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El palacio del Dalai Lama, en peligro por la gran afluencia de turistas

En los días más concurridos pueden visitarlo hasta 1.500 personas

  • Autor: Por
  • Fecha de publicación: sábado 16 agosto de 2003
El Palacio Potala de Lhasa, uno de los lugares más famosos del Tíbet, está al borde del colapso. Su estructura peligra debido al elevado número de turistas que recibe, hasta 1.500 en los días más concurridos, por lo que van a reducirse las visitas al edificio.

"El palacio está hecho de madera, tierra y rocas, y para ensamblarlo todo se utilizaron pequeños clavos, por lo que su estructura es muy débil", señalan los impulsores de la medida, que recortará la afluencia de turistas, anunciada esta semana por la prensa oficial.

"En los días de mayor concurrencia y calculando una media de peso por persona de 60 kilos, el Potala tiene que aguantar 90 toneladas de seres humanos de promedio, y 300 en los peores días", se queja el tibetano Qamba Gaisang, responsable de la administración y mantenimiento del emblemático palacio.

El Potala, con más de 1.300 años de historia, pasó a ser la residencia de los "dalai lamas", gobernantes políticos y religiosos del Tíbet, en el siglo XVII. Está considerado como la culminación de la arquitectura tibetana, con sus 13 pisos -una altura increíble para un edificio tan antiguo- y su característica fachada roja y blanca.

Declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1994, el edificio alberga, además, un gran número de pinturas y esculturas igualmente consideradas obras maestras en el arte tibetano.

Ascender las escaleras que llevan al palacio es toda una aventura, pues son muchos los perros salvajes que campan a sus anchas por la zona, pero no se puede hacer nada contra ellos, ya que son considerados reencarnaciones de lamas y, por tanto, sagrados.

La inmensidad de sus 13 pisos y el gran número de obras que alberga hacían que hasta ahora las visitas turísticas se prolongaran al menos por tres horas, aunque con la reducción de horarios los visitantes y peregrinos tendrán que acelerar su paso.

Según las nuevas medidas, se permitirá la entrada de sólo 850 personas por día, es decir, casi la mitad de las actuales 1.500 y serán divididas en grupos de 50, que accederán cada 20 minutos por las mañanas y cada media hora por la tarde, por lo que se prevén largas filas de espera a partir de ahora.

Gao Feng, un guía turístico del palacio, contó a la agencia estatal Xinhua que en la Cavidad del Rey, la zona más estrecha del palacio -con espacio para apenas 15 personas- se acumulan a veces hasta un centenar. "Tanto turista no sólo pone en peligro las estructuras, sino que incrementa el ruido y las molestias a los peregrinos, que acuden a un lugar muy sagrado para los tibetanos", señala el guía.

Qamba dice que las restricciones no afectarán apenas a los peregrinos, pues no suelen entrar al palacio en verano, la época de mayor afluencia turística. Y es que muchos de ellos son campesinos tibetanos que en esta estación del año cosechan sus campos.

Los responsables del lugar también han decidido retirar alrededor de 5.000 lámparas de aceite que colgaban de las paredes, por considerar que suponían un gran riesgo de incendio en un edificio construido en parte de madera.

Se creará un servicio de bomberos especial para el palacio y se ampliarán los sistemas contra el fuego, aunque en China es frecuente que los métodos antifuego de palacios, templos y otros lugares turísticos sean simples cubos y hachas colgados en la pared.

Aunque el Potala es la residencia oficial del Dalai Lama, jefe espiritual budista tibetano, tuvo que abandonarlo hace 44 años.

En 1959, después del levantamiento de la población del Tíbet y la posterior ocupación de la región por el Ejército chino, Tenzin Gyatso, decimocuarto Dalai Lama, tuvo que huir a La India, donde reside actualmente en calidad de exiliado (en la ciudad de Dharamsala).

El Gobierno de Pekín rechaza la autoridad religiosa del Dalai Lama y considera como líder espiritual del budismo tibetano al Panchen Lama, segundo en la jerarquía tradicional del Tíbet y fiel aliado del Partido Comunista Chino.

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palacio Tíbet turistas

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