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Cómo limpiar el horno

Lo conveniente es limpiar el horno después de cada uso, aunque también hacen falta una limpieza profundas cada cierto tiempo para eliminar los restos acumulados

Imagen: Rebecca Siegel

Si bien conviene limpiar el interior del horno después de cada uso, como es un espacio poco visible a menudo ocurre que se deja pasar mucho tiempo sin retirar la suciedad. Como consecuencia, esta se acumula y es más difícil de quitar. Este artículo explica algunas claves para la limpieza del horno y las distintas alternativas existentes para efectuarla, desde sustancias naturales, como bicarbonato de sodio y vinagre, hasta productos específicos para esta tarea, menos recomendados debido a su carácter tóxico.

Claves para la limpieza del horno

El interior del horno es uno de esos típicos espacios que, como no están a la vista, muchas veces quedan "para limpiar luego", y ocurre que esa limpieza se retrasa tanto que, cuando efectúa, es mucho más complicada, debido a la cantidad de suciedad que se ha acumulado.

Lo más recomendable es limpiar el horno después de cada uso, incluso cuando todavía no ha acabado de enfriarse. Limpiarlo en ese momento con un estropajo suave y detergente lavavajillas común es suficiente para mantenerlo en buen estado.

Para realizar una limpieza profunda del horno, la pasta de bicarbonato de sodio y agua tiene que actuar durante al menos una hora en las superficies interiores

Sin embargo, cuando no se ha limpiado durante una temporada, o incluso cada cierto periodo incluso aunque sí se haya hecho después de utilizarlo, es necesaria una limpieza más profunda. El objetivo es eliminar los restos más difíciles que, con el paso del tiempo, se hubieran adherido o incrustado en sus paredes interiores o rincones.

El primer paso siempre consiste en quitar la suciedad más gruesa, como migas u otros pedacitos de comida que hayan caído en su interior durante la preparación de los alimentos. Para esto, es preciso retirar todas las bandejas del horno y pasar luego una bayeta o un estropajo suave mojado con agua jabonosa o detergente común. Después, se aclaran los restos de jabón con un paño seco o apenas mojado en agua o con papel de cocina.

Después de este paso llega el momento de la limpieza profunda. Para ello existen dos alternativas. La primera es el uso de productos químicos desarrollados de manera específica para la limpieza de los hornos. La segunda, utilizar productos naturales.

Limpieza profunda con productos naturales

Imagen: Javier Lastras

Emplear productos naturales es la más recomendada, por varios motivos, el principal de los cuales es que los limpiadores de horno son en general muy tóxicos y, además de exigir el uso de elementos de protección, como guantes y mascarillas, hay que extremar los cuidados para evitar que algo se transmita después a los alimentos.

Para limpiar con productos naturales, se debe crear una pasta con bicarbonato de sodio y agua. Con el fin de que la pasta gane fuerza, también es posible añadir sal. Esta pasta se debe esparcir por todas las superficies interiores del horno, incluso el cristal de la puerta, y dejar una hora para que actúe. Cumplido ese tiempo, se retira con un paño empapado en vinagre. La suciedad también se irá.

Es posible que después de un rato aparezca sobre las superficies limpiadas de esta manera una ligera capa blanquecina. La causa será que haya quedado una muy fina película de bicarbonato. Basta con limpiar con detergente lavavajillas común para eliminarla.

Productos específicos para la limpieza del horno

Si la suciedad está demasiado impregnada, o adherida a las superficies interiores del horno, es probable que la pasta de bicarbonato y el vinagre no resulten suficientes. En estas circunstancias no queda otra opción que recurrir a los limpiadores fabricados de forma industrial. Cuando se empleen, además del uso de guantes y mascarillas protectoras, es esencial que la cocina esté bien ventilada. También es importante proteger el suelo con papel de periódico en las partes cercanas al horno, para evitar que la sustancia dañe el color de las baldosas.

Si se emplean limpiadores químicos en el horno, se deben usar guantes y mascarillas y procurar que la cocina esté bien ventilada

El procedimiento es simple. Se rocía el limpiador en el interior del horno y se deja actuar. El tiempo necesario es variable, según cada caso: hay que leer y respetar las instrucciones que el fabricante incluya en la etiqueta. Después, se moja un estropajo metálico en agua caliente o templada y se frotan las superficies con fuerza para eliminar la suciedad adherida. Para evitar rayar el cristal de la puerta, se debe usar un estropajo de metal muy suave o una esponja común de cocina. Luego se retiran los restos de limpiador con papel de cocina.

Un último paso cuando se utilizan estos productos de limpieza consiste en la eliminación de los vapores tóxicos. Para lograrlo, se debe encender el horno a unos 50 grados y dejarlo así entre 5 y 10 minutos. Después se apaga y se deja que el electrodoméstico se airee con la puerta abierta durante una hora.


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