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Aloe vera, una planta para el jardín o interiores

Además de tener propiedades curativas, el aloe vera es una planta bonita y muy poco exigente en sus cuidados

Mucho se habla de las propiedades del aloe vera, de sus efectos curativos sobre problemas dermatológicos y su presencia en alimentos y bebidas. Pero el aloe vera es, además, una planta muy fácil de cultivar en el hogar, que requiere muy pocos cuidados y añade un valor decorativo tanto en interiores como en el jardín. Este artículo explica detalles del cultivo y cuidados del aloe vera, los usos que se puede dar al gel natural que se obtiene de sus hojas y la tradición milenaria de sus utilizaciones.

El cultivo del aloe vera

La planta de aloe vera ganó mucha fama hace algunos años, cuando los científicos comenzaron a encontrar en ella multitud de propiedades curativas e incluso alimenticias. Y hasta se habla casi más de los beneficios de los productos que contienen aloe vera, y que se encuentran en el mercado, más que de la propia planta. Sin embargo, como es un género suculento, exige pocos cuidados y es fácil de cultivar en casa.

Para el cultivo del aloe vera se recomiendan los recipientes de terracota o barro, que dejan pasar la humedad

Los requerimientos de la planta de aloe vera son una temperatura más bien cálida y poca humedad. No tolera el frío, pues por debajo de los 0 ºC corre el riesgo de marchitarse y morir.

Si se ubica en el jardín, se puede poner a pleno sol (aunque si recibe demasiado sol, las hojas pueden ponerse un poco marrones) o en una media sombra. Si está en macetas, lo cual facilitará su cuidado en regiones con inviernos de temperaturas muy bajas, se recomiendan los recipientes de terracota, barro u otro material poroso, que dejan pasar la humedad.

La planta de aloe vera y sus cuidados

Una cuestión fundamental en cuanto a los cuidados tiene que ver con el riego: hay que procurar que, al regar, el agua no se estanque, y recordar que esta planta puede pasar largas temporadas sin riego, sobre todo en invierno.

Imagen: Tony Alter

El suelo, por su parte, debe ser arenoso y con muy buen drenaje, con el mismo fin: evitar los excesos de humedad.

Pese a todas estas precauciones, podría ocurrir que el aloe vera sufriera escasez de agua, debido, sobre todo, a climas demasiado secos, como los de interior cuando en invierno se conectan los radiadores, estufas y otros sistemas de calefacción. Esos casos se pueden comprobar cuando las hojas del aloe vera se ven demasiado delgadas y arrugadas.

La planta no suele sufrir demasiado el ataque de plagas, aunque en ocasiones padece la acción de especies como cochinillas, ácaros y algunos áfidos.

Con respecto a la multiplicación, el mejor modo de lograrla es al separar los hijuelos que nacen en torno a la planta madre. De este modo, se favorece a esta última, ya que no se limita su crecimiento, y se ayuda al desarrollo de nuevos ejemplares.

Uso del gel natural del aloe vera

Como se ha señalado, el aloe vera tiene una enorme cantidad de propiedades: contiene vitaminas, minerales, aminoácidos, enzimas, etc. Sin embargo, su aprovechamiento depende en buena medida del procesamiento de la materia prima. Pero se puede sacar beneficio de las capacidades de una planta de aloe vera que se cultiva en casa. De hecho, es posible el uso del gel que se encuentra en el interior de sus carnosas hojas verdes con fines dermatológicos.

El uso de las propiedades medicinales del aloe vera se remonta al menos hasta el año 2100 a. C.

La técnica es sencilla. El primer paso es desprender con cuidado una hoja de una planta de al menos tres años de edad. Es aconsejable, además, que el aloe vera no haya recibido riego en los últimos cinco días, y efectuar el corte de noche o por la mañana temprano. Luego se corta la hoja de forma transversal y así se podrá acceder al fluido que contiene en su interior.

Antes de aplicar sobre la piel, es recomendable lavar muy bien la zona con agua y jabón neutro. Como se trata de una sustancia que, tras su utilización, reseca mucho la piel, resulta conveniente mezclarla antes con aceite de oliva o de almendras dulces e, incluso, con esencias para darle también una capacidad aromática.

El gel de aloe vera natural tiene efectos positivos sobre tejidos epidérmicos con distintas afecciones, como irritaciones, cortes y heridas, quemaduras, acné, herpes, picaduras de insectos, llagas, eccemas, verrugas y psoriasis. El aspecto negativo del gel natural es que se oxida con bastante rapidez. Mantenerlo en frío permite que dure un poco más, pero en general conviene usarlo pronto, ya que cuando se agria es mejor descartarlo.

El aloe vera, una planta de tradición milenaria

El aloe vera es una de las más de 250 especies conocidas de aloe. De estas, solo tres o cuatro tienen propiedades medicinales, y el aloe vera es, con diferencia, la que cuenta con más.

Su uso se remonta a la antigüedad, ya que existen notaciones sumerias referidas al tema que datan del año 2100 a. C., aproximadamente. Incluso algunas versiones mencionan épocas anteriores.

No se conoce con exactitud la zona de origen del aloe vera, pero es probable que sea la península arábiga. En la actualidad se cultiva a gran escala, con fines comerciales, en países de los cinco continentes, como Australia, China, Cuba, Jamaica, Sudáfrica, Tanzania y Estados Unidos.


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