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Germinados en el plato, fuente de vitaminas

Destacan por su riqueza en vitaminas, minerales, enzimas y clorofila, muy funcionales y que mejoran las digestiones

  • Última actualización: 15 de enero de 2010
Imagen: davekentuk

Cualquier semilla de leguminosa o de grano de cereal se puede germinar, aunque los más comunes son los brotes de soja. El proceso en casa es sencillo, ya que los instrumentos para llevarlo a cabo son múltiples. Todos ellos proporcionan una humedad, aireación y temperaturas adecuadas para que las semillas broten. Cuando lo hacen, los germinados se convierten en un alimento rico en vitaminas, con un valor nutritivo semejante al de frutas y verduras.

Además de los germinados de soja, son muy apreciados los de judía mungo y de alfalfa, tiernos y con buen sabor, los de cereales como el trigo y la cebada o las semillas de hortalizas como el berro, el rábano, el brécol, la calabaza, el girasol, el lino y el sésamo. Realizar el proceso de germinado en casa da la oportunidad de disfrutar de alimentos muy nutritivos siempre que se desee.

Nutrientes que se concentran

Las legumbres se pueden sustituir por sus germinados, que se digieren mejor tras un escaldado previo

Los germinados tienen un valor nutritivo que se asemeja al de frutas y verduras por su contenido en agua y su riqueza en vitaminas y minerales, enzimas y clorofila. Los componentes que se concentran durante este proceso son muy funcionales; estimulan los procesos digestivos y resultan fáciles de digerir, son ricos en antioxidantes (vitamina C y betacarotenos) y minerales como el magnesio y su aporte calórico es escaso: 100 gramos de brotes de soja se traducen en 30 calorías.

El consumo de estos alimentos está indicado en caso de anemia debido a su riqueza en clorofila, con demostrados efectos antianémicos. También es oportuno para quienes, por complicaciones de estómago, no toleren las legumbres cocidas. Éstas se pueden sustituir por sus germinados, que se digieren mejor tras un escaldado previo de un minuto.

Germinar en casa

Los granos destacan por su sabor y calidad nutritiva. No obstante, cualquier semilla se puede germinar, salvo las de tomate y patata. Si el proceso se realiza en un frasco de vidrio, las semillas más indicadas son las de alfalfa, judías mungo, lentejas y guisantes. Basta con colocar el recipiente en el lugar más cálido de la casa y asegurarse de que las semillas permanecen lejos de la luz directa del sol, que enverdecería los brotes.

Los pasos para un correcto germinado son sencillos: se cubre el fondo del bote con tres capas de granos y se añade agua en una cantidad tres veces superior al volumen de las semillas o granos. El recipiente se guarda durante unas horas en un lugar oscuro y cálido, a una temperatura que ronde los 20ºC. En este tiempo, comienza la pregerminación.

En el caso de achicoria, col, rábano y comino, el proceso dura unas cinco horas; para la alfalfa, basta con cuatro; diez horas para el alforfón, los guisantes, y la zanahoria; y entre 12 y 14 horas para garbanzos, lentejas, soja verde, semillas de girasol y de trigo. Finalizado este periodo, se escurren los granos y se enjuaga el contenido con agua fría. A continuación, se tapa el recipiente con una gasa y se deposita de nuevo en un lugar oscuro y cálido, colocado boca abajo, de manera que los granos húmedos estén en contacto con la gasa. Para finalizar, se enjuagan los granos dos o tres veces al día durante los primeros días -después sólo una vez diaria hasta que germinen-. Conviene lavarlas y escurrirlas muy bien antes de consumirlas.

RECETAS CON GERMINADOS

Las semillas germinadas se pueden añadir a las ensaladas, a diversas salsas o saltear para dar más sabor a una tortilla. Lo más común es agregar los germinados crudos a las ensaladas. El recetario de CONSUMER EROSKI propone diferentes y originales recetas de ensalada con germinados, como la de lentejas con germinados de la propia legumbre, arroz salvaje, patata con germinados de brécol y lombarda o rúcula con brotes de lombarda.

Los brotes pueden servir de ingrediente crujiente y nutritivo para enriquecer variados platos como una sopa de germinados, una sopa fría de hinojo y apio o una guarnición para acompañar a un pescado como el salmón. Estos alimentos se añadirán a los platos cocinados al final para que el calor no altere sus propiedades.




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