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Siguiendo unos sencillos pasos tendrá conserva para todo el año
Elaborar tomate en conserva ha sido una tarea tradicional en las familias que poseían su propia plantación desde principios de siglo y que en la década de los 70 experimentó un gran auge, vigente en la actualidad, debido a la facilidad con la que puede ser conservada esta hortaliza.
Según datos del Ministerio de Agricultura, en el año 1996 se vendieron en España 1.987.083 toneladas de tomate para consumo en fresco, y 1.242.080 para la transformación industrial del tomate, lo que puede dar una idea de la importancia de la elaboración del proceso de conserva a gran escala.
Con todo, siguiendo unos sencillos pasos se puede llevar a cabo un procedimiento de conserva propia, y así poder aprovechar el posible excedente de la huerta o comprar kilos de este producto cuando esté a buen precio, y embotarlo.
El primer paso a tener en cuenta consiste en esperar a que los tomates estén bien maduros, lo que ocurre entre julio y agosto, aunque la mayoría de la producción suele estar disponible a finales de agosto. Es conveniente que los tomates seleccionados para embotar dispongan de la forma, el color y el tamaño adecuados. Pero resultan más importantes todavía las características relativas a su calidad intrínseca como la acidez, el contenido en azúcares y la materia seca. Por este motivo los tipos de tomate más utilizados para hacer salsa son los tomates de pera y los de ensalada, porque tienen menos agua en su interior y se aprovechan más.
En segundo lugar es recomendable lavar bien los tomates y quitarles el corazón, pero después de haberlos lavado para evitar que el agua entre en su interior. Acto seguido es aconsejable trocearlos y cocerlos en una cazuela, dando continuamente vueltas con una cuchara de madera, y retirando con un cacillo el exceso de agua hasta conseguir que el tomate espese. Una vez terminado este proceso, se triturará con el pasapurés o con un utensilio especial para este menester, que se podrá encontrar en las ferreterías y que se encarga de quitar las pieles y pepitas de la mezcla.
Es, en este momento del proceso, cuando hay quien rehoga cebolla, aceite y pimiento verde para añadir el sofrito a la mezcla antes de comenzar a embotarla. Hay que tener cuidado al cerrar a conciencia los tarros de cristal, siendo conveniente cocerlos al baño maría durante veinte minutos, una vez que el agua haya empezado a hervir.
Transcurrido el tiempo indicado, se sacará con cuidado los botes y, una vez se hayan enfriado, se comprobará que están bien cerrados y que no haya entrado aire en su interior. Si todo está en orden, ya se podrá almacenarlos hasta su posterior consumo. También hay que recordar que antes de poder consumir el tomate embotado es aconsejable freírlo, ya que no está pre-cocinado, y que se tendrá que añadir azúcar y sal al gusto de cada uno.
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