Saltar el menú de navegación e ir al contenido

EROSKI CONSUMER, el diario del consumidor

Buscador

logotipo de fundación

Canales de EROSKI CONSUMER

Secciones dentro de este canal: Economía


Estás en la siguiente localización: Portada > Economía > Sociedad y consumo

Tipos de contenidos: Economía

Feliz Navidad - Consumer 2018
^

Las estafas se renuevan

Numerosos fraudes no se denuncian porque la víctima forma parte de un acto delictivo

De la estampita al 'Rip Deal'

Imagen: Mike Johnson

Las estafas tradicionales evolucionan y se adaptan con facilidad a los cambios sociales. Existen cientos de timos y cada uno de ellos puede contar con varias modalidades. Con el paso del tiempo se modifican también las costumbres y el delincuente, gran conocedor de la psicología colectiva, transforma la estafa para poder seguir actuando. Uno de los componentes que se suele dar en este tipo de engaños es la confianza que suscita el estafador en las víctimas sumado, en algunas ocasiones, a la intención de éstas de aprovecharse de la situación de necesidad o de ignorancia que finge el propio timador. Por ello muchos fraudes no son denunciados, debido a la vergüenza que siente el estafado por haber caído en la trampa, o por haber formado parte de un acto delictivo al intentar aprovecharse de algo ilegal o moralmente reprobable.

En el timo de la estampita, una persona que aparenta padecer una discapacidad psíquica aborda a la potencial víctima enseñándole una bolsa llena de billetes a los que no da importancia porque son estampitas. Otro estafador, simulando ser un ciudadano que pasa por casualidad por allí convence a la víctima para que compre la bolsa al discapacitado. Así que éste le entrega sus estampitas tras recibir el dinero del ciudadano que, cuando se queda solo, descubre que le han engañado porque la bolsa está llena de recortes de periódico. Aunque parezca increíble, por más que este timo se haya difundido en los medios de comunicación e incluso en películas, hay quien sigue "picando". En numerosas ocasiones ni siquiera se denuncia por la vergüenza pública que supone haber actuado de mala fe al intentar engañar a un discapacitado.

Los estafadores perfeccionan sus timos con el uso de nuevas tecnologías

Los estafadores han refinado el timo de la estampita y lo han convertido en otro conocido como 'Rip Deal'. En él los delincuentes buscan información sobre inmuebles que están a la venta, contactan con los vendedores y se citan con ellos en caros restaurantes u hoteles de lujo. Allí, los estafadores acuden muy bien vestidos simulando ser acaudalados empresarios extranjeros. Le dicen a la víctima que están interesados en hacer una gran inversión en España y, antes de cerrar el contrato de compra de los terrenos o inmuebles, ofrecen al vendedor la posibilidad de hacer un cambio de moneda en efectivo y le informan de que se trata de dinero negro. Pueden llevar dólares, francos suizos... y piden cambiarlo por euros ofreciendo a la víctima una comisión elevada que puede llegar al 20%. También pueden intentar cambiar billetes de 500 por otros más pequeños.

Si la víctima accede, se citan en otro lugar y hacen el intercambio de maletines de manera discreta y en un sitio público, de forma que la víctima no pueda comprobar en el momento el dinero. Cuando abre el maletín descubre que sólo el primer y el último billete son verdaderos. En ocasiones, los timadores llaman al estafado para decirle que con el dinero falso sólo intentaban comprobar que los billetes que la víctima entregaba eran verdaderos y que en breve le darán la cantidad acordada. De este modo logran que la víctima tarde en poner la denuncia -si lo hace, porque realmente ha intentado quedarse con dinero negro- y les da tiempo para huir.

Este timo recuerda también a otro más tradicional, el de los billetes tintados. El timador enseña al ciudadano un maletín lleno de cartulinas negras. La primera de ellas, al rociarla con un producto se convierte en un billete. Para hacerlo más creíble el estafador puede decir que los ha tenido que teñir para sacar el dinero de su país sin que fueran detectados en la aduana. El delincuente le ofrece a la víctima el líquido y las cartulinas a cambio de una elevada cantidad. Con el fin de que todo se desarrolle de manera más rápida y el ciudadano no tenga tiempo de pensar, el timador puede decir que están a punto de descubrirle y no tiene tiempo de destintar los billetes. Cuando el timado intenta convertir las cartulinas en dinero se da cuenta de que no es posible.

ESTAFAS EN CAJEROS

Las estafas que se realizan en los cajeros automáticos de las entidades bancarias se han ido perfeccionando con el tiempo y con la utilización generalizada de tecnologías como microcámaras o lectores de tarjetas, que en este momento están al alcance de cualquiera. Si hace unos años se colocaba silicona en los cajeros para impedir que saliera el dinero o se llevaba a cabo la estafa de una manera más tradicional, hoy prima el uso de técnicas más modernas para timar al consumidor. Desde el skimming o clonación de tarjetas, al lazo libanés... ¿cómo evitar estas estafas?

  • Siempre que sea posible, el usuario debe evitar realizar operaciones en cajeros aislados, poco iluminados o que den sensación de inseguridad.
  • Comprobar que no hay ningún dispositivo sospechoso antes de introducir la tarjeta en el cajero.
  • La puerta de la entidad bancaria se puede abrir, frecuentemente, con cualquier tipo de tarjeta magnética por lo que no siempre es necesario utilizar la de crédito.
  • Mientras se marca el número secreto con una mano, es conveniente ocultar los movimientos con la otra.
  • Nunca hay que revelar la clave a nadie. Hay que memorizarla, no llevarla escrita y evitar que los dígitos coincidan con la fecha de nacimiento, cumpleaños de familiares, matrícula del coche o cualquier dato personal.
  • Si la tarjeta se queda en el cajero, se debe llamar al número de atención al cliente inmediatamente. Como éste no suele venir en la tarjeta, es aconsejable llevarlo apuntado aparte. En caso de duda, es mejor anular la tarjeta que sufrir una estafa.
  • Cuando la oficina esté cerrada y no haya ningún trabajador que pueda ayudar al consumidor, la desconfianza hacia cualquier persona que se acerque a ayudar es la mejor manera de evitar el timo. Puede que quien le ayude lo haga con la mejor intención, pero es preferible no comprobarlo.
  • Si la entidad bancaria ofrece la posibilidad de alertar al consumidor con mensajes al móvil o al correo electrónico cuando se produce un movimiento en la cuenta, puede ser conveniente aceptarlo. Esto permitiría saber desde el primer momento que alguien está utilizando la tarjeta y atajarlo de inmediato.
  • En el caso de haber sufrido una estafa, la víctima debe ponerse en contacto con el banco y denunciarlo, además, ante las autoridades competentes. Si se han realizado operaciones con la tarjeta después de que el ciudadano comunique la estafa, el banco se hará cargo de los costes.

Paginación dentro de este contenido

  •  No hay ninguna página anterior
  • Estás en la página: [Pág. 1 de 2]
  • Ir a la página siguiente: Cartas nigerianas »

Al publicar un comentario aceptas la política de protección de datos



Otros servicios


Buscar en