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Despilfarro de escuela de alimentaci�n
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Aftas bucales

La aparición repetida y frecuente de llagas en la boca, en muchos casos, tiene relación con el déficit de ciertas vitaminas y minerales. Revisemos por tanto nuestra dieta.

  • Fecha de publicación: 2 de abril de 2002

Las aftas bucales, conocidas popularmente como llagas, son pequeñas úlceras, dolorosas de fondo grisáceo o amarillento y bordes rojizos, que aparecen sobre cualquier superficie mucosa de la boca. Sus localizaciones más frecuentes son las mucosas oral y labial, los bordes de la lengua, los surcos bucales y linguales y el paladar blando, pero no sobre la encía.

Suele producirse ardor o picor intenso, que preceden a la aparición de la úlcera. Esta puede ser única o formar grupos de hasta 30 o más. A veces, pueden fundirse varias aftas formando lesiones de contorno irregular. Persisten durante unas dos semanas y desaparecen posteriormente sin dejar cicatriz. Las aftas pueden ser dolorosas y pueden afectar incluso a las actividades diarias de la persona.

Causas variadas...
Las aftas suelen aparecer por primera vez durante la infancia o la adolescencia, si aparecen por primera vez en la edad adulta, o se producen en ciclos muy regulares, deberemos pensar en alguna causa subyacente. Su etiología es muy variada, no en todos los casos tiene relación con la alimentación:

- Deficiencias nutritivas, especialmente de hierro y vitaminas del grupo B, principalmente folatos o vitamina B12. La aparición de aftas bucales puede ser la primera manifestación de una anemia por falta de hierro. También pueden ser debidas a deficiencias de vitaminas B1, B2 o B6, aunque no es tan frecuente. Si sospechamos esto deberemos investigar el historial de anemias, malabsorción, perdidas de sangre especialmente menstrual, hemorroides o una dieta inadecuada.

- Alergia o intolerancia a algún alimento, en muchos casos desconocido. La enfermedad celiaca (intolerancia la gluten) se asocia a veces con aftas.

- Depresión inmunitaria, es decir, bajos niveles de anticuerpos o defensas.

- Estrés y tensión emocional.

- Infecciones víricas.


La revisión de la dieta como tratamiento

Existen numerosos tratamientos para las aftas lo cual quiere decir que ninguno es realmente efectivo. El tratamiento solo podrá reducir el numero de aftas, el dolor y la frecuencia. Evidentemente, lo primero será identificar correctamente el problema para comenzar un tratamiento médico si fuera necesario.

En cuanto a la dieta, no deben faltar los siguientes nutrientes...

- El hierro es el mineral cuya deficiencia causa aftas bucales con más frecuencia. Las vísceras, las carnes (especialmente la de caballo), los huevos y los pescados son los alimentos más ricos en hierro. Otros alimentos que contienen este mineral son: la melaza, el sésamo, las legumbres y los vegetales germinados, aunque su aprovechamiento por parte del organismo es inferior.

- Las vitaminas del grupo B. La deficiencia de alguna de las vitaminas del grupo B en general y de folatos y vitamina B12 en particular, puede producir o favorecer la aparición de llagas en la boca. La levadura de cerveza, el hígado, las verduras de hoja (espinacas, acelga, lechuga...), el plátano, las legumbres y el germen de trigo son las mejores fuentes de folatos; y los alimentos de origen animal, las únicas fuentes que aseguran un aporte óptimo de vitamina B12. Así, en una dieta vegetariana estricta hay más riesgo de deficiencia de esta última vitamina.

Además de revisar la dieta para corregir la deficiencia, cuando se tienen llagas conviene seguir las siguientes recomendaciones para evitar molestias y acelerar la recuperación:

· Evitar comidas o bebidas picantes o ácidas (zumo de naranja, salsa de tomate, vinagretas, tomate, pimienta, ajo...) y bebidas carbónicas (bebidas con gas).

· Beber por una pajita para evitar el contacto con la boca si fuera necesario.

· Evitar alimentos que produzcan aristas como patatas fritas, biscotes, galletas, frutos secos…

En algunos casos basta con una revisión dietética. No obstante, si las aftas bucales son dolorosas, será preciso el tratamiento médico para combatir las molestias y en ciertos casos, un aporte extraordinario de vitaminas en forma de suplemento, siempre bajo asesoramiento profesional.

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