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Azufre para las articulaciones

La deficiencia crónica de azufre, parte esencial del colágeno de las articulaciones, puede provocar fuertes molestias tras el movimiento articular

  • Fecha de publicación: 22 de octubre de 2007
Imagen: Stasys EIDIEJUS

El azufre no se encuentra como tal en el organismo, sino en forma de sulfato. Es componente de tres aminoácidos (llamados aminoácidos azufrados), cistina, cisteína y metionina, y de otras moléculas orgánicas como por ejemplo la heparina, un anticoagulante natural presente en el hígado y otros tejidos.

Como sulfato de condroitina y sulfato de glucosamina, sustancias producidas de forma natural en el organismo, el azufre forma parte esencial del colágeno. Se trata de la proteína que constituye la piel, los huesos y el tejido conjuntivo o conectivo, que incluye tendones, cartílagos y ligamentos, elementos todos ellos que participan en las articulaciones y permiten su movimiento.

Es evidente, entonces, que la deficiencia crónica de azufre afectará a los tejidos del organismo en los que se concentra este oligoelemento. La piel se vuelve más débil, menos tersa y menos brillante. Asimismo, como el azufre es componente del colágeno que forma huesos y cartílagos, pueden notarse fuertes molestias al movimiento de las articulaciones.

Dieta rica en azufre, pero con moderación

El azufre se encuentra de forma muy abundante en los alimentos proteicos

El azufre se encuentra de forma muy abundante en los alimentos proteicos (carnes, aves, pescados, huevos y lácteos). También abunda en las hortalizas y verduras aromáticas como son la cebolla, los ajos, los puerros, los espárragos y todo tipo de coles.

No obstante, como en todo, la clave está en el equilibrio dietético, ya que una dieta en la que el consumo de alimentos proteicos sea desproporcionado puede provocar deficiencia de calcio, con la consiguiente descalcificación de los huesos, efecto en el que también interviene el azufre aunque parezca contradictorio.

En el mecanismo que provoca dicha descalcificación de los huesos, el metabolismo de los aminoácidos con azufre genera ácidos orgánicos, principalmente aniones de sulfato, en cantidades importantes. Para neutralizar la acidez generada en el organismo, los sulfatos de las proteínas (sobre todo de las carnes) se combinan con iones de calcio y, en consecuencia, se reduce hasta un 50% la reabsorción renal de dicho mineral. Este mecanismo explica la excesiva pérdida de calcio por la orina (hipercalciuria) y los problemas de descalcificación ósea asociados a un consumo exagerado de alimentos proteicos.

Complementos con eficacia

La condroitina y la glucosamina enlazan las moléculas de agua para así ayudar a mantener lubricadas las articulaciones. Además, desempeñan un papel esencial en la regeneración y reparación del cartílago dañado. En relación a esta particular función, son múltiples los ensayos clínicos controlados que se llevan a cabo desde la década de 1980 para valorar el uso de sulfato de condroitina y/o sulfato de glucosamina como complemento dietético en el tratamiento de los síntomas asociados a la osteoartritis y la artritis reumatoide.

Dichos estudios se centran principalmente en la rodilla, aunque también en otras zonas como las caderas, los dedos de la mano y la columna vertebral. La mayoría coinciden en señalar los beneficios en cuanto a la mejora del dolor y de la movilidad, así como en la reducción del uso de fármacos antiinflamatorios y, en consecuencia, en la disminución de los efectos secundarios que estos provocan.

La condroitina y la glucosamina ayudan a mantener lubricadas las articulaciones

Un metaanálisis publicado en la revista Archives of Internal Medicine avala la teoría de la eficacia del uso de estos complementos dietéticos en el tratamiento sintomático de la artritis de rodilla. Para dicho metaanálisis se investigaron exhaustivamente ensayos clínicos realizados entre enero de 1980 y marzo de 2002 en los que se evaluaban los beneficios del tratamiento oral de sulfato de condroitina y sulfato de glucosamina.

Los resultados señalaron una eficacia significativa la glucosamina en los síntomas asociados a la enfermedad en general, incluido el estrechamiento del espacio entre las articulaciones. Asimismo, la condroitina resultó ser eficaz para paliar el dolor (medido con la escala WOMAC, instrumento diseñado para medir el dolor, la rigidez y la función física asociados con la cadera y la rodilla en pacientes con osteoartritis).

Este completo estudio mostró, además, la seguridad en el uso de estos preparados. No obstante, también concluye que se precisan más investigaciones para definir con claridad la relación entre el tiempo y la dosis de los complementos con las características concretas del paciente y de su enfermedad.

Actualmente, el sulfato de condroitina que se emplea como complemento se fabrica a partir de fuentes naturales como el cartílago de tiburón o el cartílago de bovino, aunque también se obtiene por métodos sintéticos. Por su parte, la glucosamina como suplemento se extrae de las conchas de cangrejos, langostas y camarones.

La osteoartritis

La osteoartritis, al igual que la artritis reumatoide, es una enfermedad degenerativa causada por el desgaste del cartílago que une las articulaciones, por lo que ocasiona diversos y molestos síntomas como dolor, rigidez e inflamación. Aunque esta enfermedad puede afectar a cualquier articulación, lo más común es que se produzca en las articulaciones de las manos y en la base del dedo gordo del pie (el juanete). También puede presentarse en las caderas, las rodillas y la columna vertebral.

El objetivo principal del tratamiento de las dolencias articulares es paliar los molestos síntomas y, para ello, es común el uso (o el abuso) de una amplia variedad de medicamentos como antiinflamatorios no esteroideos (como por ejemplo el ácido acetilsalicílico o el ibuprofeno), analgésicos (calman el dolor), antibióticos y corticosteroides (reducen la inflamación) entre otros.

Sin embargo, a pesar de su eficacia, todos ellos comparten un denominador común, los efectos secundarios y el daño que provocan a diversos órganos como el estómago y el hígado. A esto se suma que muchos de ellos causan reacciones alérgicas y disminuyen la resistencia a las infecciones. Por el contrario, se ha visto que el uso de los complementos dietéticos mencionados anteriormente ayudan a reducir la toma de estos medicamentos.




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