacar mucho más partido a Internet. En este sentido sí puede considerarse un manual básico.

¿De verdad es cómodo copiar de un libro una dirección URL y escribirla en un navegador? ¿No sería mejor dar el nombre de la página y que los usuarios la busquen en Google?

Seguro que es útil dar la dirección URL. Facilita las cosas. Quien quiera siempre puede hacer la búsqueda en Google, pero escribiéndola directamente se ahorrará un pequeño paso. En cualquier caso, el valor del libro, lo que aporta a los lectores, no es sólo la selección de las páginas sino la explicación básica de lo que ofrecen.

¿Qué criterios ha seguido para establecer las webs que recomienda? ¿Se organizan de algún modo?

«Lo que aporta mi libro a los lectores no es sólo la selección de las páginas, sino la explicación básica de lo que ofrecen»He querido organizar las webs por áreas temáticas (fotografía, vídeo, aplicaciones ofimáticas, publicaciones en Internet, buscadores, referencias y consultas, viajes, noticias…), teniendo muy en cuenta cuáles son las actividades que los usuarios realizamos de un modo más frecuente en Internet. Tanto el libro como la web pretenden dar respuesta a tres interrogantes: qué, dónde y cómo. Qué podemos hacer en Internet, dónde (cuáles son las mejores webs) y cómo (trucos y consejos).

Cuando Google presentó su navegador Chrome, sus creadores dejaron claro que el número de servicios y aplicaciones web va a crecer mucho en los próximos diez años. ¿Será entonces más necesario que nunca un libro? ¿Se imagina cuántas páginas tendrá ese manual?

Es posible que dentro de diez años un libro, que posiblemente leeremos de manera mayoritaria en formato digital, siga siendo una muy buena manera de orientarnos en un mundo que cada día ofrece más posibilidades.

«Internet es útil» está prologado por Vinton Cerf, uno de los padres de Internet y «embajador evangélico» de Google. Cerf escribió un interesante artículo en el décimo cumpleaños del buscador donde anunciaba la ubicuidad de la Red y decía que pronto lo marginal, lo raro, será estar «desconectado». ¿Tanto nos condicionará Internet en el futuro?

«Si a una persona poco habituada a usar Internet la dejas sola, es muy difícil que consiga sacar partido a las grandes posibilidades que nos ofrece la Red»Creo que sí. Lo que estamos viviendo es una revolución que apenas acaba de iniciarse. Es una revolución porque está cambiando nuestro modo de vivir, de trabajar, de aprender, de relacionarnos con los demás, de viajar, de informarnos… Casi todas las actividades de nuestra vida diaria se están viendo afectadas por la irrupción de Internet.

Asumiendo que Vinton Cerf tiene razón y que la sociedad digital se dispara, lo cierto es que los mayores no se enganchan a ella, o no lo suficientemente rápido. ¿Estamos haciendo marginados digitales a nuestros padres y abuelos?

En parte sí. Y éste es, claramente, uno de los principales motivos que me ha impulsado a escribir este libro. Si a una persona poco habituada a usar Internet la dejas sola, es muy difícil que consiga sacar partido a las grandes posibilidades que nos ofrece la Red. No me parece justo. En cambio, con este libro, estoy convencido de que podrá recorrer un buen trecho del camino de un modo sencillo y rápido. Después le seguirá quedando un largo trayecto, pero al menos habrá podido avanzar. Ésa es la ilusión que tengo.

¿Se imagina el salto abismal de puntos de vista entre su hija Clara, a quien dedica el libro por ser la primera «nativa digital» de la familia, y alguno de sus abuelos? ¿Habrá conflictos generacionales agudos?

Los habría en cualquier caso porque siempre los ha habido. Pero, aunque parezca curioso, muchos abuelos están más en contacto con sus nietos gracias a Internet. Esa necesidad de comunicación es, en muchos casos, la razón más poderosa que impulsa a algunos mayores a conectarse a la Red.

¿Cree que en el futuro habrá personas con problemas de integración digital en nuestro entorno inmediato?

Sí, por desgracia creo que estamos ahora mismo bastante lejos de lograr esa integración digital, por razones diversas: educativas, económicas, culturales…

¿Cómo se puede evitar un fenómeno tan indeseable?

Creo que la principal arma que tenemos es la educativa. Debemos formar a la gente del modo más amigable y efectivo posible en este nuevo entorno digital. Cualquier esfuerzo que se haga en esta línea me parece muy loable.

Usted es un periodista de largo recorrido al que le ha tocado vivir la transición entre lo analógico y lo digital. ¿Es cierto que se van a acabar los periódicos de papel y pronto leeremos mayoritariamente noticias en la Red?

«Desaparecerán algunos periódicos en los próximos años porque no existirá un modelo de negocio sostenible para todos»Esta es una pregunta de difícil respuesta, pero voy a intentar resumir mi visión sobre este tema. Estoy convencido de que, en muy poco tiempo, pocos años, el modo más habitual que tendremos de informarnos será a través de Internet, mediante dispositivos de todo tipo, tanto fijos como móviles. Algunos de estos dispositivos ya los conocemos, otros están por llegar. Nuestras necesidades informativas, tanto las generales como las más específicas, estarán cubiertas a la perfección por el medio digital.

Esto no quiere decir, sin embargo, que tenga que desaparecer el medio impreso, aunque sí se verá obligado a remodelarse en profundad de su modelo. Creo que van a desaparecer algunos periódicos en los próximos años porque no existirá un modelo de negocio sostenible para todos, y también pienso que los periódicos que quieran sobrevivir tendrán que redefinirse y ofrecer un producto de mucha calidad y muy complementario a la información que tendremos fácilmente accesible gracias a Internet.

«No olvidemos que las generaciones que llegan no están habituadas a comprar y leer periódicos»Los periódicos del futuro deberán sacar el máximo partido a un formato físico que me sigue pareciendo maravilloso. Por tanto, deberán intentar dar respuesta a esta pregunta: ¿qué valor adicional puedo aportar a los lectores mediante esta suma de páginas muy bien ordenadas y diseñadas? Quien no sea capaz de aportar algo sustancial, de mucho valor, lo va a tener muy mal. Se va a convertir en un producto prescindible, y eso se traduce, al final, en la desaparición. No olvidemos, además, que las generaciones que llegan no están habituadas a comprar y leer periódicos. Se informan de otros modos.

La información no tiene horario. Con la reciente crisis financiera internacional hemos vivido episodios que creo que son muy reveladores y exponen con claridad algunos de los problemas de la prensa. Algunos días, la portada del periódico de la mañana no tenía ningún sentido: el titular principal estaba totalmente superado por la realidad, por lo que había sucedido durante la noche o las primeras horas de la mañana.

¿Cree que la actual crisis económica se reflejará también en el desarrollo de Internet?

«La publicidad on line es la que presenta cifras más positivas en el sector publicitario»La crisis está afectando también a Internet, aunque no tanto como a otros sectores. Es evidente que se va a ralentizar el crecimiento, pero los principales indicadores de Internet siguen siendo positivos. La publicidad on line, por ejemplo, es la que presenta cifras más positivas en el sector publicitario. Los usuarios siguen en aumento y cada vez dedican más tiempo a Internet.

¿Podría suceder lo contrario, es decir que la tecnología tirase de la economía y se postulase como el motor económico del futuro?

La tecnología va a ser uno de los motores económicos del futuro, eso es evidente. Ya lo es ahora, ya lo ha sido durante los últimos años. La tecnología, por ejemplo, está muy ligada a la productividad.

La Vanguardia acaba de poner su centenaria hemeroteca en la Red a libre disposición de todo el mundo. ¿Qué trascendencia le concede a este hecho? ¿Cree que es el camino a seguir por todas las publicaciones?

En mi opinión, es un movimiento de una gran trascendencia, y estoy convencido de que así se verá con el tiempo. La respuesta inicial que estamos teniendo por parte de los usuarios es sencillamente espectacular, tanto por el uso que se está haciendo de la hemeroteca como por los centenares de comentarios de agradecimiento que estamos recibiendo. No sé si otras publicaciones querrán seguir este modelo; a nosotros sí nos ha parecido que era la mejor alternativa. Sin duda, atrevida, pero creo que muy acertada. Cuando se habla de ofrecer contenidos diferenciales y de calidad, me parece que este es un ejemplo perfecto.


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