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¿Tributación individual o conjunta?

Conviene hacer la declaración conjunta cuando uno de los cónyuges no obtiene ingresos o estos son muy bajos, pero si ambos obtienen rentas elevadas, es mejor optar por la individual

  • Autor: Por GRACIA TERRÓN
  • Última actualización: 8 de junio de 2010
Imagen: Dwonderwall

Parece un dato sin importancia, pero estar casado o soltero puede traer implícito un trato distinto por parte de la Agencia Tributaria. No es que haga diferencias entre ciudadanos, sino que cuando se está casado, Hacienda da la posibilidad de hacer la Declaración de la Renta de forma individual o conjunta. La ley admite también los matrimonios entre personas del mismo sexo, con lo que sus derechos y deberes a efectos fiscales son los mismos que los de un matrimonio tradicional. Quien está soltero, sin embargo, sólo tiene la opción de realizar la Declaración de forma individual. Antes de elegir qué opción es más beneficiosa, conviene hacer un cálculo de las posibles desgravaciones a las que se tiene derecho y de cuál sería el resultado del IRPF. En general, resulta ventajoso hacer la Declaración conjunta cuando sólo un cónyuge obtiene rentas de trabajo o cuando las de uno de los esposos no superan su mínimo personal y familiar. Por el contrario, cuando se tiene una hipoteca o cada miembro de la pareja obtiene elevados ingresos, será mejor optar por la declaración individual, ya que los beneficios fiscales serán mayores.

Tributación individual

Si una persona casada opta por la tributación individual, una de las mayores dificultades que se encuentra es individualizar las rentas que obtienen los distintos miembros de la unidad familiar. En principio, uno de los aspectos más fácil de delimitar es la propiedad de los rendimientos generados por trabajo o actividades económicas, ya que se atribuirán en exclusiva a quien los haya generado. No obstante, las pensiones de viudedad u orfandad, o las percibidas por los beneficiarios de mutualidades generales obligatorias de funcionarios o huérfanos o por los beneficiarios de los planes de pensiones, o de contratos de seguros concertados, se atribuirán a las personas físicas en cuyo favor estén reconocidas.

Más difícil es delimitar la posesión de dinero de una pareja en cuentas corrientes u otras inversiones y ganancias. Por lo general, en un matrimonio en régimen de gananciales, los rendimientos de capital procedentes de bienes de los que son titulares ambos cónyuges, se imputarán en la Declaración de la Renta al 50%, la mitad a cada esposo. Sin embargo, los rendimientos de capital procedentes de bienes privativos, aunque conforme al Código Civil tienen el carácter de gananciales, desde una perspectiva fiscal se atribuirán sólo al titular del bien (en este caso no se realiza la Declaración a partes iguales).

En un matrimonio en gananciales, los rendimientos de capital de bienes cuyos titulares sean ambos cónyuges, se imputan en la Declaración al 50%

En referencia al dinero depositado en cuentas corrientes, si como suscriptor de la cuenta figura sólo uno de los cónyuges y el régimen económico del matrimonio es de separación de bienes, los rendimientos y las retenciones se aplicarán sólo al cónyuge titular. Por el contrario, si el régimen es de gananciales, cada cónyuge se imputará la mitad de los rendimientos y retenciones, aunque sólo sea uno el titular de la cuenta.

Respecto a las adquisiciones de bienes y derechos que no se deriven de una transmisión previa, como las ganancias en el juego, se consideran ganancias patrimoniales de la persona a quien corresponda el derecho a su obtención o que las haya ganado de modo directo.

¿Quién puede hacer la declaración conjunta?

Para poder elegir si se tributa de forma individual o conjunta, es necesario formar parte de una unidad familiar. Según la ley del IRPF, las dos modalidades de ésta son las siguientes:

  • La formada por los cónyuges y sus hijos menores de 18 años. En esta unidad se incluyen, también, los hijos mayores de edad incapacitados judicialmente sujetos a patria potestad prorrogada o rehabilitada.

  • Unidades familiares monoparentales, formadas por el padre o la madre y todos los hijos menores no emancipados que convivan con uno de los cónyuges. Para que Hacienda admita esta modalidad familiar, es necesario que el cabeza de familia esté separado. Conviene saber que una persona que no se haya separado no recibirá el tratamiento de unidad familiar monoparental, aunque tenga hijos a su cargo. Tampoco los solteros con hijos comunes forman una unidad familiar biparental. Podrán declarar como unidad monoparental la formada por uno de los padres y todos los hijos comunes, por lo que el otro padre declarará de forma individual.

La Agencia Tributaria admite los matrimonios entre personas del mismo sexo como unidades familiares y, por tanto, pueden acogerse a la opción de tributación conjunta.

Como el ejercicio fiscal concluye el 31 de diciembre, será la situación familiar de cada persona en esta fecha la que marque la posibilidad de hacer la Declaración de forma individual o conjunta.

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