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Esta bulbosa es una de las flores más esperadas de la primavera
Entre las plantas más conocidas y difundidas a nivel mundial se encuentra el tulipán, que es el símbolo floral de Turquía aunque se le relacione más con Holanda, el país de los tulipanes. El bello tulipán, ?Tulipa? en su acepción científica, recibe su nombre de la palabra "tulbend", la cual designa a los turbantes que llevaba la nobleza turca y cuya forma recuerda las flores de ciertos tulipanes.
Así, se puede llegar a la conclusión de que esta planta es originaria de Turquía, pero también lo es de ciertas regiones de Asia y África. Encuadrada dentro de la familia de las liláceas, el tulipán significa en sí mismo la revelación del amor.
Como características básicas hay que destacar que el tupirán es una planta herbácea, de hoja perenne y raíz bulbosa que, según especies, supera el medio metro de altura. De porte erguido, el follaje es generalmente ovalado, alargado y carnoso, mientras que las flores tienen una gran variedad de formas y una excepcional riqueza de colores, pero todas coinciden en poseer corolas compuestas por seis pétalos.
La delicadeza que aparenta nada tiene que ver con los cuidados que necesita, ya que basta con proporcionarle un suelo blando y bien drenado, espolvoreado previamente a la colocación de los bulbos con un compuesto hormonal, para asegurar así un crecimiento y floración óptimos en cualquier especie de tulipán. Su floración se produce en primavera y luego, una vez que ésta haya pasado, es aconsejable cortar el tallo principal para dejar morir las hojas y posteriormente sacar el bulbo.
Habitualmente, y siempre que sea posible, también se recomienda situar los tulipanes recibiendo directamente los rayos de sol, pero en el caso de que la distribución del jardín no se lo permita, esta planta se conformará con estar a media sombra. El aporte de agua es conveniente que sea moderado durante todo el año evitando, eso sí, los encharcamientos que podrían acabar dañando seriamente la planta.
Con estos apuntes, ya se puede procurar hacer un hueco en el jardín para cultivar tulipanes que, en su enorme variedad de especies e híbridos, más de la centena, llenarán de color y belleza cualquier parterre.
Como cuidados más específicos, el tulián es conveniente que se plante a pleno sol y a unos 10 centímetros de profundidad con la parte estrecha hacia arriba y separados unos de otros más o menos en un palmo. Es conveniente tener en cuenta estos consejos si se desea que este ejemplar crezca de forma saludable.
Además es recomendable regarlos una vez por semana, pero evitando encharcarlos. Una vez florecido, y el tulipán comience a marchitarse es conveniente cortar la flor justo por debajo, dejando el tallo y las hojas. Se procede de esta forma para evitar que el bulbo gaste fuerzas en generar semillas.
Para que vuelvan a florecer, durante el año siguiente será aconsejable echar abono granulado una vez al mes, mientras las hojas estén verdes. En un clima templado no es necesario que se saque el tulián de la tierra, aunque en otros tipos de clima sí que resulta conveniente hacerlo. Será suficiente con que esta operación se lleve a cabo cada tres o cuatro años para separar los bulbos pequeños que se forman a partir de los ya se disponen. Florecerá cada año sin ningún problema.
Algunos expertos en jardinería señalan que para equilibrar el suelo, se pueden sembrar tagetes, o los denominados claveles chinos. Así se evitará la tarea de desplantar y plantar.
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