Saltar el menú de navegación e ir al contenido

EROSKI CONSUMER, el diario del consumidor

Buscador

logotipo de fundación

Canales de EROSKI CONSUMER


Estás en la siguiente localización: Portada > Alimentación > Aprender a comer bien

Tipos de contenidos: Alimentación

^

Hipercolesterolemia o colesterol elevado en sangre

Su aparición puede tener origen hereditario y su desarrollo se ve favorecido por una dieta poco saludable o demasiado calórica.

  • Última actualización: 15 de abril de 2002

El colesterol es un tipo de grasa producida por el hígado y es necesario para regular una serie de funciones orgánicas. En el organismo, el colesterol se transporta unido a unas sustancias llamadas lipoproteínas. Si el colesterol que circula por sangre está elevado (por encima de 200 miligramos por decilitro) el diagnóstico es hipercolesterolemia. La aparición de hipercolesterolemia puede tener origen hereditario (estas personas pueden presentar colesterol elevado en edades muy tempranas), y su desarrollo se ve favorecido por una alimentación poco saludable o demasiado calórica que conduce a obesidad. Una dieta rica en grasa saturada puede favorecer la aparición y desarrollo de hipercolesterolemia por la capacidad que tiene este tipo de grasa de elevar los niveles de colesterol en sangre.

Por acción del oxígeno que circula por la sangre, las lipoproteínas se oxidan y tienden a acumular el colesterol que transportan alrededor de las arterias dificultando el paso de la sangre a través de ellas, y aumentando así el riesgo de aterosclerosis e infartos de corazón.

Dietoterapia: tratamiento de la enfermedad a través de la dieta.
El tratamiento dietético de la hipercolesterolemia implica, en caso de sobrepeso u obesidad, alcanzar un peso saludable a través de la adecuación de la alimentación a las características de la persona.
En la dieta, además del ajuste calórico, se ha de controlar la calidad de la grasa, reduciendo el aporte de alimentos ricos en colesterol y en mayor medida de grasa saturada. La grasa poliinsaturada, en especial del tipo omega 3, presente en las grasas de los pescados, a diferencia de la grasa saturada, manifiesta un efecto protector puesto que disminuye la viscosidad de la sangre, reduciendo así el riesgo de formación de trombos. La grasa monoinsaturada, cuyo principal representante es el aceite de oliva, posee también un efecto beneficioso al aumentar el buen colesterol (HDLc) y evitar la oxidación del colesterol malo (LDLc).
Así mismo, es preciso aumentar el consumo de alimentos ricos en antioxidantes naturales (alimentos vegetales en general), pues las líneas de investigación más recientes corroboran la capacidad que tienen estas sustancias de reducir o impedir la oxidación de las partículas grasas y su posterior acumulo en las paredes de las arterias.
También se sabe que la fibra que contienen ciertos alimentos (frutas, legumbres y algas) tiene la facultad de captar ciertas sustancias a nivel intestinal impidiendo su absorción, entre ellas colesterol y grasas. De ahí la importancia de que los alimentos anteriormente mencionados formen parte de la alimentación diaria.

Por otro lado, puesto que la hipercolesterolemia es un factor de riesgo asociado al desarrollo de enfermedades cardiovasculares, se hace necesario plantearse el abandono de hábitos nocivos, como el consumo de tabaco, que suponen un riesgo añadido en la aparición de dichas enfermedades, y en caso de hipertensión arterial, el control de los niveles de esta.




Otros servicios


Buscar en