Los navegadores (browsers en inglés) son los programas utilizados para moverse por Internet, con los que podemos ver los documentos (normalmente páginas en HTML) de los sitios web. Desde hace más de un lustro, el navegador de Microsoft Internet Explorer (IE) domina de forma apabullante el mercado gracias, sobre todo, a que está integrado en el sistema operativo Windows. Sin embargo, existen muchos otros navegadores menos conocidos pero no por ello menos válidos. Especialmente Firefox, el navegador de software libre de la Fundación Mozilla, está ganando rápidamente el favor de los usuarios desde el lanzamiento de la versión 1.0, en noviembre del año pasado.
Características
Todos los navegadores comparten funciones y prestaciones fundamentales. Contienen un cajetín para escribir la dirección (URL) de la página web y una serie de botones básicos para ir hacia adelante, hacia atrás, recargar la página, etc. También todos incluyen gestión de ‘Favoritos’ y del ‘Historial’ (páginas web visitadas). Pero además existen un montón de aplicaciones más que no todos integran o resuelven de la misma manera.
Sin duda lo fundamental es que el navegador sea capaz de cargar cualquier tipo de página web sin problemas. Aunque los navegadores importantes están adaptados a los estándares más comunes, algunas páginas complejas (o diseñadas sólo para IE) presentan problemas al cargarse en un navegador distinto a Internet Explorer. Sin embargo, aunque en ocasiones no vengan integrados, los navegadores están preparados para añadir los plug-ins (accesorios) necesarios para visualizar casi cualquier tipo de página (en Flash, PDF, Java, etc.).
Algunas de las prestaciones más interesantes que incluyen los navegadores:
Todos los navegadores están preparados para visualizar páginas web seguras, aquellas que protegen los datos enviados a través de Internet (utilizadas en compras y transacciones electrónicas). Internet Explorer tiene fama de ser un navegador inseguro, aunque quizá su problema es que al ser el más popular es el que más ‘ataques’ sufre. En cualquier caso, es conveniente estar al tanto de las actualizaciones y ‘parches’ de cualquier navegador.
Otra cuestión a valorar, especialmente si no se dispone de un equipo potente, es el tamaño del programa y los recursos que consume. Hay navegadores puros (como Firefox) y otros ‘todo en uno’ (como Mozilla) que además integran la gestión del correo electrónico y grupos de noticias, IRC (chats), editor de páginas web, etc. Asimismo, hay navegadores más rápidos que otros, un factor importante si no se cuenta con una conexión a alta velocidad. En el test realizado por HowToCreate, Opera ocupa los tres puestos del podio con tres de sus versiones.
Las alternativas
Desde la entrada en tromba de Firefox, el mundo de los navegadores se ha animado mucho. Tanto, que hasta Microsoft ha anunciado por fin una nueva versión de Internet Explorer después de varios años (IE 6.0 es de octubre de 2001). El navegador de Microsoft sigue siendo utilizado por nueve de cada diez internautas, a pesar de que la mayoría de los especialistas consideran a Firefox un navegador mejor y más seguro.
Tenemos pues que después de Internet Explorer, Firefox es el navegador más popular, seguido de Opera, Netscape, Mozilla y Safari. Dependiendo del sistema operativo, el usuario puede elegir entre varios navegadores: Lo más importantes son:
Existen otros navegadores realmente alternativos, como el navegador de texto Lynx o el pionero en los gráficos Mosaic.